Disney+ alberga el Cosquín Rock 2026 para Latinoamérica, llevando desde Córdoba a millones de pantallas uno de los rituales musicales más emblemáticos del continente.
El 14 y 15 de febrero, el Aeródromo Santa María de Punilla volvió a convertirse en el epicentro del rock latinoamericano. La edición número 26 del Cosquín Rock no solo reunió a miles de personas en la montaña cordobesa: también cruzó fronteras gracias a la transmisión en vivo por Disney+, que permitió seguir los tres escenarios principales desde cualquier lugar de América Latina.
La apuesta marcó un nuevo capítulo en la transformación digital de los grandes festivales. Lo que durante años fue una experiencia exclusivamente presencial hoy se consolida como un espectáculo híbrido: multitud en el predio y audiencia masiva en streaming, eligiendo entre shows simultáneos en tiempo real.
El sábado combinó generaciones y estilos. Lali llevó su despliegue pop al escenario Montaña; Babasónicos confirmó por qué sigue siendo referencia del rock alternativo argentino; Ciro y Los Persas encendieron al público con su repertorio de clásicos; Dillom representó la camada urbana; mientras que Franz Ferdinand aportó el pulso internacional a la grilla.
El domingo elevó la intensidad con nombres de peso: Divididos, Fito Páez y Airbag sostuvieron el ADN rockero del festival; Morat aportó el puente latinoamericano; y Trueno reafirmó el lugar del rap dentro de una programación cada vez más diversa.
Cosquín Rock dejó claro que ya no es únicamente un festival de guitarras: es una plataforma donde conviven el rock clásico, el indie, el pop, el trap y la música alternativa, reflejando la evolución del consumo musical en la región.
Fundado en 2001 y considerado el festival de rock con más historia de Argentina, Cosquín Rock ha crecido de la mítica Plaza Próspero Molina al actual Aeródromo de Santa María de Punilla, consolidándose como uno de los encuentros más convocantes de Latinoamérica.
La transmisión en exclusiva por Disney+ amplificó ese alcance. Desde las 14:30 (hora Argentina), la plataforma ofreció los shows de los escenarios Montaña, Sur y Norte, además de una cobertura especial con entrevistas y contenidos detrás de escena. Paralelamente, el escenario Montaña también tuvo ventana en Star Channel durante la franja vespertina.
Este modelo refuerza una tendencia clara: los festivales ya no compiten solo por asistentes físicos, sino por audiencia digital. En un mercado donde el streaming domina el consumo musical, llevar el vivo a la pantalla se convierte en una extensión natural del espectáculo.
Cosquín Rock mantiene su esencia de “ritual de verano” —montaña, calor, público incondicional— pero hoy dialoga con una audiencia continental. La edición 2026 confirmó que el festival puede preservar su mística mientras se adapta a los nuevos hábitos de consumo.
En un contexto donde la música en vivo busca reinventarse tras los cambios de la última década, la combinación de experiencia física e impacto digital posiciona a Cosquín Rock no solo como un evento argentino, sino como un fenómeno latinoamericano en expansión. La montaña sigue vibrando. Ahora, también en streaming.