Se llama Chelsea Roth, pero en el ring la conocen como Chelsea Durden. Nació en  Newport News, Virginia (Estados Unidos), tiene 26 años y entrena en el sur de la Florida.

Se llama Chelsea Roth, pero en el ring la conocen como Chelsea Durden. Nació en Newport News, Virginia (Estados Unidos), tiene 26 años y entrena en el sur de la Florida.

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Su hermano amaba la lucha libre y eso la hizo enamorarse de este deporte y a los 22 se metió en una academia de lucha. Su primera vez en Colombia también fue su primera vez fuera de Estados Unidos.

Su hermano amaba la lucha libre y eso la hizo enamorarse de este deporte y a los 22 se metió en una academia de lucha. Su primera vez en Colombia también fue su primera vez fuera de Estados Unidos.

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“Ahora mismo es probablemente el mejor momento de la lucha femenina. Pero aun así, soy la única chica que entrena en mi escuela y cuando vas a competencias y no hay más mujeres simplemente no puedes luchar. Tienes que trabajar más duro para probarte a ti mismo, es un mundo de chicos”.

“Ahora mismo es probablemente el mejor momento de la lucha femenina. Pero aun así, soy la única chica que entrena en mi escuela y cuando vas a competencias y no hay más mujeres simplemente no puedes luchar. Tienes que trabajar más duro para probarte a ti mismo, es un mundo de chicos”.

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Lo más difícil de la lucha libre para Chelsea es que duele, pero también que aunque es una luchadora tiene un trabajo de oficina común y corriente: “Entreno y compito entre semana, pero también tengo que levantarme temprano para ir a trabajar aunque me duela la espalda, tenga un ojo morado o haya perdido un diente durante una pelea”.

Lo más difícil de la lucha libre para Chelsea es que duele, pero también que aunque es una luchadora tiene un trabajo de oficina común y corriente: “Entreno y compito entre semana, pero también tengo que levantarme temprano para ir a trabajar aunque me duela la espalda, tenga un ojo morado o haya perdido un diente durante una pelea”.

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“Las mujeres luchadoras son algunas de las personas más trabajadoras en el negocio de la lucha y esto apenas comienza. Estoy muy emocionada de ver cómo entro en esta revolución”, concluye.

“Las mujeres luchadoras son algunas de las personas más trabajadoras en el negocio de la lucha y esto apenas comienza. Estoy muy emocionada de ver cómo entro en esta revolución”, concluye.

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Vanilla Vargas nació en Puerto Rico y trabaja para la lucha libre AAA (México), aunque también trabaja como independiente. Ella, igual que Chelsea, se metió en la lucha libre por un familiar.

Vanilla Vargas nació en Puerto Rico y trabaja para la lucha libre AAA (México), aunque también trabaja como independiente. Ella, igual que Chelsea, se metió en la lucha libre por un familiar.

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Su papá es fanático de la lucha libre y cuando su hija tenía 18 años logró que empezara a entrenar con  Tommy Diablo, un luchador boricua, y luego con Carlito, otro luchador profesional puertorriqueño. De ahí se independizó y se fue a México con la intención de prepararse aún más.

Su papá es fanático de la lucha libre y cuando su hija tenía 18 años logró que empezara a entrenar con Tommy Diablo, un luchador boricua, y luego con Carlito, otro luchador profesional puertorriqueño. De ahí se independizó y se fue a México con la intención de prepararse aún más.

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“Empecé siendo manager porque no habían mujeres para que yo luchara entonces tenía que decidir entre hacer algo cercano a lo que quería o alejarme de mi pasión”. Optó por la primera opción y comenzó a trabajar en el control de sus nervios, sus gestos y el manejo del público.

“Empecé siendo manager porque no habían mujeres para que yo luchara entonces tenía que decidir entre hacer algo cercano a lo que quería o alejarme de mi pasión”. Optó por la primera opción y comenzó a trabajar en el control de sus nervios, sus gestos y el manejo del público.

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De ahí le llovieron muchas ofertas hasta que llegó a la lucha libre AAA, una de las empresas de lucha con más reputación y su mayor logro hasta ahora.

De ahí le llovieron muchas ofertas hasta que llegó a la lucha libre AAA, una de las empresas de lucha con más reputación y su mayor logro hasta ahora.

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“Aunque dicen que los hombres y las mujeres pueden hacer lo mismo, cuando se trata de fuerza a ellos les queda más fácil. A nosotras nos cuesta más llegar a ciertos límites y cuando lo hacemos lo apreciamos mucho más. También pasa que te ven de un nivel inferior. Pero es falso porque las mujeres estamos revolucionando la lucha profesional”.

“Aunque dicen que los hombres y las mujeres pueden hacer lo mismo, cuando se trata de fuerza a ellos les queda más fácil. A nosotras nos cuesta más llegar a ciertos límites y cuando lo hacemos lo apreciamos mucho más. También pasa que te ven de un nivel inferior. Pero es falso porque las mujeres estamos revolucionando la lucha profesional”.

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Pero si Vanilla tuviera que escoger qué es lo más difícil de ser una luchadora es que les den la oportunidad y que, una vez que lo hagan, las dejen ser ellas mismas. ¿Lo mejor? ver al público emocionado, esa es la satisfacción más grande y reivindica que todo el esfuerzo valió la pena.

Pero si Vanilla tuviera que escoger qué es lo más difícil de ser una luchadora es que les den la oportunidad y que, una vez que lo hagan, las dejen ser ellas mismas. ¿Lo mejor? ver al público emocionado, esa es la satisfacción más grande y reivindica que todo el esfuerzo valió la pena.

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