1.El sexo tántrico no es sexo estático

Algunos creen que si el sexo es tántrico significa que las dos personas no se tocan y se sientan frente a frente a meditar. Efectivamente este podría ser el cierre de un encuentro, pero todo lo vibrante, lo salvaje, lo espontáneo, lo apasionado y lo natural no solo se mantendrá con el sexo tántrico, ¡se exacerbará hasta límites inimaginables!

María del Pilar Ferrer es la maestra de tantra más reconocida de Colombia. Su encuentro con esta práctica milenaria se dio en el año 2009, despues de superar un cáncer. En el 2010 abrió su centro Dhakini y un año después inició su preparación en Tantra Kriya Yoga en Ipsalu Tantra International.

2.No hay dualidad

El tantra es el camino de la no dualidad, por ende no excluye nada. Va de la realidad dividida en la que hay luz y oscuridad, bueno y malo, correcto e incorrecto, para comprender que son aspectos de la misma energía. Se diferencia de otros caminos espirituales más “secos”, en los que se promueve la renuncia al deseo, al cuerpo y al mundo. El tantra comprende que la realización espiritual se logra solo en la medida en que se da el matrimonio tántrico, en el que la energía se encuentra y funde con la conciencia, mediante la experiencia plena de la realidad, para ir más allá de ella y trascenderla.

3.No se trata de dejar de eyacular

Muchos hombres prefieren no saber nada de sexo tántrico porque creen que implica necesariamente dejar de eyacular, pero no necesariamente es así. Por el contrario, se comprende que tener un orgasmo no implica siempre eyacular y que la capacidad orgásmica va más allá de los genitales. El hombre decidirá y sabrá que cuando deja su semilla dentro de su cuerpo toda la potencia vital ayuda a su crecimiento y evolución. Aprenderá a transmutar y extraer la energía del semen para que pueda eyacular sin problema cuando quiera hacerlo.

4.Los hombres tienen su lado femenino y se puede explorar

A un hombre le enseñan a cultivar valores como la fuerza, la competitividad, el orden y la contundencia, y todo lo que no potencie esos atributos es asociado con debilidad. Es una gran sorpresa descubrir que en la medida en que abraza la vulnerabilidad, la paciencia, la receptividad y la capacidad de contener desarrolla una fuerza que no es masculina, sino femenina, pero que es igualmente contundente. El camino del tantra lo llevará a comprender que solo en la relajación, la apertura, la rendición, el universo podrá entrar en su cuerpo y llegar al Uno, al todo, estado que solo se logra cuando eres vasija, receptáculo de lo divino, seas hombre o mujer. En definitiva, el tantra lleva a venerar lo sagrado femenino que hay en cada uno y en todo lo que existe.

5.El tantra es para tener muchas parejas sexuales y no una relación monogámica

El tantra va mucho más allá del sexo tántrico. Hacer tantra ni siquiera implica entrar en contacto genital y mucho menos tener que hacerlo con muchas parejas. La exploración de la energía sexual es un viaje único e irrepetible. No hay dos viajes iguales, así que no podemos decir que el camino del tantra es uno y debe ser seguido así por todas las personas. Cada hombre podrá descubrir cómo es que estas enseñanzas se van revelando a través de su experiencia individual. En este sentido, el tantra puede brindarle muchas cosas para explorar la monogamia en profundidad.

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