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Karen Carreño, el cuerpo 10

Después de una extensa carrera en el modelaje, la bumanguesa se consolida como actriz. Estará en la pantalla grande al lado de Will Smith, en la pelicula Bad boys for life, que se estrena en enero de 2020.

17/1/2020

Karen Carreño responde apurada desde su auto, mientras conduce por una de las autopistas de Florida. Va a trabajar, en el marco de las prácticas de una capacitación en marketing, y acaba de salir del consulado, que le acaba de confirmar que le extendieron su residencia por seis meses más. “Apenas me estoy reubicando en Miami”, asegura. Hace poco regresó de México, donde pasó una temporada para establecer contactos y crear las bases para el futuro. “Me gustaría radicarme allá un tiempo, pero, por ahora, estoy en proceso de naturalización en Estados Unidos”.

De Miami le gusta el clima y la posibilidad de hacer deportes al aire libre, especialmente en el agua. “Lo complicado es que el trabajo depende mucho de la temporada”, explica. Sin embargo, su destino inicial fue México, cuando recién estrenaba su carrera como modelo.

Sus ojos alargados y claros, piel morena, labios carnosos y 1,73 metros de estatura perfectamente distribuidos le habían conseguido su primer contrato internacional con Glenda Models (tras ganar el concurso Chica Med). El entonces DF fue su hogar durante cuatro años. “Aún me siento muy cómoda allá, me muevo bien, es como mi segundo hogar, pero tenía que regresar a retomar cosas. En abril actué en Betty en New York (una nueva adaptación de Betty, la fea), mi segundo proyecto con Telemundo, que me dio la oportunidad de trabajar con un elenco más consolidado, gente que lleva mucho tiempo en el escenario”.

Tras quince años como modelo, hace cuatro Carreño decidió dedicarse a la actuación. Tan pronto llegó a Miami comenzó a estudiar con Adriana Barraza, quien fue nominada a mejor actriz en los Premios Óscar por su papel en Babel, y actualmente dicta talleres con el también mexicano Sebastián Ligarde, con el llamado “método Meisner”. “Cuanto más progreso, más estudio, más me preparo y más me enamoro de esta profesión. No es fácil transmitir emociones, sentirlas y hacer que la gente las sienta contigo”.

En Colombia, ha actuado en Sin senos no hay paraíso, La viuda negra y 2091, mientras que en Estados Unidos, además de Betty en NY, tuvo papeles en Mi familia perfecta y participó recientemente en la tercera parte de Bad boys (o Bad boys for life), junto a Will Smith. Para lograrlo, la agencia que la representa en Miami envió algunas de sus fotos para un casting; luego, presentó nuevas pruebas, y finalmente fue seleccionada entre varias aspirantes.

“Es algo nuevo para mí, es difícil. Me he esforzado mucho para romper ese estereotipo de que las modelos somos solo caras bonitas y por eso nos eligen para personajes que consisten en hacer de nosotras mismas”. Eso no quiere decir que reniegue del modelaje. De hecho, de vez en cuando posa ante las cámaras. Tampoco tiene un conflicto con su belleza pero, asegura, prefiere la comodidad a ser una bomba sexi. “Claro, me gusta la sensualidad, que lo que se vea en las imágenes sea bonito, pero no sexual. No soy de mostrar mucho o de ponerme cosas muy ajustadas”.

Con los años, afirma, ha encontrado su verdadera esencia. “El tiempo te forma para decidir cómo te quieres sentir y yo, definitivamente, no soy una persona extravagante a la que siempre le guste mostrar piel”.

Para SoHo no se contuvo. “Respeto el cuerpo, lo veo como algo muy armonioso, muy bonito. Con fotos como estas lo que busco es que tengan un concepto. En este caso nos pusimos de acuerdo con el fotógrafo: yo quería que fuera sensual, trabajar con los accesorios, mucho dorado, como una diosa en una playa. Si voy a exponerme, quiero que también haya arte, que no sea solo ‘estoy en la playa y mira mi tanguita’”.

Es consciente de las exigencias de su carrera, especialmente en este momento, cuando miles de mujeres compiten por llamar la atención en las redes sociales. “Claro, estamos en una era en la que todo entra por los ojos y las redes dominan. Algunas piensan que el centro es ese, exhibir y vender más. Respeto eso, pero, sobre todo ahora, en esta transición entre modelo y actriz, trato de mantener un equilibrio en mis redes, llevar un estilo más serio”.

Su futuro, es la actuación. De México espera pasar a Los Ángeles, pero no tiene afán. “No me desespero, me exijo, pero no me frustro, creo que todo llega a su tiempo. Lo que uno tiene que hacer es accionar en la vida para que se den las condiciones. Antes era más arrebatada, pero me di cuenta de que en esos arranques se pierde tiempo y dinero. Ahora soy más estratégica”.

Por ahora, seguirá en la Capital del Sol, donde acaba de terminar la primera temporada de Palm House, un reality show en el que también participan Ximena Córdoba y Mara Roldán, entre otras reconocidas modelos y presentadoras radicadas allí. “Voy paso a paso, amo actuar, aunque es difícil no tener estabilidad. No obstante, vengo de la experiencia del modelaje y ahí pasa exactamente lo mismo. Eso te enseña a reinventarte”.

Créditos fotografías:

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