Sus creadoras, Gina Gutiérrez y Faye Keegan, ambas de 29 años, tuvieron la idea tras percatarse de que entre amigas hablan muy poco de porno, como si fuera un tema vetado. Pero, a la vez, notaron que las escenas eróticas de algunas series o de la famosa saga Cincuenta sombras de Grey sí eran dignas de sus conversaciones.

Yendo más allá, descubrieron que el problema no es que las mujeres no disfruten del porno, sino que les cuesta relacionarse con lo que existe actualmente. Así fue como decidieron crear unos podcasts en los que la narración fuera mucho más amigable para el público femenino, pero no por eso menos caliente. Además, a diferencia de los hombres, que son más visuales, ellas prefieren historias, química y la creación de una conexión. Pero estas millennials no están solas en la lucha. Caroline Spiegel, hermana del creador de Snapchat, Evan Spiegel, lanzó Quinn: “un PornHub (la web de porno más popular) menos asqueroso”, en sus propias palabras. Por su parte, un grupo de feministas francesas está a cargo de Voxxx, un podcast con hasta 35.000 reproducciones por episodio, y además son autoras de varios audiolibros eróticos. Pero lo que hacen Gutiérrez y Keegan con Dipsea ha sido tan exitoso, que ya cuentan con una inversión de más de cinco millones de dólares y una buena reputación entre el género.

Dipsea tiene un poco más de 120 historias, de entre 5 y 20 minutos de duración. Cada semana añaden tres nuevos episodios con temáticas que van desde el sexo grupal hasta la dominación. La suscriptora puede escuchar todas las que quiera por unos 10 dólares mensuales.