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image of the metal lock and key with wooden cross on old rusty metal background can use for christian symbol show meaning Jesus is the key to heaven or the key to solve the spiritual problem | Foto: freedom007

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Lujuria y religión: ¿lo prohibido es lo más apetecido?

Por: María Fernanda Orjuela

Posiciones sexuales aprobadas y prohibidas por el Vaticano, juguetes eróticos, pornografía, masturbación y más dinámicas del placer, son tema de controversia en las religiones y han generado diversas preguntas que le resolveremos.

Tener una relación heterosexual, homosexual o múltiple es motivo de placer para millones de personas en el mundo, pero también se estrella con prohibiciones impuestas por las religiones y es considerado por muchas de ellas como un pecado, algo que va contra la doctrina. La liberalidad frente al tema ha permitido romper los tabúes y aceptar que incluso en colegios se habla desde la niñez de educación sexual.

“Te lo encuentras en la pared, en el anuncio del licor, pegado en un mostrador, gritándote a todo color: sexo compro, sexo vendo, sexo arriendo, sexo ofrezco…”, dice una canción de Los Prisioneros de hace ya casi 40 años, que muestra cómo se rompió desde entonces en la sociedad el velo sobre el tema del que era prohibido incluso hablar, de acuerdo con la religión.

La percepción de la sexualidad en las creencias ha evolucionado, sin embargo, de acuerdo con el antropólogo peruano Diego Palomares Pacheco, sigue habiendo ciertos tabúes y mitos al respecto por el sistema religioso dual que han impuesto del varón y la mujer.

Previendo que la mayoría en Latinoamérica se identifica como católica o cristiana, evangélica, en SoHo hicimos una confrontación sobre las relaciones sexuales entre las dos doctrinas con dos de sus protagonistas.

Percepción de la sexualidad desde la creencia católica

Hacia mediados del siglo XX la percepción del sexo en el catolicismo empezó a tener un proceso de renovación, lo que marcó el inicio de una nueva manera moral de pensar.

En Colombia se ha percibido una rama más liberal que conservadora en cuanto a este tema, ya que han expuesto que el texto bíblico fue escrito para un contexto sociocultural diferente.

Desde la antigüedad se ha desatado una actitud hostil hacia la sexualidad, lo que ayudó a crear un sentimiento de culpa porque se asumía que se relacionaba con el pecado; con ello empezaron a desarrollarse normas morales erradas. Así las cosas, se han vinculado las relaciones sexuales con ciertos tabúes ancestrales interpretadas por La Biblia y se ha desarrollado el concepto de sexualidad de la mano del pecado, por lo tanto, a lo largo de la historia se ha producido una tensión o paradigma con el tema en cuestión.

Esto ha dado lugar a opiniones divergentes, por un lado, están los moralistas católicos que interpretan tal cual lo que dicen las sagradas escrituras y se han mantenido firmes a los mandamientos, sin embargo, hay otros liberales que han recibido esa moral como el acto de que se puede amar y ser amado.

El sacerdote Victor Hugo Gaviria Molano, más conocido como el padre Torvic, se inclina más por lo liberal, por lo que asegura que aunque en el catolicismo si se pide abstenerse del sexo antes del matrimonio, por ejemplo, son conscientes de que es una visión que puede no ser aceptada del todo, sobre todo por los jóvenes, porque es verdad, como afirma, “el sexo es rico”.

Por lo tanto, en vez de imponer que esto sí o sí sea de esa forma, exaltan en su discurso que las relaciones sexuales antes y durante el matrimonio deben darse de manera responsable y concienzuda.

“Muchas veces las personas se dejan llevar solo por el placer y al entregarse solo por placer aparece el cargo de conciencia: ‘¿por qué lo hice?, no lo hubiese hecho, me hubiera abstenido’. La Iglesia siempre ha sido clara en su doctrina y lo hace desde la sabiduría que la adorna, porque muchas veces los jóvenes en la primera cita ya se están acostando y se convierten en relaciones efímeras, no hay gracia alguna, a diferencia de cuando los jóvenes les toca luchar por cortejar a la mujer, es hasta más excitante”, explicó el sacerdote exparticipante del Desafío.

El padre tiene claro que la sexualidad es algo complicado porque, por naturaleza, somos seres sexuales y desde niños nos brindan ese contenido por doquier; no obstante, explica que en diversas ocasiones han llegado personas a confesarle que están tan cansados del sexo que se proponen vivir en castidad hasta el matrimonio, personas que no han tenido formación en la iglesia.

Poses avaladas y prohibidas por la Iglesia

Increíblemente, en medio de una apertura como la que vivimos en las últimas décadas hacia la sexualidad, Torvic confirmó que sí hay posiciones sexuales aprobadas y prohibidas por el Vaticano.

“El acto sexual es la entrega más grande de amor y conocimiento entre los seres humanos, por eso se habla de un solo sentir, una penetración, una sola carne. Es cierto que el misionero, hacerlo de pie, sentados, de cucharita, están aprobadas, pero las que no permitimos son porque degradan al ser humano, especialmente a la mujer”, aseguró.

Dentro del catolicismo aprueban y defienden que no todas las posturas sean permitidas dentro del acto sexual. Torvic expresa que esas poses en su mayoría son sacadas de la pornografía, igualmente reveló que han llegado mujeres a confesarle que no les gusta hacer ciertas cosas en la cama como el sexo oral, pero lamentablemente terminan haciéndolo únicamente para complacer al otro, así vaya en contra de su ser o convicción.

En el catolicismo actual se ve la sexualidad como fuente de vida, por lo que es digna de ser elogiada y cuando se habla de este tema no solo se basa en lo genital o como tal en la penetración, hay otras aristas que entran en juego en estos espacios.

¿Y qué piensan los cristianos evangélicos?

El cristianismo se basa en la idea de que la sexualidad humana fue creada por Dios con la única finalidad de la procreación dentro del matrimonio. De acuerdo con el pastor Jaime Salazar, de la iglesia Asambleas de Dios, la dinámica cristiana a través del tiempo no ha cambiado. “Culturas, imperios, gobiernos, modernismo, todo cambia, mas Dios y su Palabra nunca”, declaró.

El sexo fuera del matrimonio es rechazado por ser considerado inmoral por gran parte del cristianismo. “Recuerde que siempre existirán los dos extremos, aquellos que lo practican como diversión, sin compromiso y con libertinaje. Pero en los creyentes sabemos que Dios tiene para cada uno su pareja y ahí es cuando se espera que nos guíe a la correcta, la cual se ama sin conocerle, se respeta sin conocerle y se le guarda fidelidad sin conocerle y solo una vez casados se consuma la relación sexual y se sabe que esa persona nos la dio el Creador”, explica el cristiano.

Una visión bastante difícil de llevar en tiempos de relaciones abiertas o poliamor e incluso de la proliferación de aplicaciones de citas que permiten fácilmente que un hombre o una mujer puedan tener varias relaciones con el fin de satisfacer deseos.

Para esta creencia, además, son considerados como un pecado capital la homosexualidad, masturbación, prostitución, incesto, pornografía o violación. Algunos, como este último, previstos en el Código Penal colombiano, pero otros que no tienen fuerza en la ley y muchos menos en la moralidad de millones de ciudadanos.

En medio de esa estricta doctrina del cristianismo evangélico, que cada vez puede ser más difícil de cumplir, están otras prohibiciones que se estrellan con la realidad:

1. No pueden tener sexo anal, ya que Dios diseñó la retaguardia como un órgano para desechar y no como fuente de placer.

2. Se debe evitar la pornografía, porque este material es pecaminoso. Cuando se ve este tipo de contenido y después se tiene sexo se puede estar cometiendo adulterio.

3. Evitar los juguetes sexuales para no degenerar el coito.

4. Algunos aprueban y otros condenan el sexo oral. En el acto, la sensibilidad de los implicados no debe ser perturbada, todo debe ser con mutuo consentimiento.

Catolicismo versus cristianismo, también por el sexo

Catolicismo versus cristianismo, también por el sexo
Getty Images | Foto: Getty Images

En el catolicismo, las relaciones sexuales no son ni buenas ni malas. Es la persona quien decide si hacer de ellas algo enriquecedor, quién le aporte o algo aberrante que le haga daño. El sexo no debe estar ni minado por prejuicios, es decir, si la sexualidad es buena, también lo debería ser el placer. Lo que es importante resaltar es que la maldad no está en saciar esas ganas, sino en el abuso que de él se puede hacer.

En esta doctrina no se sataniza tanto el hecho de tener sexo antes del matrimonio, mientras que todo se base en el amor, el respeto y el acuerdo mutuo, mientras que en cristianismo sí.

De acuerdo con Torvic los cristianos llevan a otro nivel sus reglas, son un poco más extremos con sus doctrinas, solo el hecho de que hagan vestir a las mujeres con faldas largas ya dice mucho.

Desde una perspectiva bastante similar, el antropólogo Diego Palomares Pacheco también afirma que el dogmatismo cristiano tiene una ideología mucho más cerrada “y debido a eso está siendo arcaica en la actualidad, mientras que la católica ha decidido tomar un diálogo abierto y reconciliador en torno a la sexualidad de hoy”.

Por su parte, el pastor Salazar pone sobre la mesa una paradoja porque a pesar de lo cerrada que es su creencia, sí permite el matrimonio de los pastores, a diferencia del catolicismo: “Sus ministros, sacerdotes, monjas y monjes para ejercer deben ser célibes y solteros, lo cual ha resultado en imposición que ha conducido a muchos a prácticas sexuales impropias e inmorales, no hablo de todos, porque ser célibe se es por un llamado divino y por decisión personal”.

Según su convicción, esa permisividad y libertad entre el clero, ha llevado a la Iglesia creyente católica a una doble moral que practican sus ministros y esto, en vez de convertirse en una fortaleza, se ha vuelto una debilidad.

A pesar de que existan directrices de cada una de las iglesias, en últimas si se es católico, cristiano, integrante de otra religión o simplemente ateo, usted es el único que puede tomar las riendas de su sexualidad y decidir con quién o quiénes está y qué hacer para sentir placer. Experimentarlo no tendría por qué ser un pecado.

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