Jabulani
JOHANNESBURG, SOUTH AFRICA - JUNE 28: Juan of Brazil heads in his side's first goal from a corner past Claudio Bravo of Chile during the 2010 FIFA World Cup South Africa Round of Sixteen match between Brazil and Chile at Ellis Park Stadium on June 28, 2010 in Johannesburg, South Africa. (Photo by Michael Steele/Getty Images) | Foto: 2010 Getty Images

Qatar 2022

17 de noviembre de 2022

El balón maldito de la Copa del Mundo

Una de las historias que ha dejado los mundiales es la de las quejas e inconformidades de los futbolistas con esta pelota. Aquí le contamos por qué.

Cada vez faltan menos días para que el balón ruede en Qatar y cuando este empiece a rodar no solo se dará inicio a una nueva Copa del Mundo sino que despertará varias emociones en todo el planeta, pues los millones de fanáticos podrán volver a sentir la felicidad, nervios, angustia y demás cuando su selección favorita juegue.

Asimismo, sentirán cómo la alegría recorre todo su cuerpo cuando la pelota entre a la cancha del equipo contrario. Y es que después de cuatro años tendrán la posibilidad de cantar un gol en un Mundial, no importa si lo hacen solos o acompañados, lo único que quieren es gritarlo con todas sus fuerzas.

Por su parte, la gran mayoría de jugadores —aunque siguen en sus respectivos clubes— ya deben tener la cabeza y concentración en la máxima competición a nivel de selecciones, la cual arranca el próximo 20 de noviembre cuando Qatar enfrente a Ecuador en el estadio Al Bayt.

En esa fecha rodará por primera vez el Al Rihla, el nombre oficial del balón de este Mundial, que traducido del árabe significa “el viaje”. Uno de los deseos de los futbolistas es que en esta ocasión la pelota no termine siendo una pesadilla, como ocurrió en la Copa del Mundo del 2010 en Sudáfrica.

Jabulani, el balón más odiado en la historia de los mundiales

Cada cuatro años Adidas tiene la responsabilidad de diseñar y fabricar el balón del Mundial, este no solo debe tener lazos culturales con el país donde se dispute el torneo, sino que también debe ajustarse a las condiciones geográficas para que los futbolistas y porteros no sufran cada vez que patean uno de estos.

Sin embargo, el esférico de la Copa del Mundo de Sudáfrica, llamado Jabulani, no cumplió las expectativas y, de hecho, muchos jugadores terminaron odiándolo, sobre todo los arqueros.

Gianluigi Buffon lo catalogó como “ridículo”; Víctor Valdés dijo que era “imprevisible”; Iker Casillas confesó que era como “una pelota de playa”; Julio César lo calificó como “horroroso”; y el arquero inglés Paul Robinson expresó que era “complicado”.

¿Pero por qué la mayoría de los jugadores odiaron el balón? Resulta que como dijo el arquero español Víctor Valdés era imprevisible. De hecho, la NASA estudió el comportamiento de este y explicó que cuando alcanzaba una velocidad superior a los 72 km/h experimentaba un “efecto nudillo”, el cual altera su dirección de manera totalmente aleatoria mientras iba por el aire.

Asimismo, el hecho de que los partidos se jugaban en ciudades que se encontraban por encima de los mil metros sobre el nivel del mar el efecto tomaba aún más potencia. Con esta explicación toma mayor relevancia el motivo por el que Iker Casillas lo comparó con un balón de playa.

El futbolista que logró dominar el Jabulani

No solo los arqueros terminaron odiando el Jabulani, también los jugadores de campo lo hicieron. Por ejemplo, Lionel Messi confesó: “La pelota es muy complicada para los arqueros, para nosotros. No le agarramos la mano todavía, ojalá que pronto nos vayamos acostumbrando, porque no nos queda otra”; mientras que Roberto Carlos dijo que “parecía hecha de plástico”.

Sin embargo, hubo un futbolista que lo supo dominar y que declaró que “el Jabulani me dio la alegría de mi vida”. Se trata del uruguayo Diego Forlán, quien salió como goleador de ese Mundial y también ganó el Balón de Oro de esta competición.

¿El secreto? Antes de disputar la Copa del Mundo en Sudáfrica el delantero se quedaba horas y horas pateando esta pelota una vez terminaban los entrenamientos con el Atlético de Madrid.

“A esa marca ya la había sufrido en la final de la UEFA que ganamos con el Atlético de Madrid. En la preparación al Mundial le pedía a ‘Mingu’ seis, ocho pelotas para patear de 35 metros, de zurda y de derecha. El problema era pegarle de lejos porque cuando la agarraba bien se iba para arriba”, expresó ‘Cachavacha’.

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