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Opinión

Las lenguas largas de Petro y Rodolfo

Por: Ricardo González Duque

No han sido pocas las frases escandalosas de los candidatos: Hernández se metió hasta con la Virgen al relacionarla con las prostitutas y Petro, a quien tienen demandado por algunas expresiones, incluso ha invitado a los ‘paracos’ a estar con él. Quien quiera que quede presidente, ¿será más lo que hable que lo que haga?

6/6/2022

De las dos lenguas que siguen activas en la carrera por la Presidencia de Colombia, una se desgastó más que la otra: la voz de Gustavo Petro sufrió una evidente afección por los extensos discursos que pronunciaba en plaza pública tratando de emular a Jorge Eliécer Gaitán, mientras que su rival, Rodolfo Hernández, la tuvo más fácil al emitir mensajes cortos y efectistas sin necesidad de esforzarse mucho. Su presbifonía, esa afección en las cuerdas bucales que sufren los adultos mayores, fue incluso un sello característico inconfundible que le ayudó a diseminarse por las redes sociales.

El cambio y la controversia son dos características que unen a los candidatos presidenciales que se enfrentarán el 19 de junio, asimismo otra similitud de las personalidades de ambos es la incontinencia verbal, aunque no sean exactamente iguales: la de Petro es elaborada intelectualmente, adornada, con características de erudito y con un permanente rasgo de discurso histórico; la de Rodolfo es coloquial, acompañada de vulgaridades o violencia, con toques de humor y cargada de sentido común, muchos dicen que así habla el colombiano de a pie.

En otras palabras, ser lenguaraz, como diría Petro; o lengüilargo, al estilo Rodolfo, los ha puesto a enfrentarse a la corrección política, esa tendencia creciente en el país que recurre al buen uso de lenguajes y comportamientos para no humillar o discriminar a grupos sociales. Las primeras que han reclamado por ello son las feministas, que durante la última semana iniciaron una cruzada particularmente contra Hernández por una declaración editada con mala intención y por una frase contra ellas que sí dijo.

Ocurrió cuando aseguró en la emisora musical Bésame: “es bueno que ella haga los comentarios y apoye desde la casa, la mujer metida en el gobierno a la gente no le gusta” y aunque realmente se refería a que no era bueno que su esposa opinara en temas de su administración, se interpretó como una posición machista de la que se valieron sus contrincantes para decir que con Petro y Francia las mujeres iban a estar en la casa, pero de Nariño.

Cuando Rodolfo trató de aclarar en Caracol Radio, terminó dándoles la razón a las feministas que dudaban de él: “el ideal sería que las mujeres se dedicaran a la crianza de los hijos”, le dijo a Vanessa de la Torre. Posición que las enfureció más y llevó a que recordaran además en redes sociales que el llamado ingeniero se burlaba de la existencia del feminicidio como un delito.

Pronto empezaron a rebuscarse una declaración similar de Petro para intentar equilibrar la balanza, algo que no era difícil para la campaña de Rodolfo o para los uribistas allí colados que no quieren que gane el Pacto Histórico. “La mujer colombiana hoy no se deja llevar por los padres, actúa de acuerdo a las hormonas”, aseguró el candidato en un debate en el Senado sobre matrimonio en menores de edad en 2020 y aunque su intención era exaltar la independencia de las mujeres terminó siendo visto como un mensaje ofensivo hacia ellas.

En los medios de comunicación de la región e incluso en España, la carta de presentación de Rodolfo Hernández como la sorpresa electoral de la primera vuelta no es tanto la analogía trillada con Trump como el hecho de que es visto como un “admirador de Hitler”. No valió la aclaración de que fuera un lapsus y de que se refería a Einstein, en campaña aún más le sigue pesando la frase original que dijo en RCN Radio cuando era alcalde de Bucaramanga: “yo soy seguidor de un gran pensador alemán que se llama Adolfo Hitler”.

Menos antiguas han sido declaraciones escandalosas de Gustavo Petro en la actual campaña por la Presidencia, como cuando hizo referencia al expresidente Uribe y al paramilitarismo en un evento público en Ciénaga, Magdalena: “que los paracos vengan aquí, tendrán una segunda oportunidad. Y que Uribe y sus paracos queden arrinconados”, aseguró ya con una voz debilitada por sus correrías, lo que dejó la sensación de que estaba dispuesto a recibir apoyos de parapolíticos contra los que había luchado el Petro del pasado.

La lengua larga de Rodolfo Hernández ha sido grabada no en pocos escenarios; cuando presionaba a sus subalternos que temían prevaricar, al decirles que se “limpiaba el culo” con una ley, la ocasión en la que pidió plata a quienes quisieran integrar sus listas al Congreso, la vez que afirmó que era “un delicia” que un “hombrecito” le pagara intereses por 15 años por venderle una casa, la que le revivieron por confesar que él cometía “un atraco” cuando vendía lotes pequeños por 100 millones de pesos y una de las más controversiales: “vaya coma mierda y nos vamos a ver es como hombres (…) Siga jodiendo y le pego su tiro”, que se la dijo a un cliente, por lo que la versión aquella que le dio a SoHo, de que solo ha tenido “dos peleas” en su vida, es poco creíble.

Del mismo modo, lo que dijo en una entrevista al hablar de los apoyos que estaba recibiendo para la segunda vuelta, lo tienen en problemas por la viralidad en chat de tías y creyentes en el catolicismo: “en política recibimos a la Virgen Santísima y a todas las putas que vivan en el mismo barrio con ella”, se le escucha decir a Hernández.

Petro, por otro lado, ya recibió una demanda de ingenieros de hidrocarburos y mineros de la industria del carbón por otra de esas frases efectivas en la plaza pública, específicamente en la Sahagún, Córdoba, que se roba los aplausos de sus seguidores, pero que pueden resultar nocivas para algunos sectores económicos legales: “es más peligroso el carbón que la cocaína”, expresó allá hace tres semanas al terminar generalizando peligrosamente a quienes ejercen esos actividades que le dejan al país regalías por 9 billones de pesos.

De los 60 candidatos presidenciales que teníamos, quedamos finalmente con dos, que son los más locuaces y controversiales. Es probable, pero no seguro, que quien pierda no se vuelva a escuchar mucho -ya sea porque Petro se retire de la política electoral o porque Rodolfo se devuelva para su mundo empresarial- pero lo que sí es cierto es que quien gane será un presidente de lengua larga, que lamentablemente nos tendrá hablando más de lo que dice que de lo que hace.

Gustavo PetroRodolfo HernándezElecciones 2022Colombia
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