Con las historias que cuentan los habitantes del Pacífico colombiano, donde el erotismo y el deseo son protagonistas, podría escribirse la versión criolla del Decamerón, de Bocaccio. Así como los cortesanos europeos usaban el vino, el jerez o el coñac para que los cuerpos encontraran una temperatura propiciatoria, en el trópico siempre han existido las bebidas tradicionales preparadas con viche, licor de caña de azúcar.

Viagra del Pacífico; puente que comunica con los dioses ancestrales de África; pretexto para el encuentro, la celebración o los trabajos de la pasión; estos néctares han saltado a la popularidad en eventos como el Petronio Álvarez, en Cali, y las fiestas del San Pacho, en Quibdó.

Aunque alguna vez fue estigmatizado y perseguido, el viche salió tan “bien parado” que está en espera de ingresar a la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de Colombia. “Nos conforta, nos da salud, alegría, fraternidad… Nacemos, crecemos y morimos con él”, dice Gloria Inés Arboleda. Por su parte, la fabricante de viches Licenia Pinillo nos llevó hasta su “laboratorio de néctares espirituosos” para darle a SoHo una guía de las principales delicias galantes… ¡El Viagra del Pacífico sirve para todo.

Tumbacatres

Cuenta la leyenda que al principio se le llamaba con nombres menos singulares y picantes, pero que una pareja de enamorados, festejando su pasión, le apuró una noche con resultados tan convincentes que destruyeron la cama donde se empleaban a fondo. Algún vecino que escuchó los estrépitos bromeó con ellos al otro día, y el hombre le cogió la caña: “Vamos a la carpintería a mandar a hacer una nueva cama, la dichosa bebida es un verdadero tumbacatres”. Así se quedó esta mezcla de viche, chontaduro y borojó que debe usarse con suma precaución. Como en el caso del Viagra, cada tomador debe encontrar su dosis.

Arrechón

También se le llama “el siete polvos” o “el raspa rodillas”. Su uso lleva décadas, y quienes lo beben entran en un estadio de efervescencia erótica que, llegada la hora, se transforman en unos colosos. Es un elíxir preparado con borojó, canela, clavos de olor y viche, pero la fórmula completa no es revelada, ya que muchos le introducen sus secretillos. Con dos copas al día de esta crema de tono amarillento, seguro que se le levanta la vida al más rutinario o apagado.

Pipilongo

Una fiesta con esta bebida puede durar tres días. Produce gran euforia y una resistencia que, corriendo por el cuerpo, viene a exteriorizarse en las zonas erógenas que hizo famosas la doctora Fulbright. Se trata en realidad de una planta medicinal y curativa que, según los sabedores, incluso pelea cuerpo a cuerpo con las células cancerígenas. Su coloratura, que le pone pimienta a la vida, es como la del agua de panela y se le endulza con mieles... del amor.

Calentador

Le dicen así porque espanta el frío, pero también porque hace que el clima del corazón y del deseo suba varios grados. Y, así como puede vérselas con el espíritu erótico, también resulta maravilloso para gripas, catarros, fiebre, calambres, entumecimientos y otros malestares menores. Le llaman también “saca frío”, y lo llevan mucho a los toques de currulao y música de marimba.

Crema de viche

Es la preferida de las muchachas casamenteras. Se dice que aligera los pies y afina el oído, de modo que, hasta aquellas no muy dotadas para la danza, luego se lanzan a la pista, a los brazos, y quién sabe a dónde más. Este derivado de color lechoso se fabrica con los frutos más tradicionales del Pacífico. Deleitante, agradable y tónica, esta crema logra convencer incluso a las más abstemias.

Curao

Reactiva el furor de los hombres, que ven cómo renace en ellos el vigor y las energías amatorias. Tiene una duración similar a la del Viagra, y por eso se lo toman los que andan desganados o tienen problemas de circulación. Claro que también tiene usos netamente médicos, como desparasitar y limpiar el organismo. Nunca se envasa en recipientes transparentes, porque según la leyenda, en él duermen dioses ancestrales... Será una experiencia religiosa.

Crema de arazá

Abrasiva pero suave y gentil, el arazá es una guayaba oriunda del Brasil, a la que siempre se le han conferido prodigios eróticos. Se asegura que es ideal para dar inicio a una noche romántica, y que las damas se vuelven amables, desinhibidas y dadivosas después de tomarla. Se pueden hacer espléndidas fusiones con chocolate, borojó, agredo, maíz tostao o plátano maduro.

Viche puro

Su mayor atractivo es que es relajante. Calma al más ansioso, al más angustiado, al más perezoso o al más histérico. Batalla con cualquiera de los demonios que anidan en la imaginación y generalmente sale victorioso. Es destilado con la caña amarilla característica del Pacífico colombiano, y los eruditos le juzgan maravilla natural. Se puede dosificar como bien se le antoje al bebedor. Su color es blanco y resulta ideal en el café, y antes o después de almorzar. .