Existen audífonos de todas las calidades y para todos los gustos, pero hasta ahora la gran mayoría dependía del oído para funcionar. La tecnología de conducción ósea, antes aprovechada por algunos fabricantes para mejorar los bajos en algunos modelos, ha evolucionado hacia dispositivos que le permiten al usuario tener completamente liberado el canal auditivo mientras los usa. Eso significa que con ellos usted dejará de jugarse la vida al andar en bicicleta por la ciudad mientras escucha música al mismo tiempo y sufrirá un menor impacto en los oídos (con suerte lo ayudará a no quedarse sordo antes de los 40 años).

En lugar de enviar las ondas sonoras al tímpano, este tipo de aparatos las dirige a los huesos del cráneo y la quijada a través de las sienes, desde donde las vibraciones son recogidas por la cóclea y transmitidas al cerebro. Por eso también son útiles para personas con algunos tipos de deficiencias auditivas parciales.

La compañía estadounidense Aftershokz lanzó recientemente su modelo Air, una pieza ultraliviana (30 gramos) construida sobre un armazón de titanio y forrada en caucho siliconado. Los audífonos son sellados y resisten lluvia o humedad corporal excesiva, característica fundamental para los deportistas. Sus seis horas de reproducción están dentro del rango promedio de los aparatos Bluetooth convencionales y el micrófono funciona a la perfección para las llamadas telefónicas.

Modelo: Air
Fabricante: Aftershokz
Dato: Permiten que personas con deficiencia auditiva disfruten de la música, siempre y cuando tengan al menos una cóclea intacta.
Precio: 150 dólares (unos 450.000 pesos)

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