María Mateus

@marialourdestattoo

Para María, tener en sus manos una máquina para tatuar significó toda una revolución: este oficio la hizo replantear su rol de mujer en la sociedad y cuestionar las ofertas laborales tradicionales. Desde hace cinco años, de la mano de su maestro y actual pareja, Carlos ‘el Calvo’  tatuador bogotano con una trayectoria reconocida en la escena , inició un proceso formativo y creativo que ahora es su proyecto de vida. “Lo más interesante de este oficio es la manera en que, literalmente, el dibujo cobra vida y habita las experiencias del cuerpo de una persona por el resto de su existencia. Es una metáfora de cómo el arte toma vida”, cuenta Mateus. Para ella, tatuar es la expresión más clara del poder femenino en un medio tradicionalmente manejado por hombres y un compromiso de por vida. “Por eso dibujo, pinto y estudio todos los días. La constancia y el esfuerzo son las únicas maneras de ofrecer un trabajo de calidad”.

Lorena Skunk Rocker

@lorenaskunkrocker

Su carrera en arte la acercó al mundo del tatuaje. La ilustración, la pintura y el muralismo fueron el camino para experimentar en otro medio, la piel de otros: “Empecé a crear un estilo propio y particular que la gente identificaba como mío. Fueron esas mismas personas las que me animaron a interesarme por el tatuaje como técnica”. Con cinco años de experiencia, su propuesta se compone de varios estilos; sin embargo, la identidad y las culturas alternativas son dos temas fuertes en su trabajo. Por ejemplo, la figura de la hiena es una imagen reconocida en su producción como tatuadora, que más alla de aspectos formales y estéticos remite al matriarcado, a la fuerza y ferocidad de lo femenino. Lorena se considera obsesiva y perfeccionista, por eso asume retarse continuamente en otros contextos “salir del país, compartir espacios con otros tatuadores en diferentes estudios  y asistir a convenciones internacionales es parte de la retroalimentación, del aprendizaje y el crecimiento continuo”. Actualmente hace parte de Bogotá Tattoo Studio.

Lorena Bahamón

@_loreblack_

“Necesitaba salir de mi zona de confort y escoger esta profesión fue la mejor decisión de mi vida”, cuenta Lorena Bahamón, uno de los nombres emergentes en la escena bogotana. Como tradicionalmente ha pasado con otros artistas, empezó su proceso formativo como asistente de un tatuador. La dedicación y la disciplina las aprendió de Néstor Palacios y Walo, dos personas cuyo recorrido en el oficio es conocido por muchos. Con dos años dedicados a la tinta, prefiere no encasillarse en ningún estilo: “El tatuaje es muy diverso y todavía no me quiero ‘casar’ con alguna técnica. Desde hace mucho me interesan las sombras y el realismo, pero también lo tradicional y neotradicional. Por ahora, el elemento primordial en mi trabajo es el negro y me tomará toda la vida dominarlo”. Bahamón, quien actualmente hace parte del estudio Barba Negra Tatuajes, ve en el tatuaje no solo un arte, sino también una manera de conocer el mundo y apoyar causas sociales, como el rechazo a la violencia de género.

Manuela García

@manuelatattoo

Con tres años de experiencia, esta artista oriunda de Medellín empezó a tatuar con una máquina china que le prestó su mejor amigo mientras estudiaba Artes Visuales. Practicando en la piel de su hermano y guiándose por varios videos que encontraba en YouTube, perfeccionó la técnica que hoy la destaca. Su portafolio está lleno de imágenes relacionadas con naturaleza, animales, composiciones pictóricas como La danza, de Henri Matisse, y referentes cinematográficos como Chichiyaku, de El viaje de Chihiro. Afirma que lo que le apasiona del tatuaje en negros es la posibilidad compositiva, el juego de contrastes, las reservas de piel y las texturas. “Siempre conté con el apoyo de mis amigos, creo que es algo demasiado lindo. Agradezco a cada una de las personas que llevan algo de mí en su piel, es algo que valoro mucho”, dice. Tiene un estudio privado junto a su novia y dedica sus días a diseñar y a tatuar.

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