Todo empezó cuando Amaranta Hank, más conocida como Alejandra Omaña, la periodista que se volvió actriz porno y modelo webcam recibió una petición de un usuario de twitter llamado @YeimisEcheverry. El tuitero le pidió una meta de retuits para poder grabar una película porno con ella. Entonces Alejandra lo retó a conseguir 10 mil retuits y el joven la cumplió. Cabe aclarar que Yeimis Echeverry sufre algunas deformidades en su cuerpo debido a que padece de osteogéneses.

(Mi primer video porno por Alejandra Omaña)

Después de reconocer públicamente que Yeimis había cumplido el reto, Alejandra anunció que se comunicaría con él por correo electrónico para concretar la grabación del video. Sin embargo, un desafortunado trino de Yeimis echó todo para atrás: “Vivimos en un mundo que le pide a los hombres no culearse a las mujeres y botarlas en vez de enseñar a ellas a no dejarse culear tan fácil” aseguraba.

Alejandra emitió un comunicado citando el texto de Yeimis y explicando por qué había declinado de la opción de grabar porno con él. “Mi cuerpo y mi sexualidad están en mis manos y en mi propio goce (…) Mi idea de filmar posporno siempre estará presente y anhelo realizarla pronto” aseveró.

Entonces ¿qué es posporno?

Primero debe saber que no se trata de alguna actividad para hacer después de ver porno, en realidad es una manifestación que cada día toma más fuerza.

Para nadie es un secreto que la gran mayoría del porno —si no todo— está pensado para el disfrute de los hombres. Esas cámaras que solo encuadran a las mujeres haciendo sexo oral o siendo penetradas por penes gigantes solo pretenden cumplir las fantasías masculinas.

(Alejandra Omaña se desnuda por El Cúcuta)

Para reivindicar la presencia de la mujer en la industria y otra forma de hacer películas de este género, las activistas españolas Agueda Bañón y María Llopis crearon en 2002 un blog de “pornografía alternativa”. En él publicaron un manifiesto en el que hablaban de la importancia de hacer contenidos pensados para las mujeres y que rompan con los estereotipos de la pornografía tradicional.

Entre otras cosas, Bañón y Llopis expresaron en su texto que era necesario “un porno que consiga empoderarnos, superar las risitas de instituto, el chiste fácil o el insulto y se atreva a hablar del sexo y de nuestras sexualidades, desde una posición de poder para las que tradicionalmente no la hemos tenido. Y sin olvidar nunca el sentido del humor”.

Si bien, en un principio muchos grupos feministas habían expresado su rechazo a la pornografía por considerarla una práctica totalmente machista. El posporno fue la respuesta para demostrar que el problema no estaba en el porno, sino en cómo se hacía. Entendiendo que el porno también se podía convertir en un arma de combate por la igualdad de los géneros.

(Alejandra Omaña responde los comentarios de Twitter por su video porno)

No es solo un tema de discurso. Las españolas han basado gran parte de su teoría en lo que el filósofo Foucault llamó: pensamiento queer. Que básicamente plantea que las identidades y orientaciones sexuales no están ligadas a la naturaleza humana, sino que son el resultado de una construcción social. En resumen, que ser heterosexual, monógamo o esa idea que “el hombre propone y la mujer dispone” no son más que reglas culturales que nada tienen que ver con lo natural.