Hace poco leí acerca del síndrome de Beauchef y me cambió la vida. Algunos le dicen “el mal del ingeniero” y se trata de una alteración psicovisual en la cual disminuye su buen gusto, sobre todo si en el entorno en el que se encuentra hay pocas mujeres y las que hay no están buenas, entonces es ahí cuando le empieza a gustar cualquier cosa porque es lo que hay. 

En la oficina se intensifican los síntomas de este mal de vereda. Por más que usted no quiera, el lugar se termina convirtiendo en su segunda casa y empieza a ver como toda una Miss Universo a la única vieja que aguanta de todo el edificio, pero que ni sus amigos le harían en la peor borrachera.

Para su rutina esto podría resultar emocionante, sobre todo si su vida social va en caída y todo se ha reducido a su trabajo. La adrenalina de los encontrones de pasillo, post it con mensajes, las risas en la fotocopiadora y el peor cliché de todos, la fiesta de fin de año; la eterna borrachera que usted probablemente no recuerde, pero que sus compañeros le harán recordar todos los días de su vida.

Por eso reuní varias de las razones para que pase de largo la minifalda de su compañera, baje Tinder o espere a su casa para ver porno y tener un final feliz.

 

  1. Piense que tendrá que verla a diario y lidiar con el estrés laboral, los malos días, los problemas personales, los bajones de la vida y además cualquier lío que tengan de “pareja”. ¡Qué pereza! La mitad de la energía y concentración que le pone a diario para ganarse lo del mercado ahora tendrá que ponerla, sí o sí, en alguien más que está a solo unos pasos de usted.
     
  1. Cuando quiera tener un poco de privacidad, se dará cuenta de que su espacio personal está casi invadido por completo, entre almuerzos, espacios libres y horas de salida y de cinco días de la semana que la ve pasarán a ser siete incluyendo fines de semana y lo que era una aventura se terminará convirtiendo en una pesadilla permanente.

  1. Despídase para siempre de una relación normal. Olvídese de recogidas a la salida de la oficina y las cogidas de la mano en espacios públicos ya que la cuestión es ilegal. Sus compañeros de trabajo se preguntarán si la novia de la que tanto habla se la está inventando para ocultar algo. ¡Qué oso!

  1. Si le gusta mucho, las ganas de un polvito en horas laborales se irá intensificando con el paso de los días y los lugares serán nulos, además andará arrecho todo el tiempo. ¿Tirar en la fotocopiadora? No, amigos, eso solo pasa en Hollywood.

  1. Si probablemente sufre del síndrome de Beauchef, más temprano que tarde se dará cuenta cuando salga con sus amigos de fiesta, frecuente otros lugares sociales o incluso cuando vaya en el bus, que la vieja de la oficina no está tan buena después de todo y que no vale la pena arriesgar su sitio de trabajo por algo que finalmente no va a tener futuro.

  1. Métase con cualquiera menos con su practicante, no sea pedófilo.

  1. Qué vergüenza si se llegan a enterar en la oficina, piense en la conversación incómoda con sus jefes y la mirada de desconfianza de sus compañeros preguntándose sobre qué lugares de la oficina usted ya saló. 

  1. Si termina siendo el mozo de la relación, olvídese de la dignidad, que desde luego ya debió haber perdido hace años. El amor le durará la hora que pague en el motel a la salida de la oficina. 

  1. Si se embala piense en la tusa. Sus días serán insoportables, la tendrá que ver a diario y no podrá alcoholizarse con dignidad sin dejar de darles lástima a sus compañeros de oficina. Usted luego querrá matar a la vieja por la que está llorando mientras ella ahora se está comiendo con el de contabilidad. 

  1. El más importante de todos: piense que todo el estrés de la oficina, las cargas laborales, los chismes de pasillo, además de comentarlos en la hora del almuerzo o en el tinto con sus compañeros, tendrá que seguirlos hablando en su cama.

 

No patee la lonchera y más bien siga estos consejos: 

  • Baje Tinder, Bumble o Grindr si quiere experimentar.
  • Trate de salir más con sus amigos, no reduzca su vida social a la oficina.
  • Si le gusta alguien y pasa algo, un polvo no le cae mal a nadie, pero ya sabe: tiene que ser un mutuo acuerdo y está prohibido involucrar emociones.
  • Coquetear no está mal, pero... ¿conoce sus límites?
  • La paja nunca estará de más.

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