Por: Darío Fernando Patiño

Entrevista con Danna Sultana

Por: Darío Fernando Patiño, Fotografía: Alejandra Quintero © 2012

El travesti que saltó a la fama en el concurso Colombia tiene talento posó para SoHo y le contó al periodista Darío Fernando Patiño cómo es la vida de alguien que tiene tanto de hombre como de mujer.

La veo venir por la calle peatonal de la Zona T de Bogotá, llena a esa hora de familias en plan de almuerzo dominical. Escogí la terraza del bar Pravda y llegué un poco antes de la cita, justo para percibir en la distancia la reacción de la gente a su paso.
Sabía de su participación en el concurso Colombia tiene talento. Y tenía la referencia de un video en el que caracterizaba a Britney Spears. Por eso quizás esperaba a un personaje de pelo largo y teñido, jeans ajustados, botas largas y alguna camiseta ceñida y escotada. Pero lo único llamativo que noté fue a una espigada mujer de pelo castaño, falda muy corta, piernas muy largas, un gabán color cebra que la cubría del cuello hasta el borde de la falda y unos lentes transparentes, como de aviso de óptica.
No podía ser ella. Además estaba sola y se suponía que vendría acompañada por Lucy, la productora de SoHo que se encargaría de presentarnos. Unos segundos después, la supuesta modelo de lentes estaba a mi lado. O mejor, encima, si me imaginan sentado y a ella de pie con sus 1,82 de estatura y sus diez centímetros de tacón. Me paré a saludar para disminuir la distancia y para romper el hielo entre dos personas que no se conocen ni tienen nada en común. Ella se encargó de hacerlo todo más fácil con un cálido saludo y unas disculpas por la leve tardanza. Acababa de llegar de una gira por Tunja y Palmira presentando su show.
Si no supiera qué era, lo habría imaginado al oírla. Con esa característica voz nasal, mezcla de masculina y femenina, que ellos o ellas hacen más notable con un tono chillón y una singular posición de la lengua. Solo en ese momento la familia de la mesa vecina miró con inquietud.
Enseguida pude percibir otro de los pocos síntomas de que esta mujer es un hombre. El tamaño del almuerzo. No pidió media porción, no rechazó las papas de acompañamiento, no pidió que la bebida fuera light, ni proclamó que estaba a dieta.
Acostumbrada a invertir papeles fue ella quien sorprendió con la primera pregunta: ¿qué opinas de las trans? Le di un concepto que creo que la tranquilizó.
Sin más preámbulo comenzó con su historia, que se remonta al primer embarazo fallido de su madre, que iba a ser una niña. La mamá quedó esperando de nuevo y todos los familiares y vecinos le decían: tienes barriga de niña. La mamá no quiso averiguar más, pero se preparó para recibir a una mujer. Los pronósticos fallaron. “Yo fui travesti recién nacido, porque mi primera ropa fue rosada”.
Y sigue diciendo que siempre se sintió niña, pero que nadie le enseñó a serlo. Es más, cuando lo sorprendieron jugando con unas Barbies debajo de una cama, le dieron una pela que no se le olvida. Su papá lo obligaba a practicar “el sentado y el caminado de los hombres” y por supuesto lo matricularon en un colegio mixto, el Cristo Rey de Guayabal, en Medellín. En medio del ambiente rudo de ese establecimiento público y a pesar de ser reconocido como “la loquita”, fue un activo personero de sus cursos y en una ocasión hasta promotor de un encadenamiento a las puertas del colegio. Pero al tiempo soñaba con entrar al Santo Ángel, un colegio femenino del mismo barrio. ¿Por qué? “Quería ser monjita”.
Más por su beligerancia que por su ambigüedad sexual, perdió el grado once. Fue obligado a repetirlo en el mismo colegio. Una prueba dura, igual que la de sacar la libreta militar. “Me tocó ir a un estadio lleno de hombres, me manosearon por todos lados y creo que me vieron muy afeminado porque no salí apto. Total, nunca reclamé la libreta militar y no me importa¨.
Se retiró sin graduarse para emprender una gira como bailarín masculino de un rapero que no salió con nada. Quiso trabajar en una discoteca, pero no lo aceptaron por ser menor de edad. En una fiesta diurna del mismo bar, impresionó por una representación de Michael Jackson que hoy no quiere ni mencionar. Y ya mayorcito fue aceptado como hombre en la coreografía de una famosa travesti.
Pero gracias a la caracterización de la cantante de La Factoría, pudo despegar como artista femenina. Han pasado diez años desde entonces. “Empezar a ser mujer fue un desastre. He conocido todos los mundos y he sobrevivido a todo”. Tuvo un novio que la dejó porque quería que fuera más hombre. Y otro que la traicionó porque la quería más mujer. Ha tenido un apoyo familiar inusual para estos casos y una reciente oleada de fama.
Piensa que ya ha logrado mucho en este papel de “travesti jugando a ser mujer” y tiene un sueño “maloso” de protagonizar algún día un romance escandaloso con un “hombre hombre” pero bien conocido. “¿Te imaginas? Tipo…”.

¿Qué pasó desde que salió del colegio?
Me fui a vivir con mi novio. Duré seis años con él. Esa relación se acabó porque yo era cada vez más niña. Ya no me vestía solo para ir a la discoteca a trabajar. Danna estaba enterrando mi nombre anterior, que lo odio.

¿Ese fue el primer hombre en su vida?
Sí. Pero él me decía: “A mí me gustan los niños y tú eres una niña”.

¿Qué le dijo la familia cuando se fue de la casa?
Mi abuela vio que yo lo estaba haciendo porque era mi trabajo y porque además me apasionaba. Ella me decía: “Si vas a ser esto, respétanos. Que no nos vengan a decir que tú estás en una esquina parada mostrando el culo y haciendo quién sabe qué cosas. Si quieres estar en un reinado nos inventamos una rifa para conseguir lo que necesites, pero, por favor, dinos”.

¿Cómo le fue en ese primer contacto con las trans?
Cuando yo les comentaba que quería una chaqueta regia me decían: “Pues, mijita, vaya ponga el culito porque eso a punta de showcitos no se la va a pasar toda la vida”.

¿En algún momento pensó en trabajar en la calle?

A veces pensaba: no tengo show, qué me quedo haciendo, necesito plata. Pero prefería llamar a un amigo y pedirle prestado. Nunca le dije nada a mi familia.

Pero ¿cómo conoció la calle?
Andando con ellas. Las acompañaba a donde vivían, a lo que llaman “el edificio” o “la agencia”. Ellas recogen clientes en la puerta y duermen ahí mismo. Es horrible.

¿Todo esto fue en Medellín?
Sí. Participé en muchos reinados pero no pasaba de segunda. Hasta que vine a Miss Gay en Theatrón, en Bogotá. Ahí gané y me quedé.

¿Y ya era “mujer mujer”?
Medio medio, porque mi novio me prohibía ciertas cosas, como andar con tacones. Y los tacones para mí son lo máximo. Mi hombre ideal sería un empresario de zapatos. Y me encanta alguien que tenga ese fetiche.

¿Con ese novio descubrió su sexualidad?

Siempre he pensado que la sexualidad no es “yo soy A y tú B”. No. Cero. Solo es cuestión de placer. Yo hasta me he sentido atraída por mujeres.

¿Verdad? ¿Ha tenido sexo con mujeres?
Sí. Y no sé por qué les queda gustando. No es tan chévere. A mí me gusta lo femenino, pero no me gustan todo tipo de mujeres. ¿Entiendes mi contradicción?

Creo que sí. ¿Y los hombres?

No tengo prototipo de hombre. Alto o viejito o joven. Que me llegue.

Y cuando está con mujeres, ¿actúa como hombre?
¡Claro!?

¿Usted cómo se define?

A quienes me preguntan antes de oírme hablar “¿eres hombre o mujer” yo les respondo: soy persona.

¿Qué es lo más difícil de ser travesti?
De las cosas duras es conseguir vivienda. Nadie le arrienda a un travesti. Claro, la gente piensa que las trans son prostitutas, delincuentes. Pero es que ellas tienen que vivir a la defensiva porque la sociedad las ataca todo el tiempo.

Bueno pero…

Aclaro y digo que hay hombres y delincuentes que se vuelven travestis y son terribles. Yo conozco uno que tiene tetas, culo, nariz, pómulo y es malísima, malísima.

¿Y no le hacen propuestas más sofisticadas, tipo prepago?
A veces me llaman, gente que ni conozco, y me dicen: “Oye, Danna Sultana, ¿cuánto me cobras por un polvo?". Y yo les digo: ¡se equivocan!?

¿No le trae problemas?
Mira, yo les digo a mis amigas. Ya no fui puta. Si en todo este tiempo que sufrí y que aguanté lejos de mi familia y sin plata y que me decían “¿quiere que le llame un amiguito que le dé la plata para ir a Medellín", yo decía no, menos ahora. Esa plata como viene se va.

Y si ahora no hay shows ¿qué más puede hacer?

Maquillar, peinar. Yo aprendí a hacer todo por mí misma.

¿Tiene novio?
¡Aayy noooo!

¿Hace cuánto?
Cuando terminé mi relación de seis años, conocí a una persona que me hizo olvidar todo el sufrimiento. Pero me dio un sufrimiento más grande. Fueron dos años. Le entregué todo... y ese todo duele mucho. Él me vendió la idea de que veía en mí a una niña y me decía que cuando se graduara nos íbamos a vivir juntos. Una vez en mi Facebook me escribió una travesti que me quería conocer. Y me puse a revisar sus fotos y resultó que era novia de él, de mi novio.

¿Para usted es importante que a su hombre le gusten las travestis?

No. Con él me ‘empeliculé’. Pensé que podría llegar a ser su mujer. Él era de sociedad y cuando su familia se dio cuenta, me negó. Lo peor es que la familia me ve como la mala, como una travesti cualquiera de la calle. Todo lo que yo he hecho por cuidar mi nombre no sirvió para nada con esa familia.

¿Por qué me decía ahora que ese hombre sacó todo lo femenino de usted?

Porque él me decía “vaya píntese la boca para que me dé un besito”. Yo quedaba feliz. La mujer que mi papá me había escondido, él la sacó.

¿Le parece que hay mucha doble moral?

Las relaciones tienen que llegar a romper muchos tabúes. Una amiga me dijo: “Ayúdame con mi relación, yo veo que con mi esposo pasan muchas cosas”. Hablé con él y me di cuenta de que tenía el doble de traumas que ella. Le dije: “Mira, lo que tu esposo quiere es ponerse una peluca, unas pestañas y hacerte el amor a ti. Él no siente nada por un gay, él quiere es hacértelo así”. Para ella fue duro, pero ahora están regios.

¿Cómo hace para ocultar su sexo?

Lo llamamos la operación. Te subes los testículos por la piel (ahí se convierten en ‘ovarios’). Al principio duele un poco. Si lo logras, entonces lo que queda es un músculo y lo puedes tomar con un espadadrapo grueso y lo pegas atrás. Queda totalmente plano.

¿Y no hay erección?
Claro, hay erección y duele. El truco es que queden arriba. Si quedan abajo el riesgo es que te desmayes. Les ha pasado a algunas. Entonces hay que quitarles ‘el truco’ de urgencia y ya vuelven en sí. Es que eso tiene su técnica.

¿Y si le da la erección en un show?

No, ahí yo estoy concentrada en la luz, en el paso, en cómo quedó la peluca, cómo me están viendo... A no ser que tenga a Manolo Cardona al lado.

¿Cómo se ‘hormonizan’?

Con inyecciones, con pastas… Yo me inyecto.

¿Y por eso tiene ese cuerpo?

No, lo mío es constitución. Mi mamá tiene 57 y un cuerpote… Mi abuela dice: “Yo la veo a usted y es ver a su mamá”.

¿Y qué pasó con su papá?

Él se fue de la casa cuando yo estaba todavía ahí. A mi mamá le decía: “Fue por su culpa, por tener un hijo maricón”. Y mi mamá me decía: “Fue por tu culpa”. Yo le respondí: “Ahora sí voy a ser todo lo que quería ser y le voy a demostrar que esta hija que usted tuvo y por la que todo el mundo se ha burlado de usted cuando íbamos por la calle, fue un regalo”. Ahora está pasando. Ella vive todavía en ese barrio donde me decían “el gay”. Y hoy la saludan: “Vimos a tu hijo en televisión. Está muy linda”.

¿Ha querido operarse?
Ya casi. Tengo cirujanos que quieren operarme gratis.

¿Qué se va a hacer?
Solo mamoplastia.

¿Y cambio de sexo?
Me lo quitaría por algo que valga la pena. Por ejemplo, que me dijeran que voy a representar a Colombia en Miss Universo. O porque un amor me lo pidiera.

¿Se siente muy especial siendo una mujer con herramienta de hombre?

Demasiado. Ver una mujer bien, perfecta, que huele rico y de pronto ver que tiene... es el instinto sexual más ¡wow! del mundo. ¿Por qué crees que las mujeres aman a las trans, sobre todo las lesbianas? Las trans son como el punto de la perfección del ser humano: son hombres, son mujeres, son las dos cosas.

¿Alguna vez la han violentado?
En el colegio, solo de palabra. Pero eso de “vamos a pegarle a la loquita”, no.

¿En la calle?

Solo una vez una trans, porque salió una publicación en la que yo decía “No soy puta”. Y eso les da mucha rabia. La travesti que estuvo con mi novio me dijo que si me encontraba me iba a pegar. Yo le respondí: “Encuéntreme, que una puta nunca va a superar a una artista”.

¿Quién le ha ayudado en su formación psicológica, con ese carácter?

Nadie. Es solo cuestión de meditar que es lo que quieres, lo que te hace feliz. No hay nada en el mundo qué tú solo no puedas hacer. Si estás triste, disfruta de tu tristeza.

¿Y el modelaje?
Los diseñadores no se atreven porque piensan igual que todos los colombianos. En Brasil, en Argentina, en Australia, las modelos trans son ¡wow! En Colombia no.

¿Y si la comparan con Endry Cardeño?

Endry fue la número uno. Pero a Endry le faltó ser travesti. Yo en cambio me siento feliz de decir que soy travesti, que soy una mujer del futuro. Un travesti que juega a ser mujer.

Veo que está dispuesta a romper muchos estereotipos.
Si me lo permiten, total. Pero si ahora me ofrecen irme del país, me voy. No hago nada por este país. No merece.

¿Y por su comunidad?
Ya con que vean lo que he hecho hasta aquí es un impulso para que sigan. Que sepan que sí se puede ser decente.

Ese encargo que le hizo su abuela, “¡tienes que ser la más!”, ¿sigue pendiente? ¿Quiere ser la más?

¡Soy la más!


La invito a caminar por la Zona T, que ya está un poco más despejada. Los meseros y los caminantes la miran de pies a cabeza. Una familia se acerca. La mamá del grupo le dice “¡Colombia tiene talento!”. Y el adolescente le grita “¡churra!”. Y le manda un beso.



FOTOGRAFíA:ALEJANDRA QUINTERO / LUMINOTéCNICO: JOHN BARRANTES / ASISTENTE DE FOTOGRAFíA: HAROLD VACA / MAQUILLAJE Y PEINADO: JOHANNA DíAZ OUNDJIAN / POSPRODUCCIóN: LUIS BARRETO?AGRADECIMIENTOS ESPECIALES: GALERíA LA LOCALIDAD CL. 118 N.º 5-33, TEL: 6206246 WWW.LALOCALIDAD.COM / BODEGA DE LAS EXTENCIONES AV. CARACAS N.º 54A-31, TEL: 5495756 EXTENCIONES@UNE.NET.CO ?AGRADECIMIENTOS: ANTICUARIO NOVECENTO CL. 79 Nº 7-60, Tel: 6068616 WWW.ANTICUARIONOVENCENTO.COM / LáMPARA JUAN CAMILO MOLINA PARA SUSO RUIZ LAB, MESA JULIANA SUSO Y JACOBO RUIZ PARA SUSO RUIZ LAB, CL. 93B N.º 11A-84 L-401, CENTRO DE DISEÑO PORTOBELO, TEL: 6355164 / WOMEN’SECRET C.C ANDINO L-107, Tel: 6103021/ ESTIVO C.C EL RETIRO L-2167, Tel: 6216362 / MELISSA POR OBRA Y GRACIA CRa. 11 N.º 84-09 L-03, TEL: 7432724 / PRIMAVERA SHOES C.C UNICENTRO L-125, TEL: 6378015 / DULCE MENTA C.C. EL RETIRO L-3213, TEL: 6105158 / STUDIO F C.C. UNICENTRO LOCAL 2-225, TEL:7423501/YARA ARISTIZáBAL CL. 17 SUR N.º 20-40B TEL: 2782996 WWW.CALZADOYARAARISTIZABAL.COM.