La fórmula es: dos puertas, motor poderoso y techo flexible que se pueda plegar o desplegar fácilmente y cuantas veces se quiera. Claro está, cuando el ánimo y el clima lo permitan. Manejar uno de estos ejemplares con el techo abierto, por una carretera despejada y a gran velocidad, es un placer difícilmente descriptible que en algún momento todos deberían experimentar.

Solo un descapotable brinda ese privilegio de fundirse con el paisaje, sentir el entorno más vivo que nunca y galopar sobre una máquina potente que, no obstante, se porta como la más dócil. En fin, es un embriagante coctel de poder, control y sofisticación, preparado con verdadera maestría por las automotrices de mayor renombre.

BMW Z4. Una de las propuestas más audaces de la alemana BMW es sin duda su hermoso Z4, equipado con servomotores para la operación del techo que lo abren en 10 segundos, y con un propulsor 2.0L TwinPower Turbo de 197 caballos de potencia, muy a tono con el diseño aeronáutico de su puesto de conducción, coronado por pantallas táctiles.

Maserati GranCabrio MC. Desde Módena, Italia, llega este Maserati con su venerado ADN de competición, que se percibe a flor de piel en cada uno de sus rasgos, incluso en su techo flexible de triple capa, disponible en 6 colores, que se abre en 24 segundos. Después de eso, todo es “música mecánica” para sus ocupantes por cuenta de su propulsor V8 de 4.7L ensamblado por Ferrari, que desarrolla 460 caballos y una tremenda aceleración.

Ford Mustang GT Premium. Entre los especímenes convertibles que mueven la fibra, este sobresale como un ícono de la industria en virtud de su estilo poderoso y deportivo, inspirador de libertad, acentuado por su motor V8 de 5.0L y 460 caballos que “ruge” como los dioses. Incluye además juguetes tecnológicos de alto calibre como la herramienta Track Apps para registrar aceleración, frenado y fuerzas G. Por supuesto, su capota se guarda en el baúl en solo 8 segundos para disfrutar los viajes como se debe: con el cabello al viento. 

 

Mercedes Benz C 200 Cabrio. El contacto directo con el exterior también está asegurado con este modelo de perfil elegante y lujoso, capaz de zambullirse en el paisaje tras bajar su techo de lona en 17 segundos, impulsado por su motor 2.0L turbo de 201 caballos de potencia. Al final de la travesía, su asistente de parqueo autónomo lo deja perfectamente estacionado en línea o en reversa.

Mazda MX-5 RF. Es la carta japonesa para este segmento en Colombia. Fiel a sus principios de marca, se define como un deportivo lleno de energía y vitalidad, aunque, a todas luces, a un nivel más terrenal y accesible. Su práctico techo rígido se retracta en 13 segundos, para que el cielo ingrese a la cabina y la sensación de conducción alcance un nivel superlativo, mientras su motor 2.0L de 158 caballos se comporta de forma brillante y eficiente.

Audi A5 Cabrio. Sentir a plenitud la atmósfera y la rapidez en un mismo auto es la promesa de este esbelto alemán, tan ajustado y silencioso que resulta fácil percibir los latidos del corazón cuando rueda con el techo cerrado, gracias a sus tres capas textiles y al material acústico especial que lo recubre. Pero cuando el techo se abre, en 15 segundos, y se pisa a fondo el acelerador, su motor 2.0L de 190 caballos (versión Attraction) desata su espíritu libre.

MINI John Cooper Works Cabrio. Chiquito pero “picante”, tiene un motor 2.0L TwinPower turbo que entrega 231 caballos. Sus acabados interiores son de primera; su panel de información y entretenimiento, “descrestante”, y tiene todo lo necesario para activar los sentidos, incluido un sistema de escape variable (una válvula que regula el sonido del motor), y otro que según la hora del día y la temperatura exterior, invita gráficamente a plegar la capota textil que se abre en solo 9 segundos.