Muñeca hiperrealista

Lujuria

Así se siente tener una muñeca sexual hiperrealista

Por: Karen García

Tener su propia muñeca de aspecto casi real puede costarle un poco más de 2 mil dólares. Actualmente, las personas están dispuestas a pagar grandes cantidades de dinero por obtener su propio juguete sexual con lencería erótica y hasta muñecos en bóxer.

Patricia Gutiérrez inició promoviendo su servicio de alquiler de muñecas sexuales en el año 2017, su intención era proporcionar formas alternativas para la prostitución en Bogotá. El proceso de fabricación de estas muñecas lo tenía que gestionar desde el otro lado del mundo, exactamente desde Asia.

Gutiérrez cuenta que para el proceso de fabricación de las muñecas tuvo en cuenta los gustos sexuales más comunes de los hombres promedio. Lo que más le pedían eran muñecas rubias, de ojos claros, con grandes muslos y senos y una cintura muy pequeña. Además de las características que generan deseo hacia las muñecas, las solicitaba con estatura entre 1.40 y 1.68 metros y un peso de 25 kilos.

A sus tres ‘musas’ las llamó Vanesa, Ana y Kazumi; ellas tenían rasgos latinos, asiáticos y estadounidenses. Patricia hizo una encuesta con hombres bogotanos y así fue como determinó los gustos y preferencias de su futuro target. Encontró que la mayoría sentían atracción por mujeres rubias con cola y busto grande, pero más allá de eso continuó en la búsqueda de elaborar otro tipo de prototipos, como los muñecos hombres, por ejemplo, que, según reveló, también son muy solicitados.

Para iniciar el negocio, Gutiérrez decidió alquilar las muñecas por 130.000 pesos y también por 160.000 pesos, entre otros precios promocionales pensando en expandir rápidamente su propuesta. Su plataforma de alquiler digital consistía en que la persona se registrara, eligiera la muñeca, la ropa, las horas de servicio y procediera a hacer el pago.

En cuestiones de higiene, la empresaria entregaba la muñeca con preservativo, lubricante, paños, instrucciones de limpieza para el objeto de silicona y un manual para enseñar las posturas sexuales. En ese sentido, el cliente debía devolver el juguete limpio, de lo contrario se veía obligado a pagar una multa de 500 mil pesos. La empresaria se daba cuenta a través de un análisis especial con luz negra si pasaban la prueba, el siguiente paso era descontaminarla con una máquina especializada en productos de silicona que elimina el 99 % de las bacterias.

Los clientes que frecuentaban la plataforma eran hombres de clase alta que debían contar con una tarjeta de crédito y tenían entre 22 y 55 años. El cambio de mentalidad al que le apostó Patricia fue retador, a pesar de que su intención con el negocio fue aportar al dilema de la prostitución en la capital colombiana, tal como le pasó en Barcelona con su hotel de muñecas tuvo que cerrar por culpa de permisos y críticas sociales.

Janet Stevensen, cofundadora de Sex Doll Genie, explicó para Journal of Sexual Relationship Therapy que “la industria de las muñecas sexuales atraviesa una revolución. Luego de la pandemia, hubo un gran aumento en los pedidos tanto de parejas como de mujeres y hombres solteros. Las parejas parecen estar mucho más abiertas a probar algo nuevo durante el aislamiento. También estamos viendo más hombres y mujeres solteros haciendo pedidos por primera vez”.

Para la compañía, el 2020 experimentó un aumento de demanda que alcanzó los 4000 dólares en el mercado. Al parecer, el término digisexual (la nueva orientación sexual que ha proliferado desde los tiempos del coronavirus) ha empezado a tomar forma a través de muñecas sexuales hiperrealistas.

Lo anterior se puede complementar con un estudio de The Journal of Sex Research, que encuestó a 158 hombres que tenían muñecas sexuales y los comparó con 135 hombres que no tenían. Dentro del análisis descubrieron que habían muy pocas diferencias entre los dueños de las muñecas y lo que no tenían una.

El informe registró que los dueños del juguete eran más propensos a ver a las mujeres como incomprensibles, el mundo como peligroso y a tener una autoestima sexual más baja, asimismo, se mostraban emocionalmente estables, pero con características obsesivas. Respecto a la teoría de que los hombres podían dejar de salir con mujeres reales por relacionarse con muñecas, encontraron que es falsa y que no existe ningún efecto de apego con el juguete.

Adicionalmente, los dos grupos de hombres mostraron similitudes en sus relaciones pasadas, pues estas no fueron satisfactorias; en ese caso, los dueños de las muñecas han tenido una ventaja, pues no debían comprender la psicología femenina, que muchas veces resulta amenazante. En cuanto a los estereotipos sociales y las creencias sobre la posesión de muñecas, quienes tenían una muñeca obtuvieron una puntuación más baja en relación con la propensión a la agresión sexual.

Características de una muñeca hiperrealista

-Tamaño real

-Moldeadas con material de silicona, suave y fresco al tacto

-No es inflable

-Son personalizadas al detalle

-Esqueleto para ajustarse a distintas posiciones

-Partes genitales realistas

¿Qué se siente tener una muñeca hiperrealista?

Manuel Giraldo es un ingeniero de 42 años de edad que siempre tuvo dificultades para encontrar una pareja estable, vivía tan enfocado en su trabajo desde temprana edad que no tenía tiempo para otras cosas y mucho menos para otra persona. Sus amigos y familiares lo molestaban porque se la pasaba solo.

Un día, un amigo de su trabajo le contó que tenía relaciones sexuales con una joven webcamer que le gustaba usar muñecas sexuales hiperrealistas. Hasta ese momento, Manuel había escuchado de las muñecas inflables pero no de las realistas. Con mucha curiosidad le preguntó a su amigo y este le dijo que en medio del placer, estas muñecas se tendían a sentir y ver como un ser humano de carne y hueso.

Giraldo comenzó a hacer su búsqueda personal por Internet donde encontró todo tipo de fetiches con estos juguetes y se le ocurrió que tal vez si se mandaba hacer una, podría satisfacer sus más profundos deseos de forma personal y sin nadie que le refutara nada. Identificó una plataforma americana muy bien posicionada que hacía diseños especializados.

Manuel pidió que fuera pelirroja, con cara delgada, ojos azules, boca y nariz pequeños, busto grande, abdomen plano, grandes caderas y piernas largas. Debido a su altura, solicitó que midiera 1.70 y que además tuviera facciones asiáticas. La muñeca le costó 2.600 dólares y se demoraba casi 6 meses en producción.

Cuando llegó a su residencia venía con los cinco atuendos de lencería asiática que había solicitado. Al principio se mostró reacio “no sabía realmente cómo cogerla, si mirarla o no, si ponerle un nombre, sentía pena conmigo mismo, sentía que no tenía privacidad y que estaba haciendo algo malo y eso que vivía en un apartamento solo”, explicó.

Poco a poco fue fluyendo, penetraba las partes íntimas de la muñeca (de hecho, tuvo que medirse el miembro para mandar hacer la medida), “con los ojos cerrados tocaba la cintura y los senos e intentaba imaginar la sensación real”, indicó, además se ayudaba con películas porno de fondo.

Comenzó con el misionero, luego siguió con la posición del vaquero, enseguida con la medusa y así fue descubriendo la flexibilidad de su muñeca Jin —como la llamó—, que en japonés significa ternura y gentileza. Según el ingeniero, la clave está en hacerlo con poca luz, eso ayuda más al realismo, lo otro es tener la mente muy abierta para relajarse y dejarse llevar por el placer.

Aunque para Manuel nunca fue una fantasía sexual, le gustó esa nueva forma de masturbación, “siento que estamos en un momento donde pronto llegarán las muñecas del futuro y estas ya vienen con inteligencia artificial, solo es cuestión de tiempo”, señaló.

Actualmente existe la página de Silicon Girls de España para los interesados en adquirir este exótico producto. Los precios para comprar la muñeca sexual rondan entre los 4 y los 12 millones de pesos, se hacen según el material y tienen una gran variedad.

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