Empecemos por lo primero: ¿Qué es la Copa América?

Es el torneo más antiguo, en el que se enfrentan todas las selecciones de Sudamérica para definir un campeón. Se juega desde 1916 y, por lo general, es cada tres o cuatro años. Siempre tiene un país como sede, y esta vez se juega en Brasil entre junio y julio.

¿O sea que es como un minimundial?

Digamos que sí, pero solo con selecciones de este lado del charco. Es solo Sudamérica, pero para que los grupos cuadren siempre toca traer dos invitados, que esta vez serán Japón y Catar. En total son tres grupos de cuatro: 12 equipos.

¿Cómo así?

Pues porque a Simón Bolívar, José de San Martín y compañía solo les alcanzó para independizar 10 países en Sudamérica y la cosa queda medio floja para un torneo de fútbol. Por eso se busca invitar equipos del norte, como México o Estados Unidos. Pero como los gringos se revelaron, nadie quiso jugar este año, así que tocó buscar a Japón que ya ha jugado la Copa varias veces y a Catar que pagó un buen billete por participar.

Claro, es que el fútbol es pura plata.

Pues para qué le decimos que no, si sí. Por ejemplo, si el Bayern Munich quiere comprar a James este julio, le tocará desembolsar 55 millones de euros. Y el Real Madrid compraría al belga Eden Hazard por más de 100 millones de euros. Así es este negocio.

Bueno, ¿y Colombia Con quién juega?

Nos tocó con Argentina, al que no le ganamos desde 2007. Con Paraguay, que nos ganó la última vez. Y con los petroleros de Catar.

¿Y entonces qué? ¿Fritos?

Para nada. Tenemos un equipazo, y además pueden pasar a los cuartos de final hasta los mejores tres de grupo. No es un juego de niños, pero tampoco es escalar el Everest.

¡Ah, breve!... ¡Colombia campeón, papá!

Calma, calma. Como dice esa cancioncita que pasan en radio a toda hora: “No se ha ganado nada”. Brasil, de local, es el gran favorito; Chile ganó las últimas dos copas; y Argentina tiene a Messi. Además, empezamos un proceso nuevo con el portugués Carlos Queiroz, como director técnico.

Eso leí por ahí… ¿Y este señor qué tal es?

Pues el hombre tiene pergaminos: ha dirigido varias selecciones y hasta tuvo un paso fugaz por el Real Madrid de donde salió sin pena ni gloria. Pero es un tipo estudioso, sereno y conversador. Es como un suegro chévere (sí, ese que nunca le tocó a usted). Hay que ver cómo pone a jugar a los muchachos.

¿Y James sigue siendo nuestro jugador estrella?

Respuesta corta: sí. Respuesta larga: tenemos muchísimo talento y una buena mezcla entre experiencia y juventud. Algo que se puede aprovechar y que no pasa todo el tiempo. (Cuando le pregunten, mencione a Yerry Mina, Dávinson Sánchez, Wilmar Barrios, Luis Muriel y Duván Zapata). Pero sin duda, James Rodríguez es nuestro director de orquesta, nuestro chef jefe, nuestro hilo conductor. ¿Le quedó claro?

¡Clarísimo! Y si ganamos, ¿qué pasa?

Pues que somos campeones por segunda vez en la historia de la Copa. La primera fue en 2001, cuando fuimos locales. Seguro se acuerda del despelote que fue, no solo armar esa Copa en la que Argentina se bajó a último momento, sino la celebración cuando le ganamos a México en la final. Futbolero o no, esos días están marcados en nuestra memoria. O acaso, ¿no se echó unos tragos con los amigos?

Me los echaron. Pero bueno, ¡vamos con toda este año!

¡Eso! No queda más sino que revise la resolución de su televisor, llene la nevera, llame a los amigos y compre la camiseta de la “Sele”. Usted decide si original o chiviada, porque este nuevo diseño quedó medio chimbo.