Hay ciertos momentos que marcan la vida de un deportista. Momentos que, para bien o para mal, forjan el destino y las condiciones que tiene. Este martes en Lima, todos los integrantes de la selección Colombia tendrán uno de ellos cuando intenten llevar a nuestro país a su quinto mundial de fútbol. (¿Y ahora qué? Estas son las cuentas de Colombia para llegar a Rusia 2018)

Clasificar a un mundial hace parte de los honores más grandes que puede tener un futbolista cuando representa a su país. Lograrlo, después de tantas agonías, tantos pensamientos y tantas matemáticas, tiene una carga emocional indescriptible y un sentimiento de felicidad como pocos.

Los hinchas, que también sufrieron y también agotaron sus cabezas con tantas cuentas, también guardan en sus recuerdos aquel día. Yo recuerdo perfectamente donde estaba, qué tenía puesto y hasta qué hice cuando Colombia clasificó a Brasil 2014. Haga el ejercicio y verá que usted, probablemente también lo recuerda.

Para que todos los colombianos vuelvan a tener un momento como ese, la selección Colombia deberá muy seguramente sacar un buen resultado contra Perú. Futbolísticamente, no me quedan dudas que lo pueden hacer: estos tipos tienen todas las condiciones para jugar partidos como estos. Pero para conseguirlo, será clave el papel de la cabeza y el juego mental de cada uno de los futbolistas que salten al terreno de juego. Colombia tendrá también que ganarle a Colombia.

Dice el argentino y ex psicólogo de la selección Colombia, Marcelo Roffé que un deportista de alto rendimiento tiene varios pilares: la motivación, la concentración, la presión, entre otros. Este martes, eso pesa y eso juega. Eso se refleja en cada pase, cada remate, cada atajada y cada minuto. Si se maneja bien, seguramente estaremos en Rusia, si no, puede ser trágico. Eso pasa cuando juega la mente: es capaz de llevarlo a uno del cielo al infierno.

Falcao, James y compañía deberán demostrar que lo del jueves contra Paraguay ya pasó, que el estado anímico está por las nubes y que, como se extendió por redes sociales, la fe está intacta. Luego, demostrar que el mejor momento futbolístico de nuestra historia no es una casualidad y gritarle al mundo que Colombia sí estará en el mundial. Ya no hay tiempo de corregir ni tiempo de lamentar porque hay días en los que lo mental pesa más que lo deportivo y precisamente eso logra conseguir objetivos. Esperemos que este martes sea uno de esos días. (Vivalda, el arquero suicida)