One man, sitting at the bar counter alone, he has drinking problems.

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“La botella era mi novia”, así es ser parte de Alcohólicos Anónimos

Por: SoHo

Acompañar un evento, una fiesta o una celebración con alcohol es casi una tradición, pero de ahí a la adicción ¿qué hay? ¿Cómo sé que soy alcohólico?

Llegar a este denso lugar y tocar el timbre es el primer paso para reconocer que algo anda mal. Y es que el alcohol pese a que es una bebida aceptada socialmente, puede convertirse en el infierno de una persona y la de toda su familia, si no se sabe manejar. Recientemente, el caso del senador Alex Flórez puso en evidencia los graves problemas que puede desencadenar el alcohol en el entorno laboral y social de una persona. Aunque en un inicio el funcionario rechazó que sus actos fueran un problema, luego de unos días pidió disculpas y aceptó que necesitaba ayuda profesional.

Y es que casos como los del senador son muy comunes en todo el mundo, pues el alcoholismo como todas las drogas no discrimina ni sexo, ni raza, ni clase social, ni religión. Por eso, SoHo decidió asistir a una sesión de alcoholismo y describir cómo es la vida de un alcohólico anónimo.

Son las 8:00 p. m. la reunión está por comenzar, ya el cielo está oscuro, la noche está fría y las calles están solas. Para un hombre recorrer estas calles es más fácil, no hay riesgo y menos si su vida ha estado en peligro gracias al alcohol.

Para un alcohólico, buscar ayuda no siempre será fácil y entrar a una reunión de alcohólicos anónimos tampoco. Lo primero que se ve al ingresar a este lugar es una sala donde hay un escritorio que bien podría ser la recepción, pero siendo una comunidad tan pequeña, al menos en ese lugar puntual, está vacío. Lo siguiente con lo que el visitante se topa es con un estante lleno de libros de autoayuda.

Aunque a primera vista la imagen que denota este lugar es un poco pesada, las paredes son rojas, negras y blancas, unos pasos adelante el piso cambia y todo es más claro. Ese espacio está muy vacío y provoca una sensación de serenidad. Las dos paredes que están al frente y al fondo son blancas, la ventana es gigante y el color de las cortinas ayuda a que se vea más iluminado el lugar.

Allí, hay aproximadamente 20 sillas pero solo tres están ocupadas, sumando la silla grande detrás de otro escritorio, en el que hay un gran libro para anotar los nombres de los asistentes y otro donde están estipulados los pasos a seguir en la reunión.

Los nombres que serán mencionados fueron cambiados por respeto a sus testimonios*

“Compañero Felipe, pasa adelante y cuéntanos tu historia”, le dice el líder del grupo a uno de los asistentes que ya es un señor mayor y se dirige sin temor hacia el atril azul, en el que se ven letreros de prohibido fumar, prohibido el uso del celular y debajo el símbolo de triangulo azul que identifica A.A, con su eslogan: unidad, servicio, recuperación.

“Mi nombre es Felipe, pertenezco a la comunidad mundial de Alcoholices Anónimos”, dice el primer integrante que toma valor para pasar al frente y se autodenomina alcohólico, aunque lleva más de 35 sin beber una gota de licor. ¿Por qué sigue diciendo que es alcohólico? Tal como él lo dice, la razón es simple, el alcoholismo es una enfermedad que nunca se va.

¿Qué es el alcoholismo?

Aunque ninguna autoridad sanitaria ve el alcoholismo como una enfermedad, la organización de Alcohólicos Anónimos (AA) fundada en 1935 por William Griffith Wilson y Bob Smith en Akron, Ohio, y que desde entonces se ha expandido a nivel mundial dice que esto es una enfermedad tan grave que no tiene cura.

“El alcoholismo es un problema mayor de salud pública. En los Estados Unidos, es la tercera gran causa de mortalidad, después de las enfermedades del corazón y el cáncer; no solo afecta a los alcohólicos; otros son afectados por sus consecuencias, por ejemplo, el hogar, el trabajo, las carreras”, destaca AA.

De acuerdo con cifras de la Asociación Narconon y el Ministerio de Salud, América Latina es una de las regiones que tiene más prevalencia con al consumo nocivo de alcohol, pues son millones de personas las que se puede catalogar como adictas al alcohol.

Según Narconon, “cerca de siete millones de personas, de entre 12 y 65 años de edad, son consumidores de alcohol, lo que equivale a un 35 % de la población de estas edades. Alrededor de 2.4 millones de personas presentan un consumo de riesgo o perjudicial de alcohol”.

Cabe destacar que un 35 % de los consumidores podrían considerarse enfermos de alcoholismo y aunque es una estadística alarmante, según la Organización Mundial de la Salud, esta cifra puede y se espera que aumente en los próximos 10 años.

En Colombia, según el Ministerio de Salud y la Encuesta Nacional de Consumo de Sustancias Psicoactivas del DANE, se estima que existen 1 461 000 personas con consumo de riesgo de alcohol y 995 000 persona con patrones de dependencia. Sin embargo, solo “348 000 personas refirieron que en los últimos 12 meses sintieron la necesidad de recibir ayuda para dejar de consumir alguna sustancia psicoactiva”.

Esta enfermedad o adicción no es algo nuevo, pero poco se habla del tema con seriedad, ya que muchos piensan que tomar alcohol es una práctica divertida para ambientar una celebración o para acompañar una sencilla conversación. Sin embargo, según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el consumo excesivo de alcohol llega a matar a miles de personas y no solo por accidente.

¿Cómo saber cuando tengo un problema con el alcohol?

Definir sí se es o no alcohólico tal como declara un líder grupo de AA, es un proceso individual, pues, como se dijo anteriormente, ninguna autoridad sanitaria diagnóstica esta enfermedad.

Sin embargo, según el testimonio de Enrique, otro miembro de Alcohólicos Anónimos, cuando él empezó a darse cuenta que tenía un problema con el licor fue porque consultó con un médico debido a unos problemas de salud que tenía y el profesional en salud solo tuvo que verlo para saber que era consecuencia de la bebida.

“Yo solo entré al consultorio y el doctor sin decirme nada me vio la cara y me dijo ‘mira me suspendes inmediatamente el alcohol’”, menciona Enrique. Sobre esto, aunque los síntomas del alcoholismo no son claros, pues solo se ven reflejados en la necesidad de tomar alcohol, según CDC sí hay síntomas en la salud que pueden verse a largo plazo.

Según la entidad algunos de estas consecuencias son:

  • Alta presión arterial, enfermedad cardíaca, accidentes cerebrovasculares, enfermedad del hígado y problemas digestivos.
  • Problemas de aprendizaje y memoria: demencia y bajo rendimiento.
  • Problemas de salud mental: depresión y ansiedad.

Sin embargo, AA diseñó un cuestionario de ‘sí y no’ que usted puede resolver para saber si tiene tendencia al alcoholismo y pueda detenerlo a tiempo. Tal como destaca la organización si contesta sí a más de cuatro preguntas usted podría tener un problema.

  1. ¿Ha tratado alguna vez de no beber por una semana o más sin haber logrado cumplir el plazo?
  2. ¿Le molestan los consejos de otras personas que han tratado de convencerlo que deje de beber?
  3. ¿Ha tratado algunas vez de controlarse, cambiando de una clase de bebida a otra?
  4. ¿Ha bebido alguna vez por la mañana durante el último año?
  5. ¿Envidia a las personas que pueden beber sin que esto les ocasione dificultades?
  6. ¿Ha empeorado progresivamente su problema con la bebida durante el último año?
  7. ¿Ha ocasionado su modalidad de beber problemas en su hogar?
  8. ¿En reuniones sociales donde la bebida es controlada, trata de conseguir tragos extra?
  9. ¿A pesar de ser evidente que no puede controlarse, ha continuado afirmando que puede dejar de beber por sí solo cuando quiera hacerlo?
  10. ¿Ha faltado a su trabajo durante el último año a causa de la bebida?
  11. ¿Ha tenido alguna vez ‘lagunas mentales’ a causa de la bebida?
  12. ¿Ha pensado algunas vez que podría tener más éxito en la vida si no bebiera?

Aunque mucho se mencionan las palabras de Alcohólicos Anónimos poco saben que es una organización a nivel mundial en la que hay millones de grupos, al menos en Bogotá se podría decir que en cada barrio o zona de la ciudad hay un grupo y para ser parte de estos solo es necesario asistir allí. Sin embargo, como cualquier otra organización sin ánimo de lucro necesita ingresos monetarios, por lo que en cada reunión intentan recaudar dinero con la ayuda de sus integrantes.

El trago puede ser una bebida recreativa, pero incluso la OMS recomienda que si usted puede evitar la bebida será mejor para su salud, por eso Vladimir Poznyak, coordinador de la unidad de Gestión del Abuso de Sustancias de la OMS, dice que es necesario que los gobiernos tomen acciones para desincentivar el consumo de alcohol.

De hecho, esa es justamente la razón que les abrió la puerta a algunos como Enrique, quien dice que “el alcohol en mi juventud se volvió algo común, yo veía la publicidad de la cerveza, el aguardiente y todo tipo de licor y me parecía normal, para mí estaba bien porque era amparado por el gobierno, se mostraba en todas partes. Entonces empecé siendo un bebedor ocasional, echándome una copita y cerveza, y aguardiente”.

No obstante, agrega que “luego me cogió y se volvió de ocasional a necesario. Cuando ya ocupó un lugar en mi vida todo era razón para beber. Si conseguía una novia había que festejar con alcohol, si peleaba con la novia tenía que beber. Ahí es cuando se empieza a tener una relación con el trago y lo envuelve a uno, lo va rodeando poco a poco y me volví alcohólico”.

“Un día a la vez”, “hoy no bebo” y “que estas sean las primeras 24 horas” son algunas de las frases que se pueden ver colgadas en las pared de este frío lugar, que queda ubicado en un céntrico sector de Bogotá. Han pasado varios minutos y la reunión está por terminar. Sin embargo, la dura batalla contra el alcoholismo no acaba, hay que seguir, el encuentro acaba pero se repite una y otra vez. Aunque no es una obligación asistir a estas reuniones, esta es una de las soluciones que los alcohólicos encuentran para estar sobrios, porque “solo un alcohólico, puede salvar a otro alcohólico”.

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