20 de agosto de 2026
Actualidad
Howard Buffett, el filántropo estadounidense que terminó haciendo escuelas en el Chocó

Howard Graham Buffett podría haber elegido una vida mucho más cómoda. Es hijo de Warren Buffett, uno de los hombres más ricos del mundo, y preside una fundación privada con recursos suficientes para financiar proyectos en distintos continentes. Su organización controla cerca de 1 billón de dólares. Sin embargo, a sus 71 años, prefiere hablar de cultivos, escuelas rurales, desminado y vías terciarias.
Colombia volvió a verlo hace unos días, cuando apareció junto a Shakira en Quibdó, visitando una escuela que había resultado afectada por el terremoto del pasado 10 de agosto. Buffett es un tipo discreto, y eso se notó mientras caminaba a unos cuantos metros de distancia de la gran estrella.
No terminó la universidad. Trabajó como granjero y convirtió la seguridad alimentaria en una obsesión personal. Su hoja de vida tiene menos glamour del que uno esperaría para el heredero de una de las mayores fortunas de Estados Unidos: tierra, botas, viajes a zonas de conflicto y proyectos para comunidades que durante décadas estuvieron aisladas del Estado.

Colombia entró en su vida hace más de diez años, cuando Shakira lo invitó a conocer en el Chocó el trabajo de la Fundación Pies Descalzos. Desde entonces, Buffett ha regresado varias veces al país y ha terminado involucrado en algunos de sus territorios más complejos: el Catatumbo, en Norte de Santander, el Chocó y las zonas de reincorporación de excombatientes.
En 2021 recibió la nacionalidad colombiana de manos del entonces presidente Iván Duque. El gesto oficializó una relación que ya venía construyéndose en el terreno, entre escuelas, cultivos y caminos difíciles de transitar.
Una de sus apuestas más visibles está en Tibú, Norte de Santander, donde su fundación apoyó la construcción de una escuela de 6.200 metros cuadrados. El colegio tiene capacidad para más de mil estudiantes, 22 salones, laboratorios y biblioteca. En una región marcada por la violencia y la presencia de economías ilegales, una escuela así no es solamente una obra de infraestructura: también es una declaración sobre el futuro posible.

Buffett también ha financiado proyectos de vías terciarias en el Catatumbo. En 2020, la Howard G. Buffett Foundation anunció una inversión de 46 millones de dólares para conectar a unas 40.000 personas con mercados nacionales e internacionales. La promesa era sencilla, aunque no menor: que sacar una cosecha de la montaña no fuera una hazaña.
En Gabarra, también en Norte de Santander, su fundación ha respaldado procesos de sustitución de cultivos ilícitos, especialmente de cacao. Buffett, que conoce el campo no desde la teoría sino desde el trabajo cotidiano, pues ha sido granjero, suele insistir en una idea elemental: no basta con pedirle a una comunidad que abandone una economía ilegal si no se le ofrece una alternativa que funcione.
Durante una de sus visitas al país apareció usando unas botas que le habían regalado excombatientes de las FARC vinculados a procesos de reincorporación. La imagen resumía buena parte de su relación con Colombia: un hombre de una de las familias más poderosas del planeta caminando con los zapatos de quienes intentan reconstruir su vida después de la guerra.
Al terminar su visita en Quibdó, Shakira anunció que respaldaría la reconstrucción de 10 escuelas y también la de la Universidad Tecnológica del Chocó. Detrás de eso, seguramente, está el respaldo pleno de Buffett. El hombre que no parece interesado en parecerse a su padre. Ni siquiera en ser simplemente “el hijo de Warren Buffett”. En Colombia encontró otra forma de ser reconocido: no por la fortuna que heredó, sino por los lugares que eligió para caminar.








