A nadie le gustar ser rechazado, eso es un hecho. Pero tampoco debería ser el fin del mundo.

Según la terapeuta sexual Isadora Alman, muchas mujeres temen tomar la iniciativa durante el sexo por miedo a que les digan que no. Y aunque los hombres por lo general están más acostumbrados a ser rechazados, esto tampoco hace que sea más fácil cuando pasa.

Pero en una relación de varios años, siempre uno de los dos —y no necesariamente el hombre— suelen tener una libido más alta y pueden pensar fácilmente que su pareja no está interesada en él o ella porque no tiene las mismas ganas.

En sentido general, esto no tiene nada de malo. Pero si pasa con mucha frecuencia lo mejor es abordar el tema de frente y con toda la tranquilidad del caso. Una pregunta ideal sería algo así como: “¿Cómo prefieres que me acerque a ti si siento que me rechazas con frecuencia?”.

Pero si su pareja es seca, no le gusta hablar del tema o, simplemente, responde con un “no sé”, no tiene nada de malo presionar un poco más. Le puede plantear posibles escenarios, horarios o situaciones diferentes para que él o ella se sientan más cómodos y dispuestos a tener sexo. Pero ojo, lo ideal es resolver el problema, no empezar una pelea.

Otra estrategia puede ser diluir un poco el rechazo. Es decir, en vez de que le responda con un no rotundo, plantéele la opción de que le proponga un plan b. Por ejemplo: “esta noche no tengo ganas, pero intentémoslo mañana”.  

Recuerde que si de verdad quiere ver un cambio, y sobre todo cuando se trata de sexo, lo mejor es pedir las cosas de frente y no andarse con rodeos. Ahora, si de pronto su pareja evita tener sexo con usted, también está la opción de que tenga algún problema físico (como que le duela o tenga alguna infección) y eso, fácilmente, lo pueden solucionar. Haga la prueba y nos cuenta cómo le va.

*Con información de Psichology today

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