Los problemas de plata, el agitado ritmo de vida de las ciudades y la crianza de los hijos, entre otros factores, producen estrés, ansiedad o depresión en uno o ambos integrantes de un matrimonio o relación... De ahí a la pérdida de interés en el sexo suele haber solo un paso. A menudo, se cree que cuando la vida retome su cauce normal, la alcoba se volverá a encender con todos los bríos, pero la verdad es que esa ilusión no se cumple en la mayoría de los casos, asegura la experta en relaciones Tracey Cox.

Son poquísimas las parejas que recargan la pasión, según un estudio realizado en Estados Unidos entre 1000 personas, de las cuales 39 por ciento afirmó que atravesaron por periodos de sequía que duraron entre uno y cinco años. “A algunos no les importa si el sexo desaparece porque, a lo mejor, ninguno de los dos tuvo nunca una libido muy alta y se conforman con el besito de la despedida por la mañana”, explica Cox, autora de libros como 100 hot sex positions y Supersex for life.

Empero, continúa, lo corriente es que al menos una de las partes empiece a inquietarse en algún momento y la especialista lo justifica puesto que, además de ser uno de los mejores placeres de la vida, el sexo reporta grandes beneficios a la salud física y emocional.

Cox explica que nunca es tarde para tomar cartas en el asunto y que no importa cuál fue la razón para el alejamiento. “Una vez que se ha dejado de hacer el amor por más de un año, las cosas, en general, se quedan así, salvo que uno o ambos pongan el tema sobre la mesa”.

El tacto es imprescindible, aconseja la también columnista, además del uso de frases como: “Oye, quiero hablarte de algo. Te amo y amo nuestra relación y me hace falta que tengamos sexo. ¿Te has dado cuenta de que no lo volvimos a hacer? ¿Cómo te sientes al respecto?”.

Puede que no haya una respuesta inmediata, en principio, porque la persona puede sentir algo de pena, pero no hay que alarmarse por eso. Lo que sí amerita preocupación es que esta aproximación no solucione el problema. “Pregunte por una razón, de ser necesario. Si esto tampoco da resultado o su pareja se rehúsa a que le toque el tema, lo más recomendable es acudir a un terapista”, puntualiza Cox. Ello porque no es sencillo retomar el “jaleo” en la cama y un especialista les puede ofrecer algunas técnicas para hacer el proceso más fácil y rápido. “Así mismo, les puede ayudar a negociar alternativas si uno de los dos definitivamente no quiere saber nada de sexo”, concluye.