Los hombres suelen amanecer excitados y entonces les conviene por la mañana. Las mujeres se sienten más dispuestas en las noches, cuando las cosas se serenan y hay más tiempo. Palabras más, palabras menos, así se sintetiza el conflicto sobre los horarios para hacer el amor, y la verdad es que ninguno de los implicados actúa así por capricho.

La divergencia es dictada por las características corporales de cada género y ahí cumple un papel vital la testosterona. Está comprobado que entre 6:00 y 9:00 de la mañana ellos experimentan un pico en la segregación de esta hormona y es normal que quieran aprovecharlo. Lastimosamente, en ese mismo momento, el nivel de la sustancia está en su punto más bajo en las mujeres.Otra razón para el desacuerdo es que a ellas les importa mucho la higiene antes del sexo y en las horas tempranas puede no ser la más impecable. Así, los escrúpulos acerca del aliento matutino o los olores corporales tras sudar durante la noche superan en ellas los dictados de la libido. El olfato de los hijos de Adán, en cambio, no es tan sensible y es lo último en lo que piensan si están calientes.

En vez de discutir, afirma la revista Psychology Today, lo aconsejable es conversar, llegar a acuerdos y aprovechar los beneficios del disfrute en ambos momentos. El sexo mañanero, por ejemplo, produce hormonas que proveen la energía necesaria para desempeñarse mejor en el trabajo, además de una sensación de bienestar el resto del día. A esas horas, los hombres deben ir despacio con sus parejas, acariciarlas, consentirlas y no olvidar la importancia que tiene para ellas su imagen corporal. Las palabras mágicas para encenderlas serán los elogios a su figura desnuda o a alguno de sus atributos en particular.

En cuanto al sexo nocturno, es bueno preparar el terreno mientras que los índices de testosterona aumentan con el paso de las horas. Enviarle mensajes cariñosos a su pareja y crear expectativa por la emoción del reencuentro crean una conexión emocional que es más poderosa para ellas que la propia testosterona, afirma la publicación. Otra buena opción es que ambos hagan ejercicio por la tarde. Les ayudará a calmar las tensiones acumuladas en el trabajo, mientras que los efectos estimulantes de las hormonas que se liberan durante el entrenamiento los llevarán a trasladar la acción a la cama.