1. Bautizar PENIS el Programa Nacional de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito. Tal denominación, sin duda, facilitará la “socialización” del proyecto con los funcionarios del gobierno de Estados Unidos, siempre interesados en estos asuntos. La palabra penis, como se sabe, es de uso común en inglés y puede ser empleada, aparte de la cuestión de los cultivos ilícitos, para charlar sobre otro tipo de siembras (v. g. “Many men worry their penis is too small”). (7 inquietudes muy personales

2. Otorgarle la visa especial de paz a Tanja Nijmeijer. Tiene todo el derecho a vivir legalmente en Colombia y, como todos aquí, comer mierda. Alcanza para todos, Tanja. ¡Enhorabuena!

3. Ponerle un comparendo al violinista de Transmilenio. El joven músico Sebastián García quedó obligado a asistir a un curso, so pena de una multa de cuatro salarios mínimos con reporte a Datacrédito. La foto del policía multando al violinista se convirtió en tremenda campaña para mejorar la imagen de la institución. (26 momentos sublimes)

4. La izquierda, de agache con Maduro. Aparte de un puñado de trinos fofos, nuestra pujante izquierda ha preferido que Venezuela solucione sus problemas sin intromisiones. Ciegos y mudos ante los atropellos de Maduro. En cambio, como anotó el columnista Darío Acevedo: “le hacen eco a la pretensión de las guerrillas de imponer su visión del conflicto, justificando histórica y sociológicamente su existencia y legitimando el uso de la violencia ‘altruista’ con el dogma de las causas objetivas del levantamiento armado, y cerrando los ojos ante sus crímenes y su degradación moral”.

5. Insistir en no tener una vía Medellín-Quibdó decente. Décadas de martirio para el Chocó, cortesía de una serie de licitaciones cuyos dineros terminan en los bolsillos de unos pocos. Reconozcámoslo: somos un país racista, con la costumbre de relegar los problemas de la comunidad afro al final de la lista de prioridades. La carretera, apenas una de tantas muestras de indiferencia con el Chocó, fue descrita por el diario El Colombiano como lo que es: “Una trocha de 500.000 millones”. (9 rasgos maravillosos de los colombianos)

6. La adopción del término “música urbana”. Echando mano en Latinoamérica de la manera como se denominó la música negra hecha durante los ochenta en las grandes urbes de Estados Unidos, se lograron varias cosas importantes. La primera, brindarles escampadero nominal a tantos artistas del reguetón que comenzaban a sentirse apenados haciendo parte de este ingrávido tipo de música. La segunda, facilitar la tarea de los sufridos trabajadores de la radio, cada vez más huérfanos de herramientas conceptuales para marcar diferencias entre estilos y subgéneros. La tercera, abrir el compás en materia laboral: si cantas poco y garrapateas letras ligeras y grotescas, la “música urbana” necesita de ti.

7. Repuntear a Colombia. Se hace poniendo en marcha un programa para impulsar la economía del país partiendo de la creación de más puestos de trabajo. Los gurús publicitarios del gobierno aconsejaron bautizarlo Colombia Repunta, y quedará para siempre en la historia de las redes criollas el recuerdo de la manera como, con un hashtag, lo presentó en Twitter el ministro Mauricio Cárdenas: #ColombiaReputa. ¡Ay, juepunta! (13 conceptos muy colombianos. Por: Gustavo Gómez)