Colorado fue el primer estado de la unión americana en legalizar la marihuana en 2014 y hoy el turismo alrededor de ella es uno de sus grandes negocios. Hace dos años, arribaron 6,5 millones de visitantes y se estima que la cifra se duplicará pronto. Así mismo, las compañías que tienen este tipo de negocio se están multiplicando como arroz y ofrecen recorridos privados a dispensarios y plantaciones, además de que clases de cocina y de coctelería a base de cannabis, entre otras cosas.

Cada 20 de abril, o 4-20, como se dice en la jerga marihuanera, los terrenos frente al capitolio estatal de Denver acogen una concurrida reunión de fumadores. Es el día internacional para celebrar la ganja.

Un buen plan, por ejemplo, es el tour de “yerba y vino”, que combina las visitas a los viñedos y a los expendios de "mota", como también se le llama. Los resultados no siempre son buenos, pues la falta de experiencia en mezclar alucinógenos con trago se paga caro. Los que alguna vez fumaron marihuana cuando eran universitarios no calculan realmente el efecto que tiene la yerba después de años de no probarla.

Pero el boom del cannabis es imposible de ignorar. Abundan los que consideran que tiene propiedades milagrosas, desde curar la ansiedad y la depresión, hasta la artritis y el insomnio. Hay quienes lo consideran una alternativa al alcohol y a otras drogas, y no faltan los que siguen pensando que es una droga maléfica que hay que prohibir a toda costa.

Abundan cultivos altamente tecnificados, como este de la cadena de dispensarios MMJ America, en Denver, tan grande que ya vende franquicias.

De ciertas variedades de cannabis se deriva el cáñamo, usado industrialmente en la fabricación de fibra para ropa, cuerda o aceite, al igual que en la producción de biopolímeros, biodiésel y materiales para la construcción.

Otras variedades de la planta dan la marihuana, una especie herbácea de la familia Cannabaceae, que produce flores y tiene propiedades médicas y recreativas. Aunque algunos afirman que es originaria de las cordilleras del Himalaya, en Asia, no se conoce con certeza de dónde proviene.

Por supuesto, los usos que desencadena el actual boom de visitantes a Colorado es el curativo y de entretenimiento. En el primer caso, sirve como paliativo para el tratamiento de diferentes condiciones asociadas con el dolor crónico, la afectación del sistema nervioso y diferentes tipos de cáncer. Las bondades medicinales del cannabis están asociadas a su capacidad de producir más de cien cannabinoides, que pueden actuar directamente sobre el sistema nervioso.

En el aspecto recreativo, Colorado tiene una carta muy variada. Una de las experiencias que se ofrecen allí es el yoga bajo los efectos de la también llamada ganya o bareta, que en este caso actúa como un relajante que facilita la expansión de la conciencia. Los orientadores de estas prácticas conservan el balance entre espiritualidad y ciencia, lo que les da a los asistentes la seguridad de que no les va a pasar nada malo.

La Iglesia Internacional de la Marihuana, en Denver, cuyos fieles se denominan “elevacionistas” y aseguran que la planta los ayuda a alcanzar una forma superior de sí mismos.

El cannabis también ocupa un lugar en la gastronomía. Por ejemplo, se usa para preparar chocolates, galletas, dulces, bebidas y otros comestibles muy populares. Como dato curioso y en muestra de que el aprovechamiento de la marihuana no es nada nuevo en Colorado, vale recordar que en Denver, su capital, existe desde 1906 una fábrica de chocolates de cannabis de lujo, llamada Hi-Curious!

No a todo el mundo le gusta este tipo de alimentos, pues surgen dudas acerca de la reacción al tetrahydrocannabinol (TCH), el psicoactivo principal de esta planta. Los pequeños dulces, decorados con una semilla de café, pueden parecer deliciosos, pero el que los consume nunca sabe si acabará subido a un tejado o sintiéndose muy mal.

Aunque las dosis de THC son rigurosamente controladas, las golosinas están diseñadas para actuar rápidamente, ya sea como relajantes, somníferos, afrodisíacos y euforizantes. No tardan más de veinte minutos en surtir efecto y este dura entre dos y seis horas, debido además a que contienen estimulantes de origen también botánico, como la cafeína, el galangal y la bacopa. Los expertos aconsejan comer estos productos preferiblemente con el estómago lleno, pues así los ingredientes activos se pueden integrar a los alimentos y actúan con mayor rapidez y eficacia.

El “vapeo”, o consumo con vaporizadores, está en auge. En Lakewood, Curt Bean lo usa contra el estrés postraumático que le produjo combatir en Irak.

En los dispensarios de Colorado se puede también aprender a “vapear”, o consumir marihuana por medio de vaporizadores, dispositivos que atraen mucho a los jóvenes, sobre todo a los que quieren dejar el tabaco. El artilugio se puede graduar a la temperatura deseada y para que dispense una dosis específica cada cierto tiempo.

Este sistema permite que el consumidor elija cómo se va a sentir. Así, puede preferir una dosis que lo haga vivir una experiencia relajada y de alegría, en vez de aspirar un poco más y que ello lo ponga incómodo o ansioso. Esta graduación se logra con la ayuda de los encargados de estos lugares, para quienes escoger lo que se va a “vapear” es toda una ciencia. Hay una gran variedad de flores (así se les llama a las hojas de marihuana secas) y sabores, las cuales al mezclarse con resinas le dan al vapor un olor y sabor diferente.

Eso sí, hay controles. Para disfrutar de estos placeres se necesita un documento de identificación válido, pasaporte para los extranjeros y ser mayor de 21 años. Los datos de cada comprador se introducen en una base de datos, para evitar que cada cual obtenga más de la dosis permitida para un día: una onza para uso recreacional, dos onzas para el medicinal.

No solo se vende bareta, sino además adminículos para fumarla, como estas pipas de agua de Colfax Potshop, en Denver.

En los dispensarios se consiguen también colombinas, chicles, bebidas e inclusive café y cerveza enriquecidos con marihuana, cada uno de estos tiene señalados en la etiqueta la cantidad y concentración de THC. Hay, además, productos transdermales o que se absorben por la piel, como sales de baño, cremas, parches y uno hecho especialmente para estimular el placer en la mujer, llamado Foria, pues parecería que el cannabis lo cura todo, hasta la apatía sexual.

Pero este goce no sería completo sin las actividades al aire libre que también se incluyen en la ruta de la marihuana en Colorado. Hay senderismo, paseos en bicicleta y todos los deportes de invierno, que, la verdad sea dicha, palidecen al lado de todo lo descrito anteriormente.

Un experta colombiana en Colorado

La doctora Daniela Vergara se graduó en microbiología en la Universidad de los Andes, y en 2013 obtuvo su doctorado en el programa de Ecología, Evolución y Comportamiento, de la Universidad de Indiana, en Bloomington.

Se ha especializado en el estudio del cannabis y actualmente es investigadora de la Universidad de Colorado, en Boulder. Ha publicado múltiples trabajos en revistas científicas y fundó la Agricultural Genomics Foundation, la cual también dirige, y cuyo fin es poner al alcance del público los conocimientos sobre esta yerba. De igual modo, forma parte de Steep Hill Labs, Inc., compañía líder en el estudio de cannabinoides y terpenoides, y otras ciencias de esta especie.

Su gran objetivo es educar e investigar a fondo acerca de la biología evolutiva y genética de la planta pues, como ella misma lo explica, hay variedades con características específicas que las hacen aptas para diversos usos. En fin, sus pesquisas pretenden facilitar la creación de cepas más útiles para la industria con más o menos cantidad de uno u otro cannabinoide. De igual modo, de ello se beneficiarán los pacientes y los consumidores, quienes podrán tener la mejor variedad de marihuana para cada problema.

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