Masaje erótico tantra

Sexo

Me dijeron que iba a un masaje tántrico, pero resultó ser uno con «happy ending»

Por: SoHo.co

La experiencia despertó la curiosidad sobre la delgada línea que existe entre los masajes eróticos que tienen “final feliz” y lo que se ofrece en los tántricos, que no necesariamente implican sexo. Le contamos las diferencias.

5/7/2022

Para mi cumpleaños, unos amigos me habían regalado una sesión de masaje tántrico en el norte de Bogotá, o al menos eso decía la tarjeta. No le puse mucha atención porque me imaginé que era el nombre de un simple masaje. Sin embargo, un sábado por la tarde, mis amigos llegaron entusiasmados a subirme con los ojos vendados al carro.

Lo siguiente que sentí fue que me dejaron en un espacio vacío. Al destaparme los ojos, estaba en una habitación de paredes blancas y espejos colgados a los costados. Escuché música relajante de fondo y había una camilla de masajes con un orificio para apoyar la cabeza.

Mientras me acomodaba, vi cómo salía la masajista con su uniforme del vestidor. La mujer, muy amable, me saludó y comenzó a hablarme para entrar en confianza, al tiempo que untaba sus manos con aceite. Lo primero que hizo fue colocar sus manos en mi espalda, apenas sentía el aceite frío.

Comenzó a mover sus manos de un lado sin mucha presión muy delicadamente, la sensación era de caricia más que de masaje, entonces pensé “caramba, mis amigos me trajeron fue a un ‘puteadero’” y aún así sus manos se sentían muy bien. Apenas tenía una toalla puesta para cubrir mi trasero.

Luego de que tocara mi espalda, continuó con el cuello, hacía movimientos lentos de arriba hacia abajo. Enseguida, siguió con los brazos, rozaba sus uñas contra mi piel y me causaba escalofríos. Empleaba sus pulgares para recorrer en círculos mis hombros. De pronto, encendió una vela que olía a vainilla y descubrió muy atrevidamente mis glúteos. Pegué un brinco y ella dijo: “tranquilo”, entonces respire profundo y dejé que continuara con su trabajo.

Comenzó a hacer suaves movimientos en círculo. Luego, siguió con las piernas usando el roce de las yemas de sus dedos. Me llamó la atención que hizo ciertas presiones calculadas en zonas específicas del cuerpo. Una la hizo en mi pelvis, otra en la nuca y recuerdo una más en el antebrazo.

En medio de la conversación, le comenté que era un regalo de mis amigos y que no tenía idea de lo que hacía. Ella me dijo “aquí puede pasar lo que tú quieras”, inmediatamente volteé para mirar su rostro y era una joven rubia de ojos claros de apenas unos 20 años, lo demás es historia.

La asociación entre el tanta y el sexo

Maria Ferrer es directora de la Academia Dhakini Tantra en Bogotá y explicó cómo funciona la técnica. “El tantra es una filosofía de forma de vida ancestral proveniente de India, esta enseña a trascender las emociones para que tú seas una mejor persona y ¿cómo lo haces? a través del placer, del gozo, que no necesariamente tiene que estar conectado con la sexualidad”, explica la experta.

Además, indicó que la palabra tantra la han acuñado a algunos establecimientos erróneamente para ofrecerlo como plus ante servicios habituales “si buscan por Internet la palabra, lo más rápido que encuentras es sexo tántrico y resulta que la técnica es solamente el 5 % del camino completo de la práctica; en referencia, tenemos los textos clásicos del tantra, donde se presentan 112 técnicas de las cuales solo seis son sexuales y, por eso, decimos que tan solo el 5 % de la práctica corresponde a sexo”. Estos masajes de meditación profunda pueden valer entre $350 000 y $650 000 por una sesión.

Nataly Garzón, es creadora de Hamsa Masajes para el Alma y considera que la línea delgada que existe entre el sexo y el tantra tiende a tergiversarse sobre todo en hombres. “En la academia nos contactan todo el tiempo para preguntarnos ¿y qué emoción voy a sentir? ¿y si yo quiero sentir placer ese placer se moviliza? ¿tú vas a estar en disfraz o en ropa interior? Estos sujetos por lo general ya saben claramente para dónde van y lo que hacen es ‘tantear’ a la persona para saber si accede o no a tener contacto sexual tratándose incluso de un masaje terapéutico de liberación de emociones y no de uno erótico”.

¿Cómo es un masaje erótico?

Sofía Acuña, experta en masajes eróticos de Absolut Spa, da en el punto sobre las características que sí tiene un masaje erótico, esos que popularmente terminan con “final feliz”. Al respecto, contó que luego de que el cliente elige a la masajista del catálogo, esta ingresa ya sea en disfraz, uniforme o en ropa interior a la habitación. Según la masajista, pueden charlar, ir directo al grano o bailar un poco antes del masaje.

“Por lo general, me gusta empezar con roces suaves en el cuello, luego subo al cabello y masajeo en círculos, enseguida continuó con el resto del cuerpo aplicando mis uñas y las yemas de los dedos en forma de caricia. Me he dado cuenta de que eso los pone erectos. Por último, pongo el condón e inicio con el masaje oral para finalmente terminar en la penetración”, señaló. Además, agregó que asisten hombres jóvenes, mayores y extranjeros. Incluso en algunos casos las visitan con su pareja, (que puede ser su esposa, secretaria o amante), es decir, hay cabida para todo tipo de fantasías, incluso para las orgías. Los servicios tienen un valor de $250 000 a $600 000 pesos.

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