Seguro recuerda la historia del Viagra, o Sildenafil, uno de los grandes inventos de finales del siglo XX. La mítica pastillita azul inicialmente fue creada para tratar la angina de pecho, esa alerta del cuerpo descrita por la famosísima Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, como “un dolor o molestia en el pecho que se siente cuando no hay suficiente irrigación sanguínea al músculo cardiaco”. Aunque la píldora no resolvió el síntoma, los voluntarios que la probaron reportaron múltiples erecciones.

¡La comunidad científica se levantó! Y así nació uno de los medicamentos más vendidos en el mundo. Dos décadas después, uno de sus rivales, Cialis –que a diferencia del Viagra, se demora más en actuar pero logra erecciones mucho más prolongadas–, podría darle la vuelta a su principal función para tratar un problema del corazón.

Un grupo de científicos del Reino Unido demostró que Cialis puede retardar, y hasta revertir, una falla cardiaca en las ovejas. A esto se suma el hecho de que, en el pasado, tanto hombres como mujeres, han reportado que con el uso de medicamentos para la disfunción eréctil corrían menos riesgos de tener un paro cardiaco, y en caso de que pasara, sus probabilidades de sobrevivir eran más altas.

Aunque hasta el momento no habían podido diferenciar si eso se debía a las pastillas de disfunción eréctil o a que llevaban un estilo de vida más saludable, el profesor Andrew Trafford de la Universidad de Mánchester puso Cialis a prueba. Él y sus colegas, artificialmente, hicieron que 27 ovejas –que tienen un corazón muy similar al de los humanos– tuvieran los síntomas de un paro cardiaco. Después, les dieron la píldora y los animales lograron recuperar su aliento, ya que el medicamento les ayudó a responder nuevamente a la adrenalina.

A pesar de que en su investigación usó la misma dosis con la que se trataría una disfunción eréctil, según Trafford, es un error afirmar que los hombres que la tomen van a estar en un estado permanente de excitación. “Estos medicamentos no causan una erección directamente, sino que te hacen más receptivo a los estímulos apropiados”.

A este descubrimiento lo han denominado “círculo completo”, pues nuevamente este medicamento estaría retomando su propósito original. Sin embargo, Trafford asegura que bajo ningún motivo deberían automedicarse y que todavía hace falta una mayor investigación en humanos. Falta comprobar si la nueva píldora podría parar el asunto y, de paso, arreglar los problemas del corazón.

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