Cancha de Luis Díaz en Barrancas, La Guajira

Deportes

Los futuros ‘Luchos Díaz’ que entrenan en la cancha de fútbol de Barrancas

Por: Ricardo González Duque

Mientras el guajiro se convierte en el segundo colombiano que podría jugar una final de la Liga de Campeones -Iván Ramiro, Dávinson y James no tuvieron minutos- en su natal Barrancas su fútbol inspira a cientos de niños que ya tienen cómo seguirle los pasos.

3/5/2022

Medio centenar de niños uniformados con una camiseta azul oscura, rosa y celeste, aguardan al lado de un helicóptero de la Policía cuyo aterrizaje simboliza que es el inicio del acto que inaugura la escuela deportiva de fútbol de Barrancas, La Guajira, la tierra del gran Luis Díaz.

Lucho hijo está a 7 700 kilómetros que es la inmensa distancia que separa la cabecera del municipio guajiro del estadio Anfield de Liverpool, donde el colombiano se ha convertido en protagonista; pero Lucho padre, don Luis Manuel Díaz, está ahí en La Guajira con los niños de entre 6 y 12 años listo para seguir entrenándolos en el deporte que le cambió la vida a su familia.

Hay que trasladarse al inicio de la década del 2000 para ver a Luis Fernando Díaz dando sus primeras patadas a un balón frente a una portería en la polvorienta cancha que hay frente a la casa de sus abuelos, donde entrenaba junto a su papá. Allá cambiaba goles por refrescos y ‘raspaos’ que le daban sus familiares como premio en medio del asediante calor que hace en el sur del departamento norteño, a solo 40 metros sobre el nivel del mar y a una temperatura que oscila entre los 28 y 36 grados centígrados.

A pesar de que la fama y la gloria les llegó, pocas cosas han cambiado en este pequeño pueblo que celebró al ver a Lucho como goleador de la Copa América junto a Lionel Messi y hoy lo sigue como estrella del fútbol inglés. Una de esas cosas es ver a don Luis Manuel vestido con una camiseta deportiva y un balón, sobre todo ahora que está al frente de la fundación que lleva su nombre.

En el helicóptero llegó el ministro del Deporte, Guillermo Herrera, quien camino al lugar donde lo esperan el resto de niños, da explicaciones sobre la oferta que darán en La Guajira pero también en otros lugares del país las ‘Escuelas Deportivas para Todos’, un programa que llegará a la mitad de Colombia, exactamente a 531 municipios, a los que brindarán entrenamiento, dotaciones y apoyo sicosocial a los futuros jugadores y jugadoras de la selección Colombia. Ese es por lo menos el objetivo.

A pesar de las adversidades, los referentes de la Tricolor han surgido justamente de regiones del país alejadas o con pocas oportunidades y por eso Herrera llama la atención por el papel que cumplen entrenadores como don Luis padre. “Ha sido ícono de la práctica deportiva en el pueblo, transmite sus conocimientos a sus hijos y hoy en día a cientos de niños y niñas que ven en el delantero del Liverpool una esperanza para cumplir sus sueños deportivos”, aseguró el ministro después de saludar con puñito a los niños y niñas que se reúnen sonrientes e inspirados en su paisano.

Aunque el evento de las escuelas deportivas concentra la atención en una de las canchas de fútbol, la que vio a Lucho Díaz celebrar sus primeros goles; lo cierto es que el epicentro de la romería y la hinchada de Barrancas es en la casa familiar cada que hay partidos de la Selección Colombia o los recientes de la Liga de Campeones, a la espera de verlo acariciando, tocando y alzando la orejona. Sin embargo, los recuerdos que se mezclan en ese lugar de amigos, primos y del papá, muestran que los sacrificios han sido grandes.

Conseguir guayos, balones, uniformes y llevar a Lucho a que jugara primero con el Barranquilla FC y después con el Junior, no fueron tareas fáciles. Algunos aseguran que eran visibles los problemas de desnutrición que tenía el joven con solo 18 años al momento de llegar a la Copa América de pueblos indígenas de Chile en 2015, donde el equipo nacional resultó subcampeón, un toreno que al mismo tiempo fue la vitrina para que lo vieran legendarios como el ‘Pibe’ Valderrama. Don Luis Manuel recuerda que además de vender comidas y jugos, también hacían rifas para recaudar el dinero necesario para que el futbolista saliera adelante.

Por eso Barrancas siente muy de cerca al 14 de la Tricolor, razón por la que estalla la euforia cuando en medio del evento se exhibe la camiseta de Díaz que alza su padre. La intención inspiracional es clara para que todos esos niños vean que es posible cumplir el sueño que muchos teníamos cuando pequeños, ya no de ser un Beckam, sino de ser uno de apellido colombiano, luciendo una camiseta de la Liga Premier.

Serán más de 31 mil millones de pesos los que serán invertidos para lograr que despeguen estas escuelas deportivas y que en el futuro próximo los entrenadores de las selecciones Colombia tengan suficientes alternativas para llevar a los equipos masculino y femenino a lo más alto. Por estos emotivos actos, desde el ministerio del Deporte recuerdan el maravilloso papel que juegan hoy los jugadores del equipo que al igual que Lucho Díaz, tienen relación con el programa como Falcao García, Juan Guillermo Cuadrado, Dávinson Sánchez y Yerry Mina.

Tal vez con este empujón público y privado, no estemos tan lejos de repetir una era dorada de la Tricolor como ocurrió en Brasil 2014, porque sin dudas la principal lamentación por la eliminación del equipo de Reinaldo Rueda es la frustración porque un inmenso como Lucho no vaya a estar presente y hacer goles en el mundial de Catar. Y es que antes de ver el desarrollo de los futuros ‘Luchos Díaz’ que empezaran a entrenar en La Guajira y otros departamentos del país, la esperanza es verlo a él mismo marcando goles en la Copa del Mundo de 2026.

Luis DíazChampions LeagueSelección ColombiaLa GuajiraBarrancasMinisterio del Deporte