Si el mundial fuera en La Arenosa, no podría faltar Shakira, los hinchas del Junior, la butifarra, un estadio en Malambo y el tiburón sería la mascota.
Por Jassir Eljach
El alcalde de este sultanato del Caribe llamado Barranquilla publicó el 22 de mayo en su cuenta de X que estaba en Indianápolis trabajando para que Barranquilla sea la capital deportiva de Colombia. Alejandro Char adjuntó un video en el que se ven los carros a toda mecha y uno se pregunta si él, tan barranquillero como es, nunca ha visto dos buses de Sobusa compitiendo por llegar primero al reloj.
Ya sea por genuino deseo —por espantajopismo* currambero o como sal de frutas para el guayabo— de haber perdido la sede de los Juegos Panamericanos de 2027, casi que es imposible imaginarse qué pasaría si Barranquilla se convirtiera en el ombligo deportivo de este país y empezamos a soñar más allá, para acariciar el barrunto de que, en algún momento, celebremos un mundial de fútbol, con las cuatro letras de la FIFA, aquí.
No nos equivoquemos: la sede sería Barranquilla y no Colombia. Al fin y al cabo, somos algo así como una monarquía independiente. Ciudad Estado, para decirlo más claro. Obviamente la mascota sería un tiburón. El Cole, ya embalsamado y repotenciado con Vitafer, sería embajador mundialista por el mundo.
El Metropolitano sería insuficiente, por supuesto. Por eso los partidos menores, esos en los que juega Bolivia contra China, se disputarán en canchas emparapetadas de Soledad, Malambo y Puerto Colombia. Los estadios que hagan falta serán construidos en forma de isla mundialista sobre el río Magdalena y el 65 % de los materiales será en vidrios hechos por Tecnoglass. Para eso hay plata.
El Junior sí o sí deja de ser club para convertirse en una selección que no tendría nada que envidiarle al primer mundo. Los partidos del tiburón los narraría un Édgar Perea generado por inteligencia artificial.
No puede ser otra que Shakira quien cante la canción oficial de un octavo mundial. Esta vez en colaboración con Aria Vega para mostrar humildad y dejar el camino abierto para las nuevas generaciones musicales.
Yo me imagino si el Junior llega a pasar a segunda ronda. Los hinchas rojiblancos, acelerados como son y todos con motos, harían una interminable caravana espontánea en el Paseo Bolívar creyendo que ya somos campeones mundiales. «¡Celébralo, Curramba!» Dirían los memes al rato.
Cientos de vendedores ambulantes ofrecerían peto y arroz de lisa a la entrada por si algún jugador alemán o argentino necesita ajustar una de las tres comidas. Media Soledad estaría mandando butifarra a la lata; Narcobollo, las arepas de huevo y carimañolas.
Hasta un próximo mundial.
*Dícese de la capacidad del barranquillero por aparentar el barrio en el que no vive, el colegio en el que nunca estudió y la ropa prestada que nunca podrá comprar.