EL BÚNKER DEL CONGRESO: El uso de búnkeres, en caso de que el mundo exterior no sea seguro, nunca estuvo más cerca de la realidad como en caso del Hotel Greenbrier en el Estado de Virginia Occidental, Estados Unidos. El galardonado hotel tenía un bunker secreto de 10000 m2 construido para el congreso ante un posible ataque nuclear durante la guerra fría. Por 30 años fue una instalación activa de comunicaciones en funcionamiento. Tenía cuatro entradas, una puerta de 30 toneladas que abre con 50 libras de presión, una cámara de descontaminación, 18 dormitorios para más de 1100 personas, una planta de energía, agua, combustible, comunicaciones, una clínica, médicos, quirófano, odontólogo, laboratorio, farmacia, unidad de cuidados, cafetería y sala de reuniones. 14. Foto: golfdigest.com

Historias

5 de enero de 2023

Búnkeres secretos para enfrentar una amenaza nuclear en 2023

Gobiernos y empresas privadas están desarrollando estos escondites para sobrevivir a un eventual conflicto con armas de destrucción masiva. ¿La ficción está cerca de volverse realidad?

La pandemia del covid-19 dejó una lección: las más extravagantes fantasías de las películas de ficción pueden hacerse realidad. ¿Quién podría imaginarse por estas fechas hace tres años que miles de millones de ciudadanos de todo el mundo iban a estar encerrados en cuarentenas para evitar esparcir el contagio? Pocos, seguramente, a quienes no bajaríamos de conspiracionistas.

Por eso, el temor de que en el mundo se desate una guerra nuclear se empieza a tomar más en serio en este nuevo año, más cuando desde Ruisa no para de sonar el ruido sobre la activación del temido botón rojo que active un arma de destrucción masiva. “El riesgo de una guerra nuclear está creciendo, ocultarlo sería un error”, fue una de las frases lapidarias del presidente ruso Vladimir Putin a finales de 2022.

Con la guerra en Ucrania sin fecha de expiración y con Corea del Norte lanzando permanentemente misiles balísticos sobre Japón, la tensión se sigue elevando sin encontrar un techo, más aún con 12.705 armas nucleares desplegadas por todo el mundo. Rusia, el país que ha dicho que la amenaza es latente tiene aproximadamente 5.977 ojivas o cabezas nucleares, seguido de Estados Unidos, el país que le respondería de inmediato, que contabiliza 5.428. A ellos los siguen China con 350, Francia con 290, y Reino Unido 225. El régimen norcoreano con apenas 20 causa temores constantes.

El miedo de que se use por lo menos una de estas armas, que era la cotidinianidad de la Guerra Fría entre soviéticos y norteamericanos, podría elevarse durante 2023 y por eso gobiernos, empresas y multimillonarios alistan sus refugios para evitar las consecuencias de una guerra nuclear.

Búnkeres secretos para “el fin del mundo”

En Suiza, que no limita con Ucrania, pero tiene al país amenazado a solo 900 kilómetros de distancia, los refugios para enfrentar una amenaza de estas es casi una política de estado. Se calcula que en todo el país hay desplegados 350 mil búnkeres en los que puede caber la población completa del país, unos 8.6 millones de personas; esa capacidad serviría para albergar a toda Bogotá.

La construcción de estos refugios suizos no es una novedad y viene justamente de los años 60, lo más álgidos en las tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética: para 1962 la crisis de los misiles en Cuba por poco desatada lo más temido. Así que su construcción fue incrementando y se ha vuelto a ver con interés frente a la actual coyuntura. “Hubo un momento en el que las Cámaras Federales querían eliminar los refugios, pero ocurrió el desastre de Fukushima (En Japón, en 2011). Y nos dimos cuenta de que hay centrales nucleares en Suiza y en muchos lugares de Europa y que los refugios eran útiles”, contó a Euronews Marie-Claude North-Eoeur, autoridad regional suiza.

Justamente los dos protagonistas de la Guerra Fría: Estados Unidos y Rusia, mantienen y han aumentado los refugios creados con ocasión de ese conflicto. Existen múltiples leyendas y teorías de la conspiración sobre el Aeropuerto de Denver y el Metro de Moscú. Del primero se dice que ha servido de base alienígena y del segundo que tiene líneas secretas creadas por Stalin para escapar y resguardarse. Lo cierto es que ambas infraestructuras emblemáticas tienen refugios capaces de aguantar un enfrentamiento nuclear.

Las casas presidenciales son los lugares típicos en los que hay construidos búnkeres para resguardar a los mandatarios y a su círculo más cercano. De la Casa Blanca se dice que tiene cinco pisos subterráneos, algunos aseguran que solo hay una 3 o 4 habitaciones y otras versiones apuntan existe únicamente bajo tierra una sala de crisis de 60 metros cuadrados. El lugar, sin que haya acuerdos sobre cómo es, lo han usado recientemente expresidentes como George Bush cuando ocurrieron los ataques del 11-S en 2001 y Donald Trump, durante las cruentas manifestaciones por el asesinato de George Floyd.

En la Moncloa, el palacio presidencial de Madrid, se habla de un refugio de 7.500 metros cuadrados, usado también por cuenta de los atentados terroristas de Al Qaeda en el 11 de marzo de 2004.

Pero los búnkeres no son solo para los presidentes: empresas privadas han desarrollado refugios nucleares confortables y de lujo para “esperar el Apocalipsis”. Vivos, una de esas compañías en Estados Unidos, contó que la construcción de estos lugares creció un 300% durante la presidencia de Donald Trump. “Tenemos todas las comodidades del hogar, pero también las comodidades que esperas cuando sales de tu casa, aseguró en CNN Robert Vicino, CEO de la compañía de bienes raíces Vivos, que construye estos refugios con piscinas, jardínes hidropónicos, pero también con escuelas, teatros y centros médicos.

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