Cuando usted lea esta columna, ya se sabrá la nueva composición del Congreso y el resultado de las consultas que marcarán el punto de partida de la carrera presidencial. El 11 de marzo fue el punto de inflexión para candidatos y líderes políticos que, por fin, ven el primer resultado de sus apuestas electorales.

Germán Vargas Lleras:

El ex vicepresidente es quien más huevos puso en la canasta de las elecciones legislativas. Cualquier cosa distinta a una apabullante victoria de Cambio Radical, que hoy tiene 9 curules en el Senado y 16 en la Cámara de Representantes, será vista como un fracaso. Por primera vez se verá la dimensión de la máquina que durante más de un año se encargó de reforzar en las regiones y con la que busca mostrar su artillería, dando un golpe de opinión que le ayude a tomar un segundo aire en las encuestas.

Vargas también se jugó mucho en la consulta de la coalición Uribe-Pastrana. Una participación masiva en ese proceso deja al ex vicepresidente mal parado en el terreno de la derecha, mientras que una pobre votación en esa consulta lo convierte inmediatamente en el portaestandarte de ese importante sector del electorado colombiano.

La coalición Uribe-Pastrana:

El expresidente Uribe se jugó una vez más sus credenciales como el mayor elector del país. Una victoria de su candidato, Iván Duque, lo vuelve a poner como uno de los actores determinantes en la definición de las elecciones presidenciales, tal y como lo ha sido desde el año 2002. Este hecho cobra especial importancia por la difícil coyuntura que vive el expresidente por cuenta de recientes decisiones judiciales que lo ponen en el ojo del huracán y que él no ha dudado en calificar como una estrategia para golpearlo políticamente.

Un triunfo de Marta Lucía Ramírez sería, sin duda, un golpe para Uribe y una oportunidad de oro para que el también expresidente Andrés Pastrana vuelva a ser un actor de primera línea en la política nacional y pueda cobrarle esa victoria a la dirigencia del Partido Conservador, con la que tiene una pelea de vieja data. Igual de importante es el resultado del Centro Democrático en las parlamentarias. La arriesgada decisión de abrir las listas del principal partido de oposición en el país será medida con el exigente rasero de sus críticos, quienes al menos esperan mantener la participación del Partido en el Congreso.

Petro, Caicedo y Fajardo:

La consulta entre los exalcaldes Gustavo Petro y Carlos Caicedo, más que el mecanismo para elegir a un candidato, fue una herramienta para medir las fuerzas en la izquierda y un contrapeso de la consulta Uribe-Pastrana. Una alta participación en ella consolida la figura de Petro y deja débil a Sergio Fajardo frente a las bases del Polo y la Alianza Verde, que aún se preguntan quién es la persona idónea para enfrentar a los “candidatos del establecimiento”. Por el contrario, el fracaso de esa consulta y de la “Lista de la decencia” le abre la puerta a Fajardo para apropiarse de las banderas de la centro izquierda y de los sectores alternativos, poniéndole freno al fenómeno Petro.

De la Calle y Gaviria:

Desde que César Gaviria asumió la dirección del Partido Liberal en septiembre y lideró la conformación de las listas al Congreso y el proceso de elección del candidato presidencial, sus detractores no han dudado en calificarlo como “el sepulturero” de su partido. Gaviria decidió renovar la camada de barones liberales, lo que le valió más de un enemigo en los sectores tradicionales del liberalismo, que no dudarán en cobrar un eventual fracaso en las elecciones del 11 de marzo. Si por el contrario los liberales aumentan su representación de 17 senadores y 39 representantes, Gaviria reafirmará su condición de líder natural del Partido y le dará un muy necesario segundo aire a la candidatura de Humberto de la Calle, quien parece no despegar en las encuestas.