En una conversación breve y espontánea, el creador comparte sus motivaciones actuales y la manera en que la comunidad que ha construido se ha convertido en el motor de su presente.
En el universo de las redes sociales, donde las respuestas rápidas suelen revelar más de lo que parece, el creador de contenido Roberto Asís dejó ver un retrato íntimo de su presente. A través de un video de preguntas rápidas, habló sobre sus motivaciones, recuerdos recientes y pequeños tesoros personales, componiendo una narrativa que mezcla viajes, identidad y el valor de la comunidad que ha construido alrededor de su proyecto digital.
Entre las confesiones más personales apareció su relación con los tatuajes. Aunque admite que sus favoritos cambian con el tiempo, menciona con especial cariño unos ángeles que se tatuó en México, piezas que, más allá de lo estético, representan momentos específicos de su historia. En esa misma línea de intimidad, el creador también señaló que uno de sus lugares de desconexión favoritos es la playa frente a su casa en Cartagena, un refugio donde el ritmo del mar contrasta con la intensidad del mundo digital.
Pero más allá de los espacios físicos, lo que hoy impulsa a Asís es el crecimiento de su comunidad. Según explica, ver cómo se expande el grupo de personas que participa en la aplicación que ha desarrollado junto a su equipo se ha convertido en su principal motivación. Para él, ese ecosistema digital no es solo una plataforma, sino una forma de encuentro que reúne intereses, ideas y experiencias compartidas.
El 2025 también dejó momentos memorables. Entre ellos, destaca una experiencia que describe como uno de sus recuerdos favoritos del año: recorrer el desierto de Agafay, en Marruecos, montando motocicletas. La escena —arena infinita, velocidad y horizonte abierto— parece sintetizar la mezcla de aventura y libertad que atraviesa muchas de las historias que comparte con su audiencia.
Cuando se le pregunta por aquello que más disfruta hacer, su respuesta es simple pero reveladora: celebrar. Celebrar el amor, la vida y el tiempo con lo que él llama su “familia elegida” Buchanan’s. Una filosofía que, en medio del ruido constante de las redes sociales, recuerda que detrás de cada publicación también hay una búsqueda de conexión, pertenencia y alegría cotidiana.