
A la salida de tiendas grandes como
Macy’s o Bloomingdales siempre se paran unos tipos disconformes con un
grueso chaleco rojo, una mesa y un botellón de agua vacío a pedir
plata. Son mendigos que hacen parte de la Asociación de Indigencia de
la Ciudad en busca de una monedita. Es, en otras palabras, limosna
legal, menos fea y fidedigna. El problema, después de que se supo, hace
menos de un mes, que muchos estaban usando la caridad para ocio, es que
ya nadie les cree que la plata va para la Asociación.
El turno
de Steve Demain, un desgarbado indigente de 20 años que llegó a Nueva
Yoprk porque su papá lo echó de su casa hace 5 meses en Chicago, fue
ayer, día antes de una de las celebraciones más importantes de la
cultura gringa, el Día de Acción de Gracias, en la puerta de la
Estación Pensilvania del tren. Primero un tipo le dijo sinvergüenza.
Después, como se ve en la foto, un tipo fingió con ironía darle plata. Acto seguido un niño le preguntó “¿usted es uno de los artistas de la
estafa?”. Después alguien le murmuró un escéptico “uh, huh”. Luego una
señora dijo, “ah, ustedes son los de la estafa que pasaron ayer en
televisión”. Después alguien le preguntó "¿se lo va a gastar en un
vaije a Cancún?" Por último un señor les gritó que si nos les daba pena
pedir plata en vísperas del Día de Acción de Gracias. La gente estaba
histérica.
Al final del día, después de 5 horas de turno,
Demain había recolectado 10 dólares, 4 más de lo que había recolectado
el martes. Antes de que la noticia sobre sus compañeros robándose la
plata, Demain recolectaba cerca de 30 dólares al día. Y ayer, día antes
de una celebración que sensibiliza a los gringos más que la navidad,
solo consiguió solo 10. Como todo en esta ciudad, los justos, una vez
más, pagaron por los pecadores.