Si usted no tiene idea de relojes, el Rolex Cosmograph Daytona del actor Paul Newman le parecerá como cualquier otro reloj caro: sí, bonito, pero ¿por qué vale tanto? Ahora, si piensa que el Daytona no es más que un reloj cualquiera es porque no conoce esta historia. Y es una historia con un principio y un fin, el cual se acerca pronto: el 26 de octubre de 2017.

En 1972, cuando ya había protagonizado The Hustler (1961) y Butch Cassidy and the Sundance Kid (1969), a Paul Newman le dio por convertirse en piloto de carreras. Es el tipo de cosas que solo se le pueden ocurrir a una estrella como Newman: le gustan los carros, interpretó a un piloto en una película (Winning, del 69) y ahora quiere ser piloto en la vida real. Y lo mejor, resultó ser muy bueno: ganó innumerables carreras, quedó de segundo en las 24 Horas de Le Mans (una de las carreras más difíciles y prestigiosas del mundo) y corrió profesionalmente hasta que cumplió 70 años. (El reloj análogo más complejo del mundo)

El cuento del reloj comenzó en 1972, cuando Joanne Woodward, actriz y esposa de Newman, preocupada por el nuevo hobby de su marido, le regaló “el reloj más mítico y legendario que existe”, según la revista Forbes, con la inscripción “drive carefully me” (algo así como “Maneja[me] con cuidado”). El Rolex, producido en 1968, es el regalo perfecto para un piloto con mucho estilo que también es un sex symbol internacional. Además de cronómetro y números y manecillas del estilo art déco, tiene un taquímetro que permite medir la velocidad.

Rolex produjo Daytonas entre 1963 y 1970 y fabricó relativamente pocas unidades. Como Newman no se quitaba el suyo y le dio la vuelta al mundo compitiendo en carreras y ganando Óscares con él puesto, el modelo empezó a ser conocido como el “Paul Newman Daytona”. En los años ochenta, el reloj se volvió famoso y los Paul Newman Daytona se convirtieron en piezas de coleccionista. Uno “normal” cuesta entre 80.000 y 100.000 dólares, pero Christie’s vendió uno en 1,1 millones de dólares y otra casa de subastas, Phillips, vendió este año otro, de oro, en 3,7 millones.

Y ahora, en octubre, van a subastar el de Newman. Sí, ese mismo. Para coleccionistas serios es como si alguien pusiera a la venta el Santo Grial guardado dentro del Arca de la Alianza. Los estimados más conservadores le apuntan a un precio final de un millón de dólares, mientras otros predicen un número más cercano a los diez. (Guía para elegir un buen reloj)

Pero ¿cómo es que, de un día para otro, aparece a la venta el reloj más valioso de la historia? Es gracias al mismísimo Newman –y su estilo de vida famosamente descomplicado–, a su hija Nell y a un novio de ella en los años ochenta, un tal James Cox. Según cuenta Cox, una noche de 1984, en una finca, ayudaba al actor a arreglar una casa en un árbol, cuando este le preguntó qué hora era y él dijo que no tenía reloj. Entonces Newman, sin más, le entregó el que tenía puesto. “Si no se te olvida darle cuerda –le dijo–, es bueno para marcar la hora”.

Cox lo empezó a usar a diario, pero nunca fue consciente del tamaño de joya que tenía en su muñeca, hasta que una noche de 1993, un japonés que apenas hablaba inglés se le acercó y le dijo: “¡El reloj de Paul Newman!”. Cox no lo podía creer: ¿cómo podía saber ese hombre que ese reloj, precisamente ese, había pertenecido a Newman? Muy fácil: el reloj se había hecho famoso cuando su exsuegro empezó a salir con él en producciones de revistas, y luego, con el boom de internet, se convirtió en un artículo muy compartido entre usuarios de redes como Pinterest. Dio tanto de qué hablar, que el portal sobre relojes Hodinkee lo incluyó en la lista de los doce “relojes perdidos” más importantes del mundo, junto al Jaeger-LeCoultre de Pablo Picasso y a otro Rolex, el de Fidel Castro.

Cox fue novio de Nell hasta 1993 y ahora trabaja en el Nell Newman Foundation, que ella creó en 2010, donde se encarga de asuntos ambientales. Y dice que donará una parte del dinero de la subasta a la fundación. El Newman de Newman será vendido este 26 de octubre, pero antes, Phillips lo llevará en un tour mundial, como si fuera la Antorcha Olímpica: Tokio, Taipéi, Londres, Miami y Greenwich, Connecticut. (5 cuentas de Instagram para los amantes de los relojes)

Así que ya sabe: si tiene un millón de dólares, o diez, y está buscando reloj, usted puede ser dueño del minutero más caro del mundo. Pero recuerde, el reloj de Paul Newman es el reloj de Paul Newman porque lo lleva el estilo, así cueste 10 millones de dólares, no se compra.

* Escritor y profesor de Literatura.

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