“En un país, donde se ha dejado claramente establecido que ‘sin tetas no hay paraíso’, era difícil pensar que así, al natural, pudiera ser portada de SoHo”, confesó. También contó que el primer día, en plena sesión, casi se muere del susto con un lobo marino que se le apareció debajo del agua... ¿A cuántos lobos citadinos se habrá tenido que enfrentar en los diez años que han pasado desde entonces? Es seguro que ninguno de los lectores, ante la belleza de su cuerpo, se detuvo a pensar que para lograr la foto en la que se ve sobre una roca y los tiburones acechándola muy de cerca, tuvo que hacer un gran esfuerzo para mantener el equilibrio. Hoy, casada y con una hija, aún sigue desequilibrando a sus admiradores.

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