Comunidad de Paz de San José de Apartadó, Antioquia, 2005.

El dolor de una niña de 9 años al abandonar por quinta vez su parcela, y el dolor de los adultos de las veredas La Resbalosa y Mulatos, donde fueron asesinadas ocho personas. Una niña y una mujer encabezan el desplazamiento mientras cargan varias gallinas y lo que pueden. Entre las víctimas de la matanza estaba Luis Eduardo Guerra, líder y fundador de esta comunidad creada en 1997. Junto a Luis Eduardo, quedaron los cuerpos de su compañera Beyanira Areiza y su hijo de 11 años Deiner Guerra. El cráneo de Deiner estaba a pocos metros de su padre, junto al río Mulatos. Los otros cinco campesinos fueron hallados en la vereda La Resbalosa. Todos estaban mutilados en una fosa común en la cacaotera de la finca de Alfonso Bolívar y su esposa Sandra Muñoz, quienes fueron asesinados con sus hijos Santiago, de 20 meses, y Natalia de 6 años. También estaba el cuerpo de Alejandro Pérez, quien estaba trabajando con Alfonso en la recolección de cacao. Las pocas familias que habitaban estas montañas en límites de Antioquia y Córdoba se desplazaron en un nuevo y repetido éxodo. La Comunidad de Paz señaló al Ejército Nacional y a paramilitares de esta acción. El presidente refutó estas afirmaciones. En mayo de 2008 un capitán del Ejército, Guillermo Armando Gordillo, reconoció la ejecución de este crimen conjuntamente con miembros del grupo Héroes de Tolová de las AUC.

Escuela Municipal de Juradó, Chocó, 1999.

Juradó está ubicado en la frontera con Panamá, a orillas del oceáno Pacífico. Su escuela, la Alcaldía, la Casa Indígena y de la Cultura, y numerosas viviendas, fueron destruidas en un ataque de las Farc al comando de la Policía y a la base de infantería de Marina. Una niña con un libro camina sobre los escombros de la escuela. En el enfrentamiento murieron 26 militares, un policía y un civil. Tres militares fueron tomados como prisioneros de guerra.

Quibdó, Chocó, Junio 2002.

Un mes después de la tragedia en la iglesia de Bojayá, donde murieron un centenar de personas que se refugiaban de los combates entre las Farc y grupos paramilitares, su población desplazada marchó silenciosamente por las calles de Quibdó. En el parque principal, junto a la catedral, cantaron alabaos y gualíes para despedir de manera simbólica a sus muertos.

Río Atrato, Aniceto y Ubertina, Vigía del Fuerte, 2002.

Después de los enfrentamientos en el municipio de Bojayá, que dejaron como saldo un centenar de muertos en el interior de la iglesia, se produjo un encuentro armado entre guerrilleros de las Farc y soldados del Ejército Nacional en la población de Napipí (Chocó). Allí de nuevo cayeron inocentes de la población civil. La víctima, Ubertina, madre de dos hijos, falleció desangrada en la lancha El joven Atalaya por falta de atención médica oportuna mientras viajaba desde Napipí y esperaba el permiso de tránsito de la guerrilla hacia el hospital de Vigía del Fuerte. Su esposo, Aniceto Córdoba, ante la imposibilidad de enterrarla acompañado por sus familiares y amigos, debido al cruce de fuegos, enterró el cuerpo de Ubertina en Vigía del Fuerte. Como único ritual posible, entregó al río el tablón que le sirvió de camilla y la manta que cubrió el cuerpo durante su traslado. Al entierro solo asistieron: Clirio, amigo de la familia; cuatro misioneras de la madre Laura; una de sus primas; su padre, celador del hospital de Vigía del Fuerte; Aniceto, y el fotógrafo. Aniceto culpa a la guerrilla por usar su pueblo de escudo y al Ejército por los disparos contra su vivienda.

Bello Oriente, zona nororiental de Medellín, 2002.

Un grupo de hombres de las AUC violaron a una joven líder de la comunidad. Numerosas heridas quedaron marcadas en su cuerpo y en su alma.

Municipio de Granada, Antioquia, 9 de diciembre de 2000.

Entre noviembre y diciembre del año 2000, Granada fue objeto de dos tomas armadas. En la primera, un grupo paramilitar de las AUC asesinó a 18 pobladores en las calles del pueblo, incluyendo el sacristán de la iglesia. Un mes después las Farc atacaron el comando de Policía y destruyeron 258 viviendas, dejando 22 personas muertas. La resistencia de los habitantes de Granada quedó registrada un día después del ataque cuando decidieron marchar por las calles de su pueblo. Ese mismo día Beatriz García y Óscar Giraldo también resistieron: no suspendieron su boda y se casaron en la iglesia del pueblo. Entre los años 2000 y 2003 la población de Granada sufrió el asesinato de más de 400 de sus habitantes y el desplazamiento de más del 50 % de ellos. .

Escuela de Alto Bonito, Cañón de la Llorona, Dabeiba, Antioquia, 1992.

Las viudas de la guerra, el drama que no para en los que murieron asesinados sino que permanece también en los que se quedan sin sus allegados. Frente a la escuela de Alto Bonito murieron 14 militares en una emboscada de la guerrilla de las Farc. Adentro de la escuela, la historia de Caín y Abel quedó como testimonio de la última clase antes del ataque, paradójicamente, la historia de un hermano que mata a su hermano.