Aída Victoria Merlano.

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Aida Victoria Merlano: “Mi sueño es ser sexóloga”

Por: Revista SoHo

Hace apenas un mes era totalmente desconocida. Hoy, se podría decir, es una celebridad. Con apenas 20 años, sus entrevistas en radio y televisión descrestaron al auditorio. En la entrevista de SoHo muestra otra faceta de su personalidad: la de una mujer sin pelos en la lengua que desafía todos los tabús del sexo, lo cual escandaliza y a la vez fascina.

No era fácil. Solo se sabía que era la hija de Aida Merlano y que su mamá se escapó de un consultorio en un operativo digno del Hombre Araña. Ella fue acusada y arrestada por complicidad con esa fuga. Un juez la dejó libre, pero el proceso en su contra apenas empieza.

Aun con todo ese bagaje, Aida Victoria se ha proyectado como alguien muy especial. Tiene cancha, madurez y refleja una gran seguridad en sí misma. A vacas sagradas de los medios, como Julio Sánchez, Néstor Morales y Yamid Amat, no solo les respondió de forma desparpajada, sino que les coqueteó sutilmente.

En la entrevista de SoHo muestra otra faceta de su personalidad: la de una mujer sin pelos en la lengua que desafía todos los tabús del sexo, lo cual escandaliza y a la vez fascina. Su aspiración es ser sexóloga. Al leer esta entrevista, nuestros lectores podrán pensar que le va a ir bien en la universidad.

SoHo: ¿Qué te llevó a desnudarte para SoHo?

Aida Victoria Merlano: La leo desde que tengo 8 años. Mi padrino siempre la tenía en la casa y a mí me impresionaba ver cómo se empoderaban las mujeres y se exponían con tanta seguridad.

SoHo: ¿Y a los 20 años, ya tienes esa seguridad?

A.V.M.: Les voy a contar una cosa: cuando era adolescente, me hacían un bullying terrible en el colegio, por fea. Me sentía plana por delante y por detrás. Me decían “nadadora”. Con los años, eso se ha venido corrigiendo y hoy me siento contenta con quien soy. Cuando salga la revista le estaré mandando un mensaje a todos los que decían que yo no tenía ni tetas ni culo.

SoHo: ¿Cuántos de esos atributos se deben a Dios y cuántos al quirófano?

A.V.M.: Los senos me los crecieron, el resto creció solo.

SoHo: Como vemos que eres una mujer desinhibida, aquí van unas preguntas personales. ¿A qué edad perdiste la virginidad?

A.V.M.: A los 17 años, pero hasta ahora es que la estoy pasando bueno.

SoHo: ¿Cuántas parejas sexuales has tenido?

A.V.M.: Cuatro nada más, porque he rodado con suerte y han sido muy buenos polvos.

SoHo: ¿Para ti qué es un “buen polvo”?

A.V.M.: Dicen que el tamaño no importa, pero a mí sí. Se puede mover como Ricky Martin, pero si no está bien dotado, no me sirve. Además, tiene que ser arrecho, saber hacer un buen sexo oral y, sobre todo, hacerme reír.

SoHo: ¿Alguna vez has estado con una mujer?

A.V.M.: No, pero fantaseo con un trío.

SoHo: Cuéntanos algo de tu vida familiar.

A.V.M.: Es un cuento bien raro. La verdad es que la persona a quien considero mi padre es Julio Gerlein Echeverría. Lo adoro y él ha sido compañero sentimental de mi mamá desde que tengo uso de razón. Hoy me duele verlo tan enredado y me parece que tanto él como mi mamá están pagando por los pecados de toda la clase política colombiana.

SoHo: Dicen que cuando se produjo la captura de tu mamá, ustedes dos estaban distanciadas…

A.V.M.: Es cierto. Yo vivía en mi apartamento y ella en su casa. Tenemos temperamentos muy similares, y aunque nos amamos, discutíamos constantemente y teníamos muy poco contacto.

SoHo: ¿Cambió su relación cuando ella entró a la cárcel?

A.V.M.: Para comenzar, en una notaría me cambié el nombre en su honor: el día del bautizo me pusieron Karolyne Manzaneda y ahora me llamo Aida Victoria Merlano. Desde que la apresaron yo, que he sido una escéptica de todo, no hago más que rezar. Cuando ella estaba en la cárcel, hablábamos todos los días y nos escribíamos cartas. Allí aprendió a tejer y me hizo varias bufandas. Hoy le tengo un amor infinito.

SoHo: Es imposible creer que después de su fuga aún no se hayan comunicado. ¿Cómo has hecho?

A.V.M.: Soy consciente de que todo el mundo me está espiando y por eso no hemos

tenido ningún contacto. Si me llegara a llamar por teléfono, le cuelgo. No sé de ella y me conformo con pensar que está en un mejor lugar y que es feliz.

SoHo: Pero la situación de tu mamá es muy difícil... Permanecer escondida toda una vida puede ser peor que estar en la cárcel.

A.V.M.: No, cuando se trata de una injusticia. Yo no digo que mi mamá sea una santa, pero que la condenaran a quince años de cárcel por una práctica conocida y común, es totalmente desproporcionado.

SoHo: Tu mamá solo tiene 38 años. Puede vivir 40 o 50 años más. Nadie puede pasar tanto tiempo en la clandestinidad. ¿Qué futuro le ves?

A.V.M.: La veo unos años escondida en algún lugar, sin ver a nadie conocido. Me imagino que se cambiará el look, pues nadie ha salido más en los medios de comunicación que ella. Deseo que haga una nueva vida. De pronto, con el tiempo, el país se da cuenta de la injusticia que se cometió y se inventan algo para que vuelva a la normalidad. Al fin y al cabo, lo están haciendo con Andrés Felipe Arias.

SoHo: ¿Y esos años en la clandestinidad tú los visualizas en el extranjero?

A.V.M.: No. Ella es demasiado colombiana. Pero es tan jodida que es capaz de integrarse a algún núcleo social en donde nadie la encuentre.

SoHo: ¿Te das cuenta de que ahora eres un personaje en Colombia? Tus entrevistas en televisión y en radio no te han consagrado como la hija de Aida Merlano, sino como una muchacha de 20 años con un enorme potencial en cualquier actividad. ¿Qué proyectos de vida tienes?

A.V.M.: Comienzo por decir lo que no quiero hacer nunca: política. Sé que mi mamá le dedicó toda su vida a esa actividad, pero es una porquería de la que nunca haré parte. Estudié seis semestres de Derecho, y después descubrí que mi verdadera vocación es la Psicología. Una vez que me gradúe, me gustaría especializarme en Sexología, una carrera avanzada en todos los países civilizados, pero aquí prácticamente no existe.

SoHo: Después de esta entrevista, muchas personas van a creer que no necesitas especializaciones en Sexología.

A.V.M.: Me gusta hablar de sexo abiertamente. Soy desparpajada, espontánea y no tengo nada de morronga. Pero eso no significa que tenga conocimientos académicos sobre un área tan compleja e importante. Para mí el sexo es el motor de la humanidad.

SoHo: Como aspirante a sexóloga, ¿qué opinas de los hombres colombianos?

A.V.M.: Que hablan más de lo que fantasean, que de lo que verdaderamente hacen. En lugar de fingir ser abiertos, deberían serlo realmente. En términos generales, diría que Colombia es un país mal tirado.

SoHo: Una última pregunta: ¿Tienes novio?

A.V.M.: No. Si tuviera, seguro que no me hubiera dejado posar para SoHo. Prefiero estar tranquila, no me quiero amarrar a nadie. La verdad es que no me hace falta un hombre. Tengo amigos y gozo la vida. Pero, si alguien lee esta entrevista y le gusta como soy, de pronto.

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