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Los peligros de Martina

Por: Revista SoHo

Tiene a muchos sufriendo con su espectacular cuerpo y su movimiento de cadera. Se ha consolidado como una de las artistas más sorprendentes de la nueva generación de música colombiana y, de regreso a la soltería, está en plena renovación artística y personal.

¡Sudaba!, recuerda. Se movía nerviosa de un lado a otro del estudio; mientras tanto, Juan Camilo Palacio, el fotógrafo, preparaba sus equipos, y el guitarrista y arreglista Jairo Barón –en ese entonces su novio, posteriormente su esposo y ahora su exmarido– le aconsejaba: “Relájate, relájate”. Como si fuera tan fácil. Realmente estaba muy nerviosa. “Fue un momento superretador y difícil. Lo dudé, pero quería hacerlo porque me parecía lindo, e igual me encantó”.

Fue la primera vez que salió en SoHo. Martha Liliana López Llorente tenía 23 años, trabajaba en Gaira (el restaurante bar de Carlos Vives) y comenzaba a ser conocida como Martina La Peligrosa. Los miembros de su familia pusieron “el grito en el cielo” cuando vieron las fotos donde ella salía de perfil, desnuda de la cintura para arriba. “Ellos siguen alarmándose por lo que hago, pero siempre digo: si ya saben cómo soy ¿para qué me invitan? Igual no es para tanto. La verdad es que con lo rebelde, loca o irreverente que pueda ser, me cuido mucho de muchas cosas”.

Desde entonces ha pasado una década. Martina (ahora nadie, que no sea de su familia o sus amigos de infancia, se acuerda de Martha o Marti) tiene 33 años y se sabe muy mujer. “He pasado por muchas cosas y estoy en un momento de reinvención”. Está frente a la cámara de Hernán Puentes. Ya no suda, no está nerviosa, no necesita de nadie que le diga “relájate”. “Me siento libre, sin miedos, empezando de nuevo muchas cosas, en lo personal y en lo profesional. Quise estar de nuevo en SoHo porque ahora tengo la seguridad para hacerlo. Era ahora o nunca”.

Martina posó ligera de ropas. “Realmente no hice desnudos, pero igual no le veo malicia o morbo. Admiro el cuerpo femenino; me parece hermoso, maravilloso que seamos tan diversas, tan distintas, soy del team de la libertad de expresión, del que defiende que cada quien puede hacer con su cuerpo lo que quiera y nadie tiene derecho a juzgar, es una decisión personal”.

Se mira en el espejo y le gusta lo que ve. “He tenido momentos mucho más fit, he estado más flaca, más ‘marcada’, pero creo que la belleza tiene mucho que ver con el interior, y ahora tengo más seguridad, estoy más tranquila conmigo misma y con mi cuerpo. Me gusto mucho y por eso creo que quedaron muy lindas las fotos”.

Otros aseguran que la razón de que Martina se vea más hermosa que nunca es la tusa, su regreso a la soltería (acaba de terminar su noviazgo con Diego Jaimes) y su intención de mostrarle a su ex el tamaño del error que cometió al haberla dejado. “Sería lindo que fuera parte del mensaje. Aunque estoy segura de que él sí sabe lo que se perdió y recordárselo no está mal. Pero, la verdad, tiene más que ver conmigo. La tusa, la crisis sentimental, los cambios, que le mueven a uno el piso, sirven para aprovechar y mirar para adentro. Al final, si bien no fue la motivación principal, vacano si ve las fotos y dice: ‘Mierrrr...’”.

Ahora, asegura, tiene menos prevenciones y menos tabúes. Después de dos relaciones largas está dispuesta a dejarse sorprender y no se niega a ninguna posibilidad. “Me gusta la estabilidad emocional y sexual, sentirme tranquila y tener una pareja, pero en este momento de mi vida no descarto nada, porque, ajá. Estoy relajada, disfrutando de mi soltería; si viene un man chévere, bien; sino, también... no estoy buscando nada, pero tampoco me estoy cerrando a nada”.

En cuanto al sexo, tampoco tiene prevenciones. Reconoce haber tenido sus momentos de pasión. “En un carro, es incómodo pero divertido. En un ascensor, creo que ha sido lo más salvaje que he hecho”, pero asegura que en este momento de su vida prefiere la comodidad de una cama a la improvisación, y no se muere por explorar. “Ya sé lo que es chévere y lo que no”.

Se conoce y aconseja conocerse. “Mi regla número uno conmigo misma es que ‘si no lo disfruto ¿para qué?’; y para disfrutarlo hay que ser muy abiertos, muy claros. Me conozco bien, y soy de las que dicen dónde y cómo. Eso sí, la otra persona debe estar abierta. Pero desde el principio tienes que ser clara con lo que te gusta, con lo que no, lo que vas a permitir, lo que no y lo que de pronto. Hay que hablar”.

“Libertad” es la palabra que define su actual momento. “Me la han traído los años. La seguridad de creer en mis ideas, hacer lo que siento y sentir que está bien”. Ahora prepara una nueva producción musical: un regreso a lo afro, al beat caribeño, la champeta y el dance. Un EP de cinco canciones que espera salga en este primer semestre y del cual hará un adelanto con un sencillo en las próximas semanas.

Está lista para seguir adelante. “Lo que más me gusta de mí –asegura– es la manera como me recupero de los golpes, que a todos los momentos difíciles siempre les pongo un poco de humor, y de ahí me agarro para pararme y seguir, compartiendo cosas buenas con la gente”. ¿Peligrosa?... Más que eso, valiente.

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