Ningún otro deportista del planeta tiene tantas crónicas y memorias como las que se le han dedicado a Muhammad Ali. El más grande de todos los tiempos —como se hacía llamar— es, sin dudas, uno de los personajes más emblemáticos del siglo XX y, para muchos, el mejor deportista que ha visto el mundo. Por algo, escritores como Tom Wolfe, Norman Mailer o David Remnick se han atrevido a recopilar algunas de sus anécdotas más memorables, que se han convertido en lecturas obligatorias para cualquier aficionado a los deportes. (5 Libros de deportes para leer este año)

El último en sumarse a este listado es el periodista estadounidense Jonathan Eig, el mismo que estuvo detrás de la aclamada biografía de Jackie Robinson, el primer beisbolista negro de la historia. El libro, que se añade a la pila de biografías no autorizadas que tiene el boxeador, logra destacarse por su impresionante atención a los detalles y a la revelación de los momentos más íntimos del personaje.

Para retratar la vida de Ali, que murió el año pasado a los 74 años, muchos se han decidido por la opción más sencilla de recopilarla en capítulos completamente separados y marcados por los grandes hitos: su primer título mundial de peso pesado contra Sonny Liston, la pelea del siglo contra Joe Frazier, su relación con el islam… Pero Eig, además de cubrir todos estos hechos, decidió ir mucho más allá para descubrir secretos que hasta hace poco eran totalmente desconocidos.

Para lograrlo, consiguió documentos secretos del FBI y entrevistas inéditas. Pasó cerca de cinco años entrevistando a más de 500 personas que de una u otra manera estuvieron conectadas con el personaje. El mérito es que logra ensamblar todas las piezas para narrar la historia del boxeador de una manera jamás contada. Eig, que nunca conoció bien a Ali (cuenta que solo cruzaron unas palabras en una comida de una fundación), logra darles voz a personajes que, aunque no necesariamente influyeron en la carrera deportiva de Ali, sí lo hicieron con su vida personal, política y hasta religiosa.

El libro empieza contando la dura infancia del niño negro en Louisville, Kentucky, y presenta detalles tan íntimos como la existencia de un error ortográfico en su certificado de nacimiento. De ahí en adelante Eig se encarga de narrar los momentos más épicos sin dejar a un lado el significado del boxeador en la cultura del momento y su impresionante influencia social.

Porque el hombre del que se estima que soportó unos 20.000 golpes en toda su carrera como deportista, también fue un líder de movimientos sociales y era capaz de paralizar el mundo entero con sus acciones. Se rehusó a pelear en la guerra de Vietnam por sus principios musulmanes y así logró, años después, reunirse con Saddam Hussein para negociar la liberación de 15 rehenes estadounidenses en Kuwait.

Y aunque para muchos Ali es un héroe, el lector también descubre que fue un pésimo esposo y un hombre de una personalidad posesiva. El autor logra entrevistas con sus esposas, que cuentan cómo les pegaba y las obligaba a conseguirle prostitutas, muchas veces antes de peleas cruciales en su carrera.

Eig también entrevista a científicos y neurólogos que intentan explicar el triste desenlace del peleador y la eterna lucha con su rival más duro: la enfermedad de Parkinson. Lo cierto es que, hecho tras hecho, todas las anécdotas de estas 600 páginas caen como piezas imborrables de un personaje que a fuerza de puños, unos literales y otros simbólicos, dejó su huella en la historia. (El lado oculto de Muhammad Ali)

Ali: A Life / Jonathan Eig. 623 páginas. HMH.

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