mansiones encantadas de la sabana
mansiones encantadas de la sabana | Foto: Captura de pantallas de twitter

Historias

Lugares embrujados que tiene que conocer en Bogotá

Por: SoHo.co

Se trata de las viviendas encantadas de la Sabana, cuya historia se remonta a siglos atrás y hoy siguen causando terror.

Por nuestra ubicación geográfica y la cultura que antecedió a la conquista, Colombia resulta ser un escenario idóneo para crear mitos y leyendas. Los mismos ciudadanos se han encargado de adoptar cuentos de personajes que realmente existieron para crear historias que perduren en el tiempo y, de paso, que tengan ese toque de imaginación y fantasía.

Si buscamos en la sección de cultura de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de la Alcaldía Mayor de Bogotá, se pueden encontrar una mezcla de creencias que se han vuelto cuentos, mitos y leyendas, los cuales, han pasado de generación en generación. Dentro de ellas están: Los guardianes de Santa María, Leyenda del Santuario de Monserrate, Leyenda del Guando, Leyenda de la sirena del acto, Leyenda de la lavandera, Leyenda de la fundación de Santafé, Leyenda del Mohán, La pata sola, La muelona, La loca Margarita, La llorona, El sombrerón, La Candileja, entre muchas otras narraciones.

Sin embargo, aún deambulan historias espeluznantes de la Sabana que son poco conocidas y cuyos escenarios fueron viviendas construidas a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, lo que da a estos relatos un toque escalofriante que mantiene prevenidos a todos los que deambulan por allí. A continuación le contaremos cuáles son esas casas embrujadas que rodean Bogotá, información que fue proporcionada por el arquitecto José Manuel Echeverría, apasionado por la actividad paranormal de la sabana.

Casas encantadas de la Sabana de Bogotá

El degollado de Tibabitá

Por la parte alta del Cementerio Jardines de Paz, más precisamente por la calle 200, se encuentra una casa en ruinas, que, según cuentan, a mediados del siglo pasado producía cebada para Cerveza Andina. A su dueño le llamaban ‘el Patas’. Un día el sujeto regresó a su casona llevando un conjunto de músicos para animar una velada, cuando su automóvil se salió del camino y pereció. Desde entonces, se dice que en noches de luna, un hombre sin cabeza atraviesa la Carretera Central del Norte, asustando a todo aquel que cruza por ahí.

El fantasma de la la hacienda de Fusca

Se trata de una hacienda ubicada en Chía, Cundinamarca, llena de corredores y puertas de madera gruesa, fuentes y grandes depósitos. Se dice que en 1827, Simón Bolívar se hospedó ahí para la navidad de ese año. Fuentes que se han hospedado en el lugar, hablan de sentir la presencia de un fantasma que abre las puertas a la hora del crepúsculo y se instala en una silla mecedora de la sala principal. Según narran, luego de mecerse por un rato, la silla se aquieta y el pestillo de la puerta se cae. Hasta donde se sabe, el canónigo doctoral don Ignacio María de Tordesillas y Fernández de Insinillas, muerto hace varios siglos, tenía la costumbre de descansar en esa mecedora.

Esta Hacienda, muy característica de la Sabana de Bogotá, hacía parte de la Hatogrande en la época colonial. En el año de 1807, don Lorenzo Marroquín, descendiente de familias españolas muy adineradas que compraron el Hatogrande para su familia, convirtió esta hacienda en un lugar familiar y patrimonial de la zona. Inicialmente perteneció al municipio de Sopó, pero el hacendado Marroquín pasó los derechos a Chía.

La hacienda Yerbabuena

Esta construcción tiene lugar desde la guerra de la Independencia. Los patriotas vencedores en la Batalla de Boyacá estuvieron a punto de secuestrarla, señalándola como un bien de los españoles que inmigraron a nuestro país. Sin embargo, las influencias de la familia Marroquín no permitieron el secuestro de estas tierras. Cuenta la historia, que en ella, habitaban Trinidad y José María Marroquín, cuyo fruto sería el presidente de la República de Colombia José Manuel Marroquín. Se dice que luego de tres años, antes de terminar de rezar al lado de su familia, doña Trinidad salió de la capilla de la hacienda y nunca más regresó.

Pasaron los años y de Trinidad nunca se supo nada. Algunos decían que se había fugado con un francés para Europa. Otros afirmaban que se la habían llevado los espíritus malignos, y otros, decían que se había suicidado. Numerosas personas fueron narrando relatos fantásticos. Generalizando el refrán: “eso y lo de Trinidad, se sabrá en la eternidad”.

Según narran los que han vivido en la hacienda, en las horas de la noche, se escuchan ruidos extraños, llantos de una mujer. Algunos pensaban que era Trinidad que andaba atormentada buscando a su hijo; otros pensaban que era el pobre José María en busca de la esposa perdida. Los espantos suponían un auténtico reto para los trabajadores, ya que nadie quería estar en la hacienda y sobrevivir a la medianoche se había convertido en un auténtico acto de valor.

Sustos presidenciales

Entre las haciendas sabaneras, pocas tienen una historia de propietarios ilustres como Hatogrande. En la época de la Independencia el predio era de propiedad del sacerdote español, Pedro Martínez, a quien le fue expropiada en 1819 por Simón Bolívar y este se la adjudicó al general Francisco de Paula Santander.

Cuentan que todos los inquilinos famosos de la casa han escuchado en las horas de la madrugada golpes sordos y vagas conversaciones. Dicen que son los golpes de culata que asesinaron a José Asunción Silva (abuelo del poeta) en 1864 y que hirieron a su hermano don Antonio María. Hasta aquella noche en que una tropa de bandidos se tomó por asalto la casa para robarles una fortuna de la que carecían. Y ahora hacen parte de los fantasmas de Bogotá. Además, en 1860, el hijo de don Antonio María, se suicidó. El poeta José Asunción se dio un pistoletazo en el corazón (1896). Con tantas muertes trágicas en la familia, no es raro que se escuchen retazos de conversaciones en los salones desiertos.

La cabaña del diablo

Se trata de una mansión construida entre 1927 y 1929 con planos elaborados en Alemania, propiedad del General Jorge Martínez Landínez, quien obtuvo el grado durante el gobierno de José Manuel Marroquín, por su participación en la guerra de Secesión de Panamá.

Se rumoró que alojó en su Castillo del Cerezo a un miembro nazi tras la caída del Tercer Rich, teoría sustentada con los viajes a Alemania. Uno en 1936 en compañía de Gustavo Rojas Pinilla, cuando se entrevistó con Adolfo Hitler y negoció armas para el ejército colombiano.

La mansión se hizo famosa por la película de terror La Cabaña del Diablo - Gallows Hill -, rodada en 2013 donde un hombre viudo y su prometida quedan atrapados en un hotel aislado, el cual alberga a un demonio antiguo.

El Castillo Marroquín

El Castillo Marroquín es un Palacio que debe su nombre a que se encuentra en los predios que hicieron parte de la hacienda del expresidente José Manuel Marroquín, quien entrega el proyecto para ser finalizado por su hijo Lorenzo Marroquín Osorio, que encomendó en 1898 su construcción al arquitecto francés Gastón Lelarge y contó con la colaboración de los maestros Julián Lombana y Demetrio Chávez; cuando la familia Marroquín decidió vender la construcción, los nuevos compradores no pudieron habitarla debido a que los espantos hacían de las suyas.

-Fue alquilado para un cabaret y, posteriormente, como hospital psiquiátrico, donde dos internos se ahorcaron.

-En 1952 fue comprado por el médico cirujano y escritor Roberto Restrepo, quien al poco tiempo y por algún motivo acabó deshaciéndose de él.

-En 1970, lo adquirió el petrolero venezolano Guillermo Villasmil, quien murió por un accidente en su avioneta.

-En 1980 fue usado para lavar grandes sumas de dinero. Según fuentes de la Policía, quince empleados del castillo Marroquín fueron secuestrado y asesinados.

-El fantasma más conocido es La Zancona, que es una mujer alta, vestida de negro, cabeza cubierta y una criatura muerta en sus brazos que llora sin cesar, que se eleva, mientras las piernas le crecen tanto que la ocultan.

-También han visto el jinete sin cabeza, un perro que corre arrastrando cadenas, dos mujeres que gritan y asustan, otros dicen haber visto a un hombre de dos metros de altura, enfundado en una capa y un sombrero de copa negros, que camina al bosque, el espíritu del propio Marroquín.

Si dentro de su lista de quehaceres para celebrar Halloween esta hacer recorridos fantasmales por la sabana, cerciórese que las paradas tengan como mínimo tres de las seis residencias que le acabamos de nombrar, seguro será una experiencia donde sus sentidos e imaginación le jueguen una excelente pasada paranormal.

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