Con la inscripción de las listas de candidatos al Congreso de la República empieza el conteo regresivo para las elecciones del 11 de marzo, y aunque en política no existe la futurología, aquí va una predicción de lo que puede pasar en la carrera hacia el Senado.  A pesar de haber perdido a tres de sus senadores por decisiones judiciales, La U no se extinguirá, como muchos lo pronostican. El partido que llevó a Juan Manuel Santos a la Presidencia en 2010 y 2014 depende de la maquinaria y esta sigue intacta en las regiones. La permanencia en cuerpo ajeno de los “ñoños” en el tarjetón es muestra de la apuesta de este partido en las elecciones: sacrificar la poca opinión que tiene para mantener, en la medida de lo posible, su representación parlamentaria y poder endosar sus votos al mejor postor en la elección presidencial. Pasa de 21 a 18 senadores.

El Partido Liberal se la jugó por renovar su camada de barones electorales. Los cinco primeros renglones de la lista liberal al Senado serán ocupados por representantes a la Cámara que, respaldados por importantes estructuras políticas, quieren dar el salto a la Cámara Alta. César Gaviria le dio una patada al tablero y bajó del pedestal a importantes dirigentes de su partido como Horacio Serpa y Juan Fernando Cristo; se juega su pellejo el 11 de marzo. Mantiene sus 17 curules.

En el Partido Conservador vemos más de lo mismo. Salvo por la llegada de Miguel Gómez Martínez a las toldas azules y el salto de David Barguil de la Cámara de Representantes al Senado, no hay mayores sorpresas en las listas de este partido. Algunos de sus actuales senadores han perdido fuerza electoral y otros, como Luis Emilio Sierra, Jorge Hernando Pedraza y Hernán Andrade, no buscarán la reelección. Pasa de 18 a 15 senadores.

El uribismo cambió radicalmente la estrategia que lo llevó en 2014 a ser la segunda bancada más grande en el Congreso. Con la apuesta de abrir sus listas, el Centro Democrático no solo busca ampliar su caudal electoral más allá de los dos millones de votos del expresidente Álvaro Uribe, sino crear estructuras políticas en las regiones que se traduzcan en alcaldías, gobernaciones y sobre todo en votos para la elección presidencial. Pasa de 20 a 22 curules.

Cambio Radical será la sopresa en la próxima elección. Durante casi un año, Germán Vargas Lleras y Jorge Enrique Vélez se empeñaron en llevar a las grandes casas políticas del país ?algunas de ellas muy cuestionadas? a su colectividad, con miras a la elección presidencial. Los casi seis millones de firmas presentadas por Vargas para impulsar su candidatura son un abrebocas del poder electoral de su nueva estructura. Pasa de 9 a 15 senadores.

La Alianza Verde y el Polo Democrático le apuestan al voto de opinión para superar el umbral electoral. La permanencia de Jorge Enrique Robledo en la lista del Polo y la llegada de Antanas Mockus a la cabeza de la lista verde son buenas noticias para estos partidos que, bajo la sombrilla de la Coalición Colombia, impulsan la candidatura presidencial de Sergio Fajardo. Tanto el Polo como la Alianza Verde mantienen sus cinco curules.

Opción Ciudadana sufrió un duro golpe con la salida del clan Aguilar y García Romero de sus toldas. Entre los senadores Mauricio Aguilar y Teresita García, que decidieron no aspirar a la reelección, se cuentan cerca de 138.000 votos que difícilmente se podrán remplazar. Su personería jurídica pende de un hilo. Pasa de cinco a tres senadores. El Mira y la “Lista de la decencia”, impulsada por Clara López y Gustavo Petro, no la tendrán fácil. El reto será entrar a disputar mano a mano los votos con maquinarias electorales establecidas y con importantes figuras de opinión, mientras escapan del fantasma del umbral.