Número 6: El orgasmo de los pezones
Número 6: El orgasmo de los pezones | Foto: SoHo

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Número 6: El Orgasmo de los pezones

Por: Soho.co

Los senos siempre han sido uno de los puntos más provocativos para el género masculino. Sin embargo, ¿cuántos saben que los pezones están conectados con el clítoris? ¡Este inexplorado milagro produce orgasmos desde el pezón!

Nuestra fascinante serie “El ABC del Orgasmo Femenino” le trae: ‘el Orgasmo de los pezones’.

Los hay pequeños, grandes, de diversos colores y sabores… los senos siempre han sido fuente infinita de fascinación para los caballeros. No en vano son una de las zonas erógenas primarias en las mujeres y uno de los mayores puntos de placer. Sin embargo, pocos saben que en este punto diminuto reside uno de los nueve tipos de orgasmo femenino. Si aún se encuentra incrédulo, lo invito a que explore este fenómeno, cuyo origen se da en la conexión intrínseca entre el pezón y el clítoris.

Antes de ahondar en esta insospechada conexión, hay que evidenciar por qué le es tan difícil a un hombre occidental proveerle un orgasmo a una mujer con sólo la estimulación del pezón. Usted se estará preguntando “cómo carajos” esto es posible si a veces nos cuesta llegar incluso con la penetración o con otros juegos malabares. La respuesta es que usted ha sido condicionado para pensar en la meta y no en el viaje. Si comienza por el pezón, le aseguro que la mujer no solo se va a correr, sino que sentirá que es tan fuerte la sensación, que sin ningún tipo de pre-calentamiento, le resultará casi ‘insoportable’.

Por eso, la mejor manera de comenzar es con un buen masaje circular de senos que involucre todo… ¡menos el pezón! Así es señores, para producir un orgasmo de pezón, se debe evitar ese punto a toda costa, al menos en un principio. Comience por besar, acariciar, masajear y estimular diferentes partes de su cuerpo. Cuando ya la temperatura haya subido, entonces usted explorará los contornos de los senos… sólo cuando ella de señales de excitación como sonidos, estremecimientos o cualquier tipo de expresión verbal o no verbal, usted podrá direccionar su atención hacia el pezón.

Esto me lleva a la historia de Mario, un hombre curtido en el arte de hacerle el amor a una mujer por sus años de experiencia y porque coleccionaba amores como coleccionar trofeos. Sin embargo, lo que él desconocía es que muchos de esos encuentros eran fugaces y la adrenalina hacía lo que la permanencia hace insostenible. Un verdadero amante no se mide por la cantidad de polvos, sino por la capacidad que tiene para complacer y ser complacido. Las pocas tres relaciones estables de Mario se habían vuelto frías, y con el tiempo, la falta de conexión sexual con sus parejas, llevaba la relación a una ruptura. ¿Le suena familiar?

Sólo cuando él se empeñó en complacer desde el principio, sin importar el desenlace, entonces, irónicamente, el resultado se hizo predecible. El arte de hacer el amor se desarrolla cuando un hombre comprende que su rol es consentir y permitir, en vez de ejecutar. Mario dejó de condicionar la manera de tocar a su pareja: comenzó a “dejarse llevar por el viaje” y comenzó a llegar a destinos impensables. Así fue como el orgasmo del pezón lo encontró a él mientras disfrutaba embelesado el gozo de su mujer. Así que, mi recomendación es que abrace la premisa de seguir instrucciones para luego abandonarse del manual para dejarse sorprender por el gran misterio que encierra el cuerpo femenino.

¡A lo que vinimos!

Después de seguir la fórmula del juego preliminar, cuando llegue al pezón, puede usar su dedo índice o su dedo pulgar y rozar el pezón de arriba hacia abajo, deslizarlo hacia los lados o de forma circular. Revise cuál de estas direcciones genera más placer en su mujer y continúe con la más apetecida. Tenga cuidado de no jalar o retorcer el pezón como si fuera un caucho sin medir su fuerza porque puede generar gran incomodidad. Funciona succionar, lamer y besar. Cuando ya haya alcanzado construir una gran cantidad de energía, comience a estimular el clítoris con su otra mano de manera simultánea. Esta conexión generará un fuego interno muy especial en la mujer, que si fue estimulada correctamente previamente, comenzará a jadear y a generar movimientos incontrolables.

Calcule unos 15 o 30 minutos de estimulación de estos dos puntos en simultánea para que su mujer pueda disfrutar de un orgasmo de pezón. También puede tomar los dos senos al tiempo y estimular los dos pezones a la vez. Recuerden que los senos también está conectados a la cérvix, por eso al estimularlos, se genera la secreción de fluidos sexuales en la vagina.

Aún así, no es tarea fácil para quienes no tienen paciencia o suficientes herramientas para sensibilizarse con el placer del otro, puesto que el porcentaje de mujeres que alcanzan este tipo de orgasmo es apenas de un 10%.

Si quiere aprender más de este punto de placer femenino, o aprender a propiciarlo, sígame en Instagram como @by_marialu

María Lucía Tarazona

Experta en Sexualidad Transformativa

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