Las apps. Para Kevin Systrom y Mike Krieger —creadores de Instagram—, o Jam Koum y Brian Acton, —Whatsapp—, son una fuente de fortuna (aunque no siempre de fama, ¿habían oído alguna vez a estos cuatro?) y de orgullo. Este es un negocio que no para de crecer, según la consultora “AppAnnie” para 2021 se moverán 139.000 millones  de dólares alrededor de estos programas. Sin embargo, en el mar de las apps que existen hoy, —cerca de 3.638.448 para Android y 2.986.365 para iOS—, hay algunas que destacan por ser una completa vergüenza.

iVIP Black. Disponible para iOS

iVIP Black

Esta app tiene dos grandes méritos, el primero es estar en este top, el segundo es que se trata del app más cara del mercado. Descargarla le cuesta la bobadita de 999.99 dólares, es decir, lo mismo que un iPhone X. Lo que justifica este precio ridículo es que, según sus creadores, quien la descargue se hará merecedor de trato preferencial VIP en bares y discotecas asociadas, upgrades en hoteles y el derecho de reservar y alquilar lujosos yates, jet e islas privadas y restaurantes de lujo. Aclaran eso sí, que todo esto tiene un “costo extra”, es decir, no se paga por las experiencias, sino por tener acceso a ellas. Así que si sus amigos lo conocen como “Jay (poner apellido acá)”, su novia es una “guerrera de Dios” o en su camioneta hay una calcomanía de caballista en la puerta de atrás, esta es definitivamente su app.

Broken Screen. Disponible para Android

Esta es para el gracioso de la oficina, ese amigo que fue tan amable de enviarle el sonido de gemidos para que los abriera en mitad de una reunión y que le presentó al “negro de WhatsApp”. Este personaje con clase y buen gusto, de seguro no demora en instalar “Broken Screen” un app cuya única función es… mostrar cómo se vería la pantalla de su celular si estuviera rota. Ya, no más, de eso se trata. Como es gratuita además está llena de publicidad.

iBeer. Disponible para iOS

iBeer

Si conoce a algún amigo o amiga que la tenga instalada, quizás el siguiente tema a tratar sea una intervención. iBeer es un app que crea la ilusión de que el iPhone está lleno de cerveza, simplemente levante, beba y como por arte de magia la cerveza digital (concepto triste como pocos), bajará hacia su garganta. Pero esperen, iBeer se pone aún mejor, porque si por alguna extraña razón convence a otra persona que la instale va a poder… compartirle cerveza. Como lo escucha, podrá compartir pola a quien quiera desde su celular. Nada más que decir.

iFrenchKiss en iOS o Kiss Me!. Disponible para Android

iFrenchKiss

Al igual que en el anterior caso si se la ve instalada a un amigo, prenda alarmas, háblele, escuche, este atento  y no lo deje oír ninguna canción de Juan Fernando Velasco o Maná (su vida ya es lo suficientemente triste y miserable). Estas dos apps fueron creadas para que su usuario practique y mida su habilidad con el beso francés, si señores, pegado a la pantalla, con lengua y todo. Si en cambio es usted el que la instala, asegúrese que su smartphone tenga una certificación IP 67 o IP 68, que garantiza que la pantalla no se verá afectada por su húmeda desesperación.

Tonos de Pablo Escobar. Disponible para Android

Tonos de Pablo Escobar

La empresa que desarrolló esta joya se llama Appsedi y es famosa también por otras apps como “Dietas Efectivas” y “Videos de Jesucristo”. En este rango de coherencia, crearon “Tonos de Pablo Escobar”, descrita como “La mejor aplicación de Pablo Escobar” (no sabía que había un listado de apps de genocidas), que tiene entre sus funciones ver los capítulos del Patrón del Mal y descargar los mejores tonos del reconocido criminal, para quedar como todo un “capo” cuando suenen en mitad de su entrevista de trabajo. Si se quiere indignar más —o poner a llorar—, bien pueda lea los comentarios de los felices usuarios que  ya la descargaron y aún mejor, las respuestas de los desarrolladores que siempre firman con un “Mijo, gracias por usar nuestra App, saludos desde Medellín, Tierra Natal de Pablo Escobar.”

¿Tiene alguna otra recomendación?

Felipe Sánchez. @innovandres

¿Quién es Punto G(eek)?

*Bueno, hablar de mí mismo es bien complejo... Podemos decirlo así: Andrés Felipe Sánchez Cano, el que le configuraba la impresora a toda la familia, graduado de una universidad de ciencia ficción (Singularity U), colecciono tecnología de los ochenta y noventa. Publicista por vocación, entiendo el mundo en unos y ceros.