Descubierto en 1872, Liberatrix es el primer asteroide que recibió un nombre no mitológico. Y también es el nombre de un bar que ofrece un viaje en dos sentidos: pasado y futuro. Al pasado porque se propone revivir los espíritus libres de Manuelita y Bolívar. Y al futuro porque ofrece nuevas mezclas en licores y sabores a partir de una investigación basada en la Independencia y el sueño de la Gran Colombia.

Se dice que Manuelita salvó a Simón Bolívar de morir en septiembre de 1828. Por esto, ha sido llamada ‘la Libertadora del Libertador’. De ahí que no sea rara la imagen del bar: una Manuelita con las uñas pintadas de violeta y sosteniendo un trago.

Chris Giamporcaro es el dueño y creador del lugar. Hace ocho años conoció a la bogotana Andrea Becerra y decidieron internarse en la historia del país para crear un espacio a la colombiana. Investigaron y llegaron al concepto de libertad. Y es lo que ofrecen: cocteles libres y vanguardistas. También comida con el mismo concepto. Los ingredientes provienen de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Perú y, por supuesto, Colombia. Un buen inicio es el Tequila Old Fashioned, una unión equilibrada de tequila, mezcal, jarabe de agave y gotas de angostura. Pero si lo suyo es la revolución, pida El Primer Grito. O si está en un asunto amoroso, ordene Broma Sucia y brinde por el humor que distinguió a una de las amantes más famosas de las gestas americanas.

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