Un computador Apple-1

Precio: 375.000 dólares (alrededor de 1.110 millones de pesos)

Este fue uno de los primeros computadores que produjo Apple y fue subastado esta semana en Boston. Es una de las 175 computadoras que Steve Jobs y Steve Wozniak produjeron en un garaje en Silicon Valley entre 1976 y 1977. Originalmente costaba 666 dólares y la vendían en la tienda de computadoras Byte Shop en California. El dueño de esta tienda, Paul Terrell, le compró 50 a la empresa de la manzana con la condición de que estuvieran completamente ensambladas, pues originalmente Apple vendía sus piezas por separado.

 

Un shot de coñac

Precio: 11.413 euros (aproximadamente 40 millones de pesos)

Este año se vendió el shot de coñac más caro en la historia. Ranjeeta Dutt McGroarty, presidenta y fundadora de la empresa de gas londinense Trinity Natural Gas Private Limited, fue la primera persona en probar este exclusivo destilado en una fiesta organizada en el bar Hyde Kensington, en Londres. El trago fue descubierto en barriles olvidados en las bodegas de la casa Jean Fillioux, en Normandía, y solo se han decantado 67 botellas que, se cree, estaban ahí desde 1894. Por apenas 40 mililitros, McGroarty pagó 11.413 euros, aproximadamente 40 millones de pesos. Con esta compra, el trago de Cuvée Léonie 1958 vendido en 28 millones de pesos pasó a la historia.

 

El Aston Martin de James Bond

Precio: 2,5 millones de dólares (unos 7200 millones de pesos)

GoldenEye es una película de 1995 en la que Pierce Brosnan encarnó por primera vez al detective más famoso del cine: el 007. En ella condujo este famoso Aston Martin de placas BMT214A, que acaba de subastar la casa Bonhams. Ya en 2001, este mismo automóvil se había vendido en 200.000 dólares (600 millones de pesos). Para el rodaje se construyeron dos unidades y una más para planos cerrados. El modelo fue empleado para la promoción de la cinta y más tarde la marca lo usó en diferentes eventos con el fin de lanzar nuevos carros. El comprador no podía ser otro que el Museo de Espías de Nueva York, que lo pondrá en exhibición permanente. Lo invitamos a revisar fechas para un viaje a la capital del mundo y reservar algo de dinero, pues el centro cultural también ofrecerá, por temporadas, la posibilidad de conducirlo. Eso no lo hará parecerse a Brosnan, pero algo es algo.

 

La pose de yoga más costosa

Precio: valorada en 2 millones de dólares, pero vendida en 104.195 euros (unos 355 millones de pesos)

Esta escultura del artista Marc Quinn, titulada Sirena, pesa 50 kilos, está hecha en oro de 18 quilates y representa a la modelo británica Kate Moss en una difícil pose de yoga. Según Quinn, su escultura —ideada y fabricada en 2008— es la más grande hecha en oro desde el antiguo Egipto, y usa este material, tiene ese nombre y muestra esa pose porque simboliza todo lo que atrae y perturba al hombre contemporáneo: el dinero y las imágenes inalcanzables. Moss es la protagonista porque encarna el ideal de belleza actual, según él. La encargada de subastar la obra fue la casa Sotheby’s y el Museo Británico dijo que es “la Afrodita de nuestro tiempo”. Si es de oro macizo y resulta tan atractiva para los expertos en arte, ¿por qué se vendió en un precio tan bajo? ¿Serán la pose, el erotismo explícito o la cara adolorida y extraña de Moss? ¿Cuánto pagaría usted por ver todos los días en la sala de su casa a esta supermodelo británica en una actitud imposible, sugerente y perturbadora?

 

Una canasta inglesa de pícnic

Precio: 212.500 dólares (unos 615 millones de pesos)

La casa de subastas Christie?s acaba de finalizar con éxito rotundo la venta de más de 1500 objetos de la inmensa colección del reconocido magnate estadounidense David Rockefeller y su esposa ‘Peggy’. La subasta, que tuvo seis meses de campaña, diez días de ventas por internet y tres pujas en vivo, logró recaudar 832,6 millones de dólares, un récord para la compañía. Uno de los artículos que más llamó la atención —y que superó por mucho su precio estimado, aunque se desconoce el comprador— fue esta canasta de pícnic en intactas condiciones de la reconocida marca inglesa Asprey. Rockefeller la recibió como regalo de parte del rey Hasán II de Marruecos en 1986. La pieza incluye cucharas de postre, cucharas de té, cubiertos, tenedores, cucharas para servir y hasta un cuchillo para cortar queso, todo en acero inoxidable. También contiene salero, pimentero, azucarera, tres cafeteras de plata de la época, 24 vasos —doce pequeños y doce medianos—, doce platos de ensalada y doce de almuerzo, con grabados del reino de Marruecos. Y, por supuesto, no podía faltar un mantel de lino y seda marroquíes.

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