No importa si está con sus amigos tomando en una casa o de rumba, este coctel es el mejor acompañante para una noche de tragos. ¿Por qué? Porque es refrescante, perfecto para tomar al ritmo que quiera y, lo mejor, sabe increíble. Además, ya es hora de dejar a un lado el mito de que los cocteles son tan dulces que dan un guayabo terrible. Nada más falso.

Si no nos cree, haga la prueba con el Johnnie Ginger, un coctel con Johnnie Walker Red Label y ginger ale. El whisky solo o en las rocas está muy bien, pero créanos que con jengibre la saca del estadio. Además, es perfecto para los amantes de este licor, pero también para los que apenas le están cogiendo gusto.

Eso sí, es clave que lo prepare con el Sello Rojo y no con un whisky cualquiera. ¿Qué tiene de especial? Pues que fue el primero que salió de esta destilería escocesa y es su botella más vendida en todo el mundo: 11 millones de cajas al año, para ser exactos. Además tiene una cantidad de premios, como el Galardón de Oro que ganó en 2014 en el International Spirits Challenge (ISC).

Pero lo que lo hace verdaderamente único es su fórmula, que existe desde hace más de 100 años. Todo empezó con el nieto de John Walker, Alexander Walker II, quien en 1906 creó el Special Old Highland Whiskey. Era un escocés que se podía tomar puro, con hielo, agua o con otro mezclador sin perder su sabor. La botella tenía una etiqueta roja y por eso la gente le empezó a decir simplemente “sello rojo”.

Ahora, si piensa que por echarle algo a este whisky lo va a dañar, está muy equivocado. De hecho, la idea de mezclarlo con jengibre viene desde hace muchos años. John Walker hacía cerveza de jengibre en su tienda original en Escocia en 1820 y, en 1960, el ingrediente estaba en los anuncios de Johnnie Walker.

Lo cierto es que las propiedades del jengibre —un catador profesional le diría que tiene notas de fuego, tierra y cítricas; nosotros simplemente le diremos que sabe muy bien— hacen que se intensifique y se aprecie mejor el sabor del whisky, incluso más que tomándoselo puro. Casi que podríamos decir que el Red Label nació para estar acompañado de jengibre.

Así se prepara el Johnnie Ginger:

En un vaso largo con hielo mezcle un shot de Johnnie Walker Red Label, el zumo de medio limón y ginger ale —o cerveza de jengibre— hasta que se llene el vaso. Para terminar, y esto es opcional, decore con una rodaja de jengibre. Sí, así de fácil. Créanos, es una delicia. Seguro después de probarlo no volverá a tomar whisky de la misma manera. Ah, y estamos seguros de que a su novia también le va a encantar.