La mamá de una rebelde llamada Lina Tejeiro
Instagram @linatejeiro | Foto: Instagram @linatejeiro

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La mamá de una rebelde llamada Lina Tejeiro

En un crudo y sincero relato, Vibiana Tejeiro recordó lo difícil que fue su hija en la adolescencia cuando se le subió la fama a la cabeza. Una niña llevada por su parecer que terminó estrellándose sola, como ella misma se lo había advertido, pero de la que hoy no es sólo madre, sino socia y amiga.

Por: Vibiana Tejeiro, mamá de Lina Tejeiro

Nací en Villavicencio hace casi 52 años, mis abuelos fueron los fundadores de esta ciudad y soy la menor de 4 hermanos. Después de mi primer embarazo me fui a vivir con el papá de mi hijo, Manuel Eduardo González, a una habitación pequeña con solo una cocina para todos los que vivíamos en esa vecindad. Con el tiempo pudimos conseguir un apartamento arrendado y a los 9 meses quedé embarazada de Lina Fernanda Tejeiro.

La verdad fue un embarazo de alto riesgo, me la pasé todo el tiempo en la cama y es que yo sé que ella es actriz porque yo vi todas las novelas mexicanas durante la espera, me vi todas las que existieran, de ahí salió su artista interior.

Recuerdo que en ese momento me pegué una subida de peso tenaz, mi desayuno, almuerzo y comida era Coca Cola con pan. Mi panza era muy grande, pero era más que todo por líquido amniótico, me alimenté tan mal que ella nació con desnutrición grado dos.

Al estar tan jóvenes, mi pareja de ese entonces y yo tomamos la decisión de separarnos cuando ella tan sólo tenía año y medio. Me vine para Bogotá con mis dos hijos y mis papás. Fueron momentos duros, me tocaba pesado porque trabajaba en el Banco Ganadero de 8 a 5 p. m. y me iba para la universidad a estudiar Comercio Internacional, eran mis papás los que me ayudaban con ellos.

Yo comencé en la actuación hace como 24 años, pero cuando Lina entró yo dije “chao” porque tenía que estar pendiente de ella. Su producción más grande de niña fue la de “Padres e hijos”, ahí tenía 10 u 11 años.

Ese tiempo fue tenaz porque a Lina se le subió la fama a la cabeza. Con el director de la producción, Malcom Aponte, hablamos y coincidimos en que en serio habíamos creado un monstruo, ella era súper rebelde, no le gustaba nada, ni la comida, ni el vestuario, no le gustaba el maquillaje y había ocasiones donde no quería grabar. El encontrón más fuerte que tuvo fue con una directora y hasta le dijo que ella trabaja por hobby y no como ella por necesidad.

En esos casos tuve que pararla y llamarla al orden, en ese contexto nunca fui agresiva, pero tocaba hablarle duro porque pasaba por encima de todo mundo. Claramente, me tocó pegarle algunas veces, pero no por la actuación, sino por su rebeldía y su grosería, yo no permito que le hable mal ni a mí ni a sus abuelos.

Andrés y Felipe, que es mi hijo menor, me ayudaron mucho, ellos son muy calmados a diferencia de ella y sé que sin ellos haberla sacado adelante hubiera sido muy difícil.

Lina se creía la más grande, teníamos una guerra de egos porque ella ya ganaba su dinero. “A mí nadie me dice qué hacer” me decía, pero me tocaba hacerme respetar como fuera.

Y es que muchos piensan que ellos nacieron en cuna de oro y no es así, yo no les daba todo lo que quisieran, ellos tenían que ahorrar. Mis hijos no son de ‘papi y mami’, así que tenían que luchar por lo que querían y ella lo hizo así.

La mamá de una rebelde llamada Lina Tejeiro
Cortesía Vibiana Tejeiro | Foto: Cortesía Vibiana Tejeiro

Lina era muy señalada por su físico, no sólo por la audiencia o por dos personas de la producción que le hacían la vida imposible, yo sé que también tuve la culpa de sus trastornos alimenticios. Su bulimia y anorexia fueron también por mí, yo era muy sincera, tanto así que si me preguntaba si estaba gorda yo le decía que sí, sin pensarlo. Yo no medía el daño que podía hacerle y hoy en día me arrepiento mucho de haber sido así con ella, pero aprendí a ser más asertiva con el tiempo y con la ayuda de un psicólogo.

Lo otro fue que cuando tenía 16 años se operó sin mi permiso, como ella ya tenía su dinero se hizo una liposucción. Comenzó a tomar decisiones que no me parecían mucho pero que respetaba. Por ejemplo, tuvo una relación con el actor Sebastián Vega, con la que nunca estuve de acuerdo. Yo trataba de aconsejarla hasta que un día me dijo que la dejara tranquila, que si se tenía que estrellar así tenía que ser, nunca me olvidaré que le dije “vaya, estréllese y aprenda”.

Hubo un día en que no la dejé salir con ese actor, me comenzó a pelear y a decirme que se quería ir, así que yo misma le ayudé a coger bolsas de basura para empacar y le entregué sus cosas.

Después de terminar esa relación a ella le dio por pasar su tusa en Argentina, se fue literalmente con lo que le alcanzaba para los buses, yo no la detuve. Ella todos los días me contaba cómo le iba, pero siempre estaba triste, allá no le gustaba nada, pero ella quiso comer mier… En una tarde recibo una llamada en la que me confiesa que estuvo a punto de cometer una locura, que se paró en el balcón de su piso y que tuvo muchas ganas de acabar con su vida, pero que algo la detuvo. Cuando supe lo que había pasado me derrumbé, ella comenzó a decirme que quería ir al psicólogo y fue ahí donde entendí que debía traerla a casa como fuera.

A partir de entonces digamos que empezamos a madurar juntas y pese a tantas discusiones, lloradas y agarradas, hasta después de sus 18 años la sigo acompañando a todo. Mi vida gira en torno a mis hijos, a los que pude sacar adelante de una u otra forma sola.

Ahora soy su ‘asistonta’ oficial, la que corre, la que vuela, lo hago todo y soy la más feliz. Hace más o menos 4 o 5 años Lina creó su empresa y me propuso que fuera su mano derecha, algo que en realidad no me esperaba, literalmente lloramos y fue en ese momento donde comencé a tener una retribución económica oficial.

Trabajar con ella es una locura porque es muy desprendida, no me responde los mensajes, se le olvida todo, es muy chistoso porque ya yo no siento que sea trabajo, sino que es mi papel como mamá. Voy a sus castings, a las grabaciones y pues a veces discutimos, pero es normal, ya nada grave como antes.

Lina es lo que es porque yo siempre la he aconsejado conseguir lo suyo, a que sea independiente. Es una excelente hija, hermana y mujer, al igual que sus hermanos. Me da nostalgia ver todo lo que hemos logrado, cómo los saqué adelante y siento que a pesar de los problemas he aprovechado todo el tiempo con ellos.

Yo amo ser mamá, ser mamá es lo mejor, es lo máximo. Me arrepiento de no haber tenido más hijos, el hecho de dar vida es un milagro, me parece muy lindo a pesar de que mis embarazos no fueron los mejores y de las duras peleas o etapas que pasamos. Los hijos son lo mejor de mi vida, no tengo palabras para describir lo que para mí significan ellos.

La mamá de una rebelde llamada Lina Tejeiro
Cortesía Vibiana Tejeiro | Foto: Cortesía Vibiana Tejeiro
Lina Tejeirofarándula colombianaDia de la madre