Tal vez no haya un futbolista más mediático que el Pelusa, el amado y odiado astro que no deja de “dar papaya” a la prensa sensacionalista con sus escándalos. Su vida ha sido contada y vuelta a contar muchas veces, pero aún quedan sucesos que han pasado inadvertidos, especialmente de sus años en Italia, donde se consagró definitivamente como el gran ídolo.

Precisamente, la vida del Diez en Nápoles es el centro del documental Diego Maradona, del cineasta británico Asif Kapadia, que se estrenó en el reciente Festival de Cannes y ha despertado elogios de la crítica especializada y del público. Un retrato melancólico de su caída.

Con el apoyo de unas 80 entrevistas a personas que vivieron esa etapa con él, se narra cómo, en 1984, el delantero ya brillaba como una estrella y fue transferido del Barcelona Futbol Club a la Società Sportiva Calcio Napoli, un modesto club del sur de la península que luchaba por no descender. Su origen popular creó una conexión inmediata entre el crack y la hinchada. Maradona era una máquina de hacer goles desde todos los costados de la cancha, de tiro libre o de cabeza; y con sus gambetas dejaba botados a los defensas. Fue así como el onceno se coronó por primera vez campeón de la serie A en 1987. Luego, también de la mano del Diez, la escuadra obtuvo otro scudetto, una copa y una supercopa de Italia y conquistó la UEFA. ¡Algo histórico!

En sus dos horas de duración, la producción recuerda que el argentino dejó de ser un mortal para los napolitanos y se convirtió en un dios equiparable solo con su patrono, san Jenaro. La ciudad estaba tapizada con su imagen, se vendían camisetas por doquier y levantaban altares en su honor. De esa época sobrevive el Bar Nilo, donde reposan sus fotos y hasta una curiosa versión de La creación, de Miguel Ángel, en cuya parte inferior aparece Maradona, quien no paraba de premiar esa devoción con goles de todas las facturas, siempre geniales.

En los años 1980 tenía su rutina clara: cocaína de lunes a miércoles y fútbol de jueves a domingo.

Fuera de las canchas su vida también era agitada, relata la película que recibió el 87 por ciento de aceptación por parte del portal Rotten Tomatoes. Maradona se sumía en interminables fiestas y hasta fue relacionado con la Camorra, la mafia italiana. Se dice que cuando estaba con los capos podía alejarse del asedio de las cámaras y que en esos encuentros abundaba la droga.

El delantero tenía su rutina clara: cocaína de lunes a miércoles, y fútbol de jueves a domingo. A eso se le sumaban los problemas familiares. Por ese entonces convivía con Claudia Villafañe, su amor desde la más tierna juventud en Villa Fiorito. Cuando esperaba su primera hija, Dalma, se enteró de la existencia de Diego Jr., un hijo fruto de su infidelidad con Cristiana Sinagra; pero pasó la página y siguió a su lado, aunque tenía claro que Diego no era hombre de una sola mujer.

Maradona no pudo mantener el vicio fuera del campo de juego y empezó a derrumbarse. Otro momento dramático que el filme rememora tuvo lugar en 1991: antes del partido del Nápoles contra Bari, dio positivo por consumo de cocaína y fue sancionado. Viajó a Argentina y allí lo detuvieron por posesión de droga. Pese a la seguidilla de errores, su fanaticada en Italia seguía fiel y los directivos aún lo querían en sus filas. Pero le dijo adiós a la ciudad de la tentación. Pasó al Sevilla, de España, y luego regresó a su país a jugar con Newell’s Old Boys. Los escándalos continuaron, uno de los más sonados fue el de la Copa Mundo de Estados Unidos en 1994. Se volvieron frecuentes sus continuas entradas a hospitales y centros de desintoxicación.

En 1991, tres semanas después de ser sancionado en Italia por dar positivo en un control antidrogas, fue detenido en Argentina por presunta tenencia y consumo de estupefacientes.

De remate, en 2007, se separó de su esposa y desde entonces la relación ha sido tormentosa. En 2015, el astro demandó a Villafañe por presunto fraude, estafa y malversación de patrimonio.

Luego de su retiro ha intentado hacerse un nombre como director técnico en equipos de Suramérica y Asia. Incluso dirigió la selección de su país, pero no ha tenido trascendencia. Actualmente, entrena al Esgrima y Gimnasia de La Plata y recientemente se dijo que aparte de sus cinco hijos reconocidos, tiene tres más en Cuba.

La cinta de Kapadia muestra al futbolista, al ídolo y al ser humano. Es el resultado de trece años de investigación y de circunstancias tan afortunadas como el hallazgo de imágenes del deportista que habían quedado en el olvido. Este excelente material cobra mayor vitalidad y emoción, gracias a que Maradona aceptó contar con su voz en off hechos que nunca antes admitió. “Él ha muerto varias veces y ha regresado. Cada vez que la gente ve que su carrera está terminada, regresa y se reinventa”, afirma el cineasta, quien también hizo documentales sobre el corredor Ayrton Senna y la cantante Amy Winehouse.

El programa ha recogido más de 2,5 millones de dólares en el mundo, y en Colombia se puede ver en el canal exclusivo de entretenimiento OnDirectTV y en el servicio de streaming DirectTV Go.