Tras el sismo que sacudió a Colombia el 10 de agosto, la preparación vuelve a estar sobre la mesa. Estas son las recomendaciones de los expertos para saber cómo actuar ante un movimiento telúrico.
Los terremotos forman parte de la dinámica natural del planeta y, aunque la ciencia aún no ha creado un mecanismo que nos señale con precisión cuándo ocurrirá el próximo, sí podemos prepararnos para responder mejor ante las consecuencias que nos dejan los sismos.
El movimiento de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto volvió a poner esta realidad frente a nosotros: estamos en una zona predilecta para el movimiento de placas tectónicas. Recordemos que el país ha vivido otros terremotos de gran impacto, como los de Popayán en 1983 y del Eje Cafetero en 1999, que dejaron una huella profunda en la memoria de varias generaciones.
Otros países han convertido esa experiencia en una cultura de prevención. Japón, por ejemplo, ha desarrollado durante décadas normas de construcción, sistemas de alerta y protocolos para que la población sepa cómo actuar cuando comienza un movimiento.
En Colombia también contamos con organismos especializados que han establecido recomendaciones para reducir los riesgos en casa, en el trabajo y en los espacios públicos. Con base en dichas indicaciones oficiales, le compartimos esas medidas que le conviene saber antes, durante y después de un sismo.
La preparación empieza por revisar el lugar donde pasa buena parte del día. Identifique cuáles son los sitios más seguros de su vivienda, oficina o lugar de estudio (por ejemplo, aquellos alejados de ventanas) y observe también por dónde podría evacuar.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) recomienda identificar y asegurar los objetos que puedan desprenderse. Por eso, conviene asegurar muebles, estanterías, televisores y otros objetos pesados que puedan caer. Revise aquellos elementos que cuelgan de las paredes o del techo y que podrían convertirse en un riesgo durante un movimiento fuerte.
Si vive con más personas, acuerden un punto de encuentro y una forma de comunicarse después de una emergencia. Bogotá también recomienda tener anotados los números de familiares, vecinos, amigos y un contacto de emergencia, algo especialmente útil si las comunicaciones se congestionan. Si vive con menores de edad o adultos mayores, incluya una preparación especial en su plan.
También vale la pena revisar la condición de la vivienda. En Bogotá, el IDIGER recomienda solicitar una evaluación profesional si quiere conocer el nivel de seguridad sismorresistente de una edificación existente; para construcciones nuevas, recomienda cumplir las normas de construcción aplicables.
Cuando el suelo empieza a moverse, la reacción más intuitiva puede ser correr hacia la salida. Pero las recomendaciones oficiales indican que primero debe protegerse y esperar a que termine el movimiento.
La maniobra que debe recordar es sencilla: agáchese, cúbrase y agárrese. Si está dentro de una edificación, busque un lugar seguro, proteja su cabeza y cuello y sujétese hasta que termine el movimiento. Manténgase alejado de ventanas, vidrios, objetos que puedan caer y elementos que puedan golpearlo.
Si está en un piso alto, no intente bajar corriendo mientras el edificio aún se mueve. La Alcaldía de Bogotá recomienda permanecer dentro de la edificación y realizar la maniobra de protección durante el sismo; después, cuando el movimiento termine, podrá evaluar la necesidad de evacuar.
Si está en la calle, aléjese de fachadas, postes, cables, árboles y cualquier estructura que pueda desprenderse. Si va conduciendo, reduzca la velocidad y deténgase en un sitio seguro, lejos de puentes, postes, árboles y cables eléctricos.
Uno de los puntos que más repiten las autoridades es la necesidad de contar con un kit de emergencia. El IDIGER recomienda prepararlo pensando en las primeras 72 horas posteriores a una emergencia, periodo durante el cual la ayuda puede tardar en llegar dependiendo de la magnitud del evento y de las condiciones de la zona.
No necesita convertir su casa en un depósito. Lo importante es reunir elementos básicos, mantenerlos juntos y guardarlos en un lugar visible y de fácil acceso.
El kit debería incluir:
Y hay un detalle que muchas veces queda por fuera: el kit también debe contemplar a los animales de compañía. Tenga alimento, agua, medicamentos si los necesitan y los elementos que normalmente utilizaría para transportarlos.
Aquí conviene diferenciar dos momentos. Mientras tiembla, su prioridad es protegerse. Cuando el movimiento termine, evalúe las condiciones del lugar y siga las instrucciones de las autoridades o del plan de emergencia del edificio.
Si necesita evacuar, utilice las escaleras, siga las rutas establecidas y diríjase al punto de encuentro. Las autoridades de Bogotá recomiendan evitar el ascensor y llevar el kit de emergencia cuando sea posible hacerlo de manera segura.
Si encuentra daños visibles en la estructura, grietas importantes, objetos inestables, cables caídos u otras condiciones peligrosas, aléjese y reporte la situación. Tampoco regrese a una edificación afectada hasta que las autoridades indiquen que puede hacerlo.
Que el movimiento termine no significa que la situación haya vuelto inmediatamente a la normalidad. Primero revise que usted y las personas que están usted se encuentren bien. Si hay personas heridas, busque ayuda y evite realizar maniobras para las que no esté preparado.
Después revise su entorno y preste atención a posibles fugas de gas, incendios, cables eléctricos caídos o daños en la estructura. Manténgase lejos de las zonas que representen peligro y siga las instrucciones de los organismos de emergencia.
También pueden producirse réplicas. De hecho, después del sismo del 10 de agosto, el SGC reportó 18 réplicas y señaló que era probable que continuaran ocurriendo.
Por eso, después de un movimiento fuerte conviene mantener el teléfono disponible, revisar las comunicaciones oficiales y evitar desplazamientos innecesarios hacia las zonas afectadas. En Colombia, ante una emergencia que requiera atención inmediata, debe comunicarse con la Línea 123.
Eso sí, reserve la línea para situaciones que realmente necesiten intervención. Para saber la magnitud, ubicación y evolución de la actividad sísmica, consulte directamente al Servicio Geológico Colombiano, que mantiene el monitoreo de los sismos registrados en el país.
El SGC también cuenta con Sismo Sentido, una plataforma donde puede reportar cómo percibió un movimiento y qué efectos tuvo en el lugar donde usted se encontraba. Esa información ayuda a la entidad a evaluar la intensidad de los sismos y a comprender mejor sus efectos en el territorio.
Y cuidado con las supuestas predicciones; después de un sismo fuerte, las redes sociales suelen llenarse de mensajes que anuncian una supuesta réplica de determinada magnitud, hora o ubicación. Antes de compartirlos, deténgase.
El Servicio Geológico Colombiano explica que actualmente no podemos predecir los sismos con precisión, por lo que ningún mensaje que anuncie un terremoto para una fecha u hora determinada debe confundirse con una alerta oficial.
La mejor respuesta frente a la incertidumbre consiste en tener un plan, conocer las rutas de evacuación, preparar un kit y saber dónde consultar información confiable. Revisar estos aspectos puede hacer la diferencia ante una emergencia.